13 ago. 2009

TEJEDOR

Todos los biógrafos rigurosos de Colón nos demuestran que era hijo de un tejedor genovés, como se dice en el prólogo de la biografía de Colón de Fernández Armesto, cosa que Colón no dijo nunca, porque lo que dijo es que había comenzado a navegar a muy corta edad, que no era el primer almirante de su familia, y que en su juventud había comerciado con libros de estampa. Y curiosamente en el capítulo II, XLIX, en el que está tan latente el linaje de Bustamante, un linaje de grandes marinos y de impresores de libros como Jorge de Bustamante, es donde se utiliza irónicamente la palabra tejedor:

"¿Qué oficio tienes?
-Tejedor.
- Y ¿qué tejes?
- Hierros de lanzas, con licencia buena de vuesa merced".

Y esto podría haberlo dicho perfectamente Diego de Bustamante por haber tenido que responder a tantas preguntas ante los tribunales de justicia tras el asesinato de su pariente Juan de Escobedo, ya que el muchacho huía para evitar eso, tener que responder a tantas preguntas de la justicia. Era hijo de Pedro de Bustamante, Señor del solar de Quijas de Reocín, nombre señero de este linaje junto con el de Juan, y en el que no faltan los de Bartolomé y Diego, que son precisamente los nombres de los hermanos de Cristóbal Colón, a quien por cierto Marineo Sículo llama Pedro. Y Pero Niño navegó por los mares de Levante y Poniente y los Bustamante navegaron por Inglaterra antes que él y que su hermano Bartolomé Colón fuese allí a entrevistarse con el rey.
Pero Niño hablaba del libro de su historia como Don Quijote hablaría después del suyo, que daría lugar a mucho comentario. Un libro que Pero Niño mandaba que se guardase en el arca del tesoro de su iglesia de Cigales como el Cura que expurgaba los libros de Don Quijote creía digno de guardarse el Palmerín de Inglaterra, atribuído al rey Juan II de Portugal, en "otra caja como la que halló Alejandro en los despojos de Darío, que la diputó para guardar las obras del poeta Homero" (cap. VI). Cualquiera que haya leído El Victorial o historia de Pero Niño sabe quién fue Alejandro, ya que es un referente para su biógrafo, como cualquiera que haya leído algo de Gonzalo Pérez sabe que fue un excelente traductor de Homero. Y Pero Niño se casó con una nieta del rey de Portugal.

No sólo no dijo que fuese tejedor, sino que dijo aquello de "llámenme como quieran" (¿es que no había que llamarle Colón?) e insinuó una posible ascendencia real como Don Quijote, y tenía muchas exigencias, exigía demasiadas recompensas por sus servicios si la empresa tenía éxito para ser un pobre extranjero. El hidalgo manchego se puso el nombre de Don Quijote y finalmente dejó de ser Don Quijote y se llamó Alonso Quijano el Bueno, o sea, que se cambió de nombre y Colón también cambió el suyo. El hidalgo se puso por delante el título de Don, entonces privativo de reyes, nobles y personajes muy cualificados, y Colón agradeció mucho a los reyes que le diesen el título de Don y le pusieran en tan alto estado. El Duque de Medinaceli le decía en una carta a Don Pedro González de Mendoza que cuando vino de Portugal le acogió en su casa durante dos años. Y los Bustamante no sólo tenían ferrerías sino que estaban muy vinculados con el apellido Herrera, que era el de Diego de Herrera, Señor de Canarias, y que entiendo que es aludido cuando se menciona la Fuente de la Priora, al tiempo que la Fuente de Leganitos, el Caño de Vecinguerra, la Giralda de Sevilla, los Metamorfoseos de Ovidio, etc., porque en la Fuente de la Priora estaba la finca del arquitecto montañés Juan de Herrera por la que pleiteó Felipe II. Además, claro, de que la casa de los Bustamante Herrera de Helguera/Valdiguña está en la Fuente de la Legaña, que con esta casa Bustamante vinculó una Melchora de Ortega (que comparte su nombre con autor del Felixmarte de Hircania y con el padrino de Miguel Cervantes, Melchor de Ortega, de Alcázar de San Juan) y que la casa tiene un escudo partido con la cabeza de un gato y en el capítulo XVIII se habla de "escudos partidos y enteros" y "Miau...Rastrea mi suerte".

"A fe -dijo Sancho- que pasáramos nosotros, ahora un año, hartos desafortunios para ganar el reino de Micomicón, y nos quedamos hechos micos"
, dice el Capítulo I del Quijote de Avellaneda. O sea, que fueron a por el reino de los monicongos de Guinea que decía Colón.
El señor Beltrán Llavador dice en la contraportada de su edición del Victorial: "Un relato entre la historia y la novela, compuesto por soberbios cuadros de la vida en la época del gótico florido que anticipan los "diarios de a bordo colombinos".

Fernández Armesto va más allá y dice en el primer capítulo:
"El mundo de la aventura marítima en el que se integró Colón está evocado, tal vez, mejor que por ninguna otra por la figura del conde Pero Niño".
Y yo llego a la osadía de creer que nació en el Valle de Buelna como el conde Pero Niño porque entiendo que así lo dice el sevillano Vélez de Guevara, que compartía su linaje con la primera mujer de Pero Niño, que, según su biógrafo, fue el mejor caballero que hubo en Castilla en su tiempo. Y porque creo que el Cura se refería a su linaje cuando le dice a Sancho:
"a la fama que de buen caballero tiene vuestro amo por todo lo descubierto, de Guinea ha venido a buscarle esta princesa".

"Cuando llegué milagrosamente a Portugal", escribió Colón. Lá máxima irónía de Micomicona es para mí que diga que ya habremos notado que su vida es todo "misterio y milagro", después de contar cómo sobrevivió a un naufragio y recaló con su escudero negro en la costa de Málaga agarrada a un tablón. Colón llegó a la de Portugal nadando y agarrado a un remo.
En provisión dada por los Reyes Católicos en Valladolid el 19 de agosto de 1475 afirman "que los Reyes de España hicieron siempre la conquista de África y Guinea y por lo mismo estaban resueltos a remediar por todas vías los daños que habían padecido sus vasallos y sus rentas reales". Los marinos de Cantabria hacían aquellos recorridos, escribe D. Manuel Pereda de la Reguera, que recuerda que en 1444 Vicente Lago fue enviado con una carabela a la isla de Porto Santo y a Canarias, desde donde se dirigió a Cabo Blanco y río de Gambia, encontrándose allí con Antonio de Noli que estaba descubriendo por orden del infante portugués don Enrique el Navegante. Entonces todavía vivía Pero Niño y precisamente un Lago era alcalde de Buelna:
"preguntado si sabe, o que vio o oyó dezir quién o quiénes fueron señores de dicho valle de Buelna, dixo que los señores que fueron del dicho valle e los quel oyera dezir e conosçiera fueron los de la casa de la Vega, e los que viera que fueron: don Juan, fijo del conde don Tello, e después don Diego Hurtado de Mendoça, e después doña Ynés Lasa. E agora gelo tenía e poseya don Pero Niño.
Preguntado por la terçera pregunta, por el juramento que avía fecho, sy tovyeron e poseyeron los dichos señores o algunos dellos o otros por su mandado jurisdiçión del dicho valle çevil e criminal, e sy vió que tenían ende alcalde o merino dixo que viera en el dicho valle por alcalde por el dicho don Juan a García de Riba, e merino a Pedro Gutiérrez Vallejo. E vio después por alcalde a García Lago".
(A. H. N. Sec. Nobleza. Frías. Caja 445, doc. 21).

Fernández Armesto dice de Antonio da Noli: "El gobernador genovés de las islas portuguesas de Cabo Verde, Antonio de Noli, desertó para pasarse al bando castellano. Los barcos portugueses realizaban numerosos ataques contra colonos castellanos en la isla de Lanzarote. Tanto la importancia de las islas del archipiélago aún sin conquistar -las más ricas, Gran Canaria, La Palma y Tenerife, que seguían en poder de sus habitantes aborígenes- como la debilidad de la presencia castellana en otros territorios se hicieron patentes con toda claridad (...) Colón era capaz de amenazar con transferir sus servicios; y el ejemplo de su compatriota genovés Antonio da Noli, que había cambiado su adhesión de Castilla a Portugal durante la guerra de 1474-1479, era causa de que sus compatriotas tuvieran una mala reputación en cuanto a su lealtad. Sin embargo, es difícil imaginar qué podría haber ganado Colón de una defección en esa coyuntura, a menos que toda su confianza en sus descubrimientos fuera falsa, sin duda una hipótesis poco probable, incluso en alguien con el talento de Colón para el engaño".
Y del rey Juan II de Portugal dice: "Intentó, así, prestigiar en el interior la empresa africana y adoptó el título de "senhor de Guinea". Hizo hincapié en las pretensiones de Portugal a la soberanía en África -sin duda observando con recelo la envidia castellana- y el deber de evangelización que se pensaba que la legitimaba. Presidió un extraordinario número de bautismos y rebautismos de jefes negros, construyó el impresionante establecimiento comercial de Sao Jorge da Mina cerca de la desembocadura del Volta para desarrollar el comercio del oro y centralizó el comercio africano en Lisboa, en la Casa da Mina, bajo el palacio real, donde tenían que registrarse todas las travesías y almacenarse todos los cargamentos".

Cuando yo leía los escritos de Colón, lo primero que me llamó la atención fue su obsesión por el oro. Y también que cuando oyó a un indígena la palabra o voz "sobo" creyó que se trataba de una corrupción de Saba, o sea, de la Arabia Feliz y la minas del rey Salomón, hijo del rey David:

"si nombráis algún gigante en vuestro libro, hacedle que sea el gigante Golías, y con sólo esto, que os costará casi nada, tenéis una gran anotación, pues podéis poner: "El gigante Golías o Goliat. Fue un filisteo a quien el pastor David mató de una gran pedrada en el valle de Teberinto, según se cuenta en el libro de los Reyes (...) para mostraros erudito en letras humanas y cosmógrafo, haced de modo como en vuestra historia se nombre el río Tajo, y os veréis luego con otra famosa anotación, poniendo: "El río Tajo fue así dicho por un rey de las Españas; tiene nacimiento en tal lugar y muere en el mar Océano, besando los muros de la famosa ciudad de Lisboa, y es opinión que tiene las arenas de oro, etc.", se dice en el prólogo del Quijote. Y el Tajo nace en el reino de Aragón, pasa por Toledo, donde apareció el manuscrito arábigo de la historia de Don Quijote, y muere en el Atlántico por Portugal, y Colón fue cosmógrafo y escritor, además de bibliófilo, Dulcinea era de la provincia de Toledo y Don Quijote le preguntó a Sancho si no había notado en Dulcinea un perfume o aroma "sabeo", es decir, de Saba, y Colón se remontó precisamente al rey David al hablar de su linaje:
"Yo no soy el primer Almirante de mi familia. Que me llamen como quieran, porque, a fin de cuentas, David rey sapientísimo había sido pastor y se convirtió en rey de Jerusalén" (Historia del Almirante, cap. II).
Doña Blanca Herrera Niño Enríquez Portugal, casada con Don Alonso Téllez Girón Pacheco, también descendía del almirante Alonso Enríquez, y para la gente de su tiempo éste era hijo del Almirante Don Fadrique y Doña Blanca de Borbón, mujer del rey Pedro I de Castilla, hermanastro de Don Fadrique. El primer historiador que recoge esta versión fue Garibay, quien dice que algunas canciones de aquel tiempo dan a entender haber el Rey aborrecido a Doña Blanca porque se hizo embarazada de del Maestre de Santiago. El cronista sevillano Diego Ortiz de Zúñiga se hace eco de esta misma leyenda en el Discurso genealógico de los Ortices, y en los Anales de Sevilla, al hablar de su antepasado Alonso Ortiz, Comendador de la Orden de Santiago (merced que le hizo el Maestre de quien fue Mayordomo), dice que éste fue el que llevó a Llerena (Badajoz) al hijo de Don Fadrique y Doña Blanca.
Este Almirante Don Alonso Enríquez, cuyos privilegios reclamaba para sí Colón, tuvo una hija bastarda, Teresa Enríquez, que fue la mujer de Don Gutierre de Cárdenas, que era el linaje de Cardenio, el amigo de Don Fernando Téllez Girón. "Otro personaje influyente que suele ser citado como partidario de Colón, es Gutierre de Cárdenas, casado con doña Teresa Enríquez, hija fuera del matrimonio del mismo D. Alonso Enríquez, una de las damas predilectas de la Reina", escribe D.Guillermo García Valdecasas.
Doña Juana de Cárdenas Castilla, hija de don Francisco de Rojas y doña Juana de Castilla, se casó con Lorenzo de Mendoza, de la casa de los Condes de Arcos. Y de esta línea de los Rojas era Juan Niño de Rojas, Gentilhombre de Felipe II. María de Cardenas Velasco, segunda duquesa de Maqueda, se casó con don Francisco Hurtado de Mendoza Fajardo, primer Marqués de Almazán por merced de Felipe II en 1575, y en casa de éste es donde se presentó Gabriel de Espinosa como cocinero.

El Quijote nos dice que esa leyenda de Don Alonso Enríquez y Doña Blanca de Borbón fue cierta, pues los hombres del Maestre Don Fadrique fueron los que mataron a lanzazos un sábado en Burgos a Don Diego de Rojas, y de ahí que los "los duelos y quebrantos los sábados" esté en las primeras líneas del Quijote. Don Alonso Enríquez era bisabuelo del Rey Católico, y Don Fernando de Antequera abuelo, y éste se casó con la viuda de Don Diego de Rojas, a la que encontró Pero Niño en Gijón.
En fin, el Cardenal Don Pedro González de Mendoza conoció a Colón y después de examinarlo y de informarse bien de su persona y proyectos, lo llevó delante de los Reyes.
Por lo demás, astillero viene de donde se ponen las astas o lanzas, como paragüero viene de donde se ponen los paraguas, pero astillero significa también lugar donde se construyen y reparan buques, y cargo o empleo de rango o importancia, acepción antigua caída en desuso, y el primer capítulo del Quijote trata de "la condición y ejercicio del hidalgo" y se nos dice que el hidalgo manchego era de "los de lanza en astillero". Es decir, que con esto de caballero de lanza en astillero podríamos pensar en el mar y en el oficio de Almirante, incluso en Gabriel de Espinosa que partió una lanza apretándola con una sola mano cuando estaba con la armada en El Ferrol y que lo sabemos porque se lo contó al cura/jesuita que le confesó poco antes de subir al cadalso, al tiempo que le dijo también que él no era "hombre baxo", como sabemos por la confesión de la monja Doña Ana de Austria que un día le dijo al portugués fray Miguel de los Santos que Gabriel de Espinosa tenía el rostro diferente del rey Don Sebastián de Portugal, su primo, y que fray Miguel le contestó que era de tanto cruzar la mar que transformaba a los hombres en diferentísimos. El rey Don Sebastián de Portugal salió hacia África desde Cádiz en el mes de julio de 1578 y murió en Marruecos en la batalla de Alcazarquivir a principios de agosto. De Portugal había salido a finales de junio e hizo esa escala en Cádiz donde fue agasajado por el Duque de Medina Sidonia, a quien escribió después Don Antonio de Portugal, Prior de Crato, pidiéndole que le enviase dinero para pagar el rescate, pues acompañó a Don Sebastián a Africa y estaba allí cautivo. Y Don Quijote salió también en julio:
"Y así, sin dar parte a persona alguna de su intención y sin que nadie le viese, una mañana, antes del día, que era uno de los calurosos del mes de julio, se armó de todas sus armas, subió sobre Rocinante, puesta su mal compuesta celada, embrazó su adarga, tomó la lanza, y por la puerta trasera de un corral salió al campo, con grandísimo contento y alborozo de ver con cuánta facilidad había dado principio a su buen deseo (...) y al anochecer, su rocín y él se hallaron cansados y muertos de hambre; y que, mirando a todas partes por ver si descubriría algún castillo o alguna majada de pastores donde recogerse y adonde pudiese remediar su mucha necesidad, vio, no lejos, una venta, que fue como si viera una estrella que, no a los portales, sino a alcázares de su redención le encaminaban (...) A dicha, resultó ser viernes aquel día, y no había en toda la venta sino unas raciones de un pescado que en Castilla llaman abadejo, y en Andalucía bacallao ", etc. (cap. II).
Es decir, que entiendo que era día de vigilia y por tanto había que comer pescado y no carne, así que salió en julio y ahora parece que era la cuaresma o Semana Santa, y precisamente un lunes de Pascua, 31 de marzo de 1578, mataron al montañés Juan de Escobedo que había salido de Flandes en el mes de julio de 1577 y, tras pasar unos días en Santander con familiares y amigos, se encaminó a la Corte en Madrid.
"Otro libro tengo, que le llamo Suplemento a Virgilio Polidoro, que trata de la invención de las cosas, que es de grande erudición y estudio, a causa que las cosas que dejó de decir Polidoro de gran sustancia las averiguo yo, y las declaro por gentil estilo", le dice el primo a Don Quijote, que "era mozo que sabía hacer libros para imprimir, y para dirigirlos a príncipes" (cap. II, XXII).
Y en la Imprenta de Medina de Pérez Pastor leo: "En 1599 Cristóbal Lasso Vaca imprimió en Medina del Campo "Los ocho libros de Polidoro Vergilio, ciudadano de Urbino, de los inventos de las cosas. Nuevamente traducido por Vicente de Millis Godínez, de Latín en Romance".
Y Jorge de Bustamante le dedicó alguno de sus libros al condestable Don Pedro Fernández de Velasco, y como he dicho, Vaca se apellidaron los hijos de Garci Rodríguez de Montalvo, que era contemporáneo de Colón, natural de Medina del Campo y autor del Amadís de Gaula. Cristóbal Lasso Vaca dejó de imprimir en Medina el año 1605, es decir, el año que se publicó El Quijote. Don Fernando Colón compró gran cantidad de libros en Medina del Campo los años 1514, 1518 y 1524. La primera obra literaria se imprimió en Valencia en el siglo XV.

Año 1569: "En la villa de Medina del Campo a cuatro días del mes de agosto de mil e quinientos y sesenta y nueve años, el Il. Sr. Rui Díaz de Mendoza, caballero de la Orden de Santiago, e los Sres. Lic. Barrientos, Antonio de la Peña, Alonso Nieto Vaca e Cristóbal de Quijano, regidores de la dicha villa, comisarios para dar la orden e forma que ha de haber entre los corredores de los vinos de esta villa", etc. En otra de las ordenanzas tratan del precio de los calzado, que, junto con la denominación de origen y precio de los vinos, regulaba también Sancho en las magníficas Constituciones que hizo cuando fue gobernador.

El amigo interlocutor del prólogo del Quijote utiliza las palabras latinico, tantico, sermoncico, que parecen propias de un eclesiástico y, por otra parte, la terminación "ico" es propia del reino de Aragón y sus áreas de influencia y don Fernando Colón se hizo clérigo y Gonzalo Pérez lo fue también y pasó a la historia por aragonés. Cervantes dice en La Galatea: "Quisiera rematar mi dulce canto/en tal sazón, pastores, con loaros/un ingenio que al mundo pone espanto/ (...) Fray Luis de León es el que digo,/ a quien yo reverencio, adoro y sigo".

El 17 de diciembre de 1571 en la ciudad de Salamanca compareció ante el comisario del Santo Oficio el dominico y profesor de Teología de la Universidad de Salamanca Fray Bartolomé de Medina, que recibió juramento de forma debida en derecho y declaró que sabe que anda en lengua vulgar el libro de los "Cánticos de Salomón", compuesto por el muy Rvdo. padre maestro fray Luis de León, porque lo ha leído este declarante.

"Item declaró que en esta Universidad algunos maestros, señaladamente Grajal y Martínez, y fray Luis de León, en sus paresceres y disputas quitan alguna autoridad a la edición de la Vulgata, diciendo que se puede hacer otra mejor y que tiene hartas falsedades". La Vulgata, la edición latina de la Biblia, fue el primer libro que imprimió el invento de Gutenberg.

Al abrir al azar ahora mismo el libro de los Viajes y Testamento de Colón (Austral, edición 1958), leo:

"A Salomón llevaron de un camino seiscientos y sesenta y seis quintales de oro, allende lo que llevaron los mercaderes marineros, y allendo lo que se pagó en Arabia. De este oro fizo doscientas lanzas y trescientos escudos y fizo el tablado que había de estar arriba de ellas de oro y adornado de piedras preciosas, y fizo otras muchas cosas de oro y vasos muchos y muy grandes y ricos de piedras preciosas. Josefo en su crónica de Antiquitatibus, lo escribe. En el Paralipomenon y en el Libro de los Reyes se cuenta de esto."

Con estas y otras citas el autor del prólogo del Quijote diría que Colón era un erudito. A poco que se piense, el sufrimiento que tuvo que soportar para llevar a cabo su empresa tuvo que ser terrible, y los peligros a los que se enfrentó indescriptibles. Mártir Anglería comparó la situación que vivió en 1504 con la de Aqueménides entre los cíclopes. Comprendo que llorase y dijese "que llore por mí quien tenga algo de piedad, de razón, y de justicia".

El autor del Victorial también demostró conocer las Sagradas Escrituras, además de la historia de Alejandro. El Inca Garcilaso nació en las Indias, en el Perú, y honró a su patria dándose el sobre nombre del Inca como Amadís y Don Quijote honraron a las suyas dándose los de Gaula y la Mancha, pero su linaje era montañés como el de Don Quijote, porque una cosa es la patria y otra el linaje. Y creo que eso es lo que le pasaba a Colón, que su linaje era montañés porque era nieto de Pero Niño.

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