17 ago. 2009

INVICTO VENCEDOR

Yo no sé por qué Orlando le dice a Don Quijote "Invicto vencedor, jamás vencido" en el Soneto que le dedica en el Prólogo, pero lo que es irrefutable es que Pero Niño se dijo siempre vencedor y nunca vencido por mar y tierra y que Rodrigo de Bustamante era sobrino del emperador Carlomagno como este Orlando que le dedica estos versos a Don Quijote. Y ante esto, lógicamente, pensamos en los linajes de Niño y Bustamante, que era a su vez el de Jorge de Bustamante, conocido como nuestro español Ovidio, citado en el anterior soneto que el escudero de Amadís de Gaula le dedica al escudero de Don Quijote, es decir, a Sancho Panza, que anteriormente había servido en casa de Bartolomé Carrasco, y que era también el linaje de Diego de Bustamante, que conoció y trató a Don Baltasar Álamos, hidalgo de Medina del Campo como el autor del Amadís y con el que compartía su linaje de Montalvo, pues por alguna razón su hermano se llamaba Rodrigo Ruiz de Montalvo.

Álamos era un notable jurista y escritor, además de traductor de Tácito, y se casó con Ana Colóna, rebisnieta del descubridor: Cristóbal Colón Toledo (nieto del descubridor), se casó con Ana de Pravia y fueron padres de Francisca Colón Pravia, que a su vez se casó con el Licenciado Diego de Ortegón y fueron padres de de Ana Colón, mujer de Baltasar Álamos de Barrientos que antepuso, como es onvio, el linaje materno al paterno.

Orlando dice en otro de los versos del soneto:
"Por Angélica, vi remotos mares", pues Angélica era hija del Gran Kan de la India y del Catay, y Colón buscaba un camino más corto para llegar al Catay, y precisamente con un verso del Orlando de Ariosto termina la primera parte del Quijote de 1605 y el Catay se cita en el mismo Capítulo II, I que Don Quijote evoca a un fortuito descubridor de tierras remotas y desconocidas, que sitúa en una playa de la Montaña y Don Quijote tiene un linaje igualmente montañés.

Don Pedro de Medina, vecino de Sevilla, escribió "200 Diálogos entre la Verdad y el Hombre". En la dedicatoria, advierte el impresor que el autor de este libro es el mismo que compuso el Arte de navegar. El libro, que fue incluido en el Índice de libros prohibidos de 1612 lo editó por primera vez en Valladolid en 1555 Don Francisco Fernández de Córdova, es decir, el mismo que editó también en Valladolid en 1556 el Felixmarte de Hircania. Y el autor de este libro comienza diciendo que halló la historia en Sevilla entre los papeles y libros que dejó al morir un hermano de Colón en 1539. La casa de Colón de Valladolid está junto a la iglesia de a la Magdalena, que luce en su fachada precisamente las armas de los Medina, y el libro se dedicó a un amigo de Gonzalo Pérez y familiar de Don Francisco de los Cobos, cuya hija estaba casada con Don Gonzalo Fernández de Córdoba, nieto del Gran Capitán. Gonzalo Pérez fue escribano de Alonso Valdés, autor de Diálogos, y al morir dejó a Gonzalo sus papeles para que Cobos viese qué hacer con ellos.

El Cura que expurgaba los libros de Don Quijote habla de "extraño nacimiento y soñadas aventuras" de Felixmarte de Hircania y destina el libro al corral, es decir, lo mismo que los libros que trataban de Roncesvalles y las cosas de Francia, y precisamente en Roncesvalles fue derrotado Carlomagno y hacia Roncesvalles se dirigía Gabriel de Espinosa cuando fue detenido en Valladolid. Gabriel de Espinosa tenía casa y hombres de guerra en Burgos, nació en Toledo y aspiraba al trono portugués o de una colonia o isla portuguesa, y por Toledo pasa el Tajo que muere en Portugal y nace en Aragón.

En principio en el nacimiento de Gonzalo Pérez no hay nada "extraño". Era hijo de Bartolomé Pérez, un hombre de ascendencia aragonesa que se casa en Segovia con una señora apellidada del "Yerro o Hierro" y de este matrimonio nació él en 1505. Pero resulta que en un documento aparece como "familiar" de Carlos V, del César del Sacro Imperio Romano Germánico, y que además usaba el lema "In Silentio et Spe", que según Lope de Vega usaban los perseguidos ya en tiempos de los romanos. San Juan de la Cruz sabía que esa leyenda corresponde a un versículo del profeta Isaías porque lo dice en una carta (en silencio y esperanza está nuestra fortaleza) y San Juan de la Cruz estudió en Medina del Campo y allí se refugió cuando escapó de la cárcel de la Inquisición de Toledo antes de irse a Andalucía y concretamente a la provincia de Jaén, en la que murió de unas fiebres pestilentes que le entraron en Úbeda el año 1591 en que Antonio Pérez huyó a Francia desde Aragón. Y de Úbeda eran el autor del Felixmarte y algunos de los personajes que trataba Gonzalo Pérez. Colón dijo que el descubrimiento de América sucedió tal y como decía el profeta Isaías y no por ciencia ni matemática, porque Colón leyó las Sagradas Escrituras y por tanto hubiese reconocido esa leyenda latina que usó Gonzalo Pérez con el mito griego del laberinto y el minotauro, y mucho se ha hablado de la ascendencia judía de Colón. (un Medina Ceballos se presentó a robar el cadáver de San Juan de la Cruz y Bartolomé de Bustamante Herrera estuvo con San Francisco de Borja en Medina del Campo cuando se inauguró el colegio de los Jesuitas de esta villa en el que estudió San Juan de la Cruz, porque el arquitecto fray Bartolomé de Bustamante se hizo jesuita, fue secretario de San Francisco de Borja, y dirigió la construcción de varios colegios de esta Orden. Sus linajes vincularon después (una nieta de Pedro de Bustamante de Quijas se casó con un nieto de San Francisco de Borja (de Gandía/Valencia), como vincularon familiares de San Ignacio de Loyola con descedientes de la casa Imperial Inca de la que a su vez descendía el Inca Garcilaso.

Detrás del soneto de Orlando viene el soneto del Diálogo de Babieca y Rocinante, es decir, entre el caballo del Cid, conquistador de Valencia, y el de Don Quijote, que termina con estos versos:

"Si el amo y escudero o mayordomo
Son tan rocines como Rocinante".

La cosa no puede ser más lógica, pues el nombre de Rocinante nos remite a Reocín, Señorío de los Bustamante, y Don Quijote se buscó un escudero de su mismo pueblo y del labrador Pedro Alonso, su vecino, que fue quien le llevó a casa cuando se lo encontró molido a palos y hablaba de su desgracia y de los amores del hijo del Emperante con su esposa y él se tenía por el moro Abindarráez.

Quizás por la forma dialogada, este soneto me recuerda al que Gonzalo Pérez le dedicó a Doña Marina de Aragón, hija de los Duques de Villahermosa, pero al margen de esto, nos preguntamos: ¿De dónde le venía a Gonzalo Pérez su parentesco con Carlos V? ¿Pudo ser hijo de Felipe el Hermoso y de una bella judía mora de Tordesillas o Medina del Campo del linaje de Bustamante o Niño?

Sevilla era hija del rey de Marruecos y mujer de Valdovinos y en la obra de Lope de Vega Carloto, hijo de Carlomago, le dice a su primo Roldán u Orlando, que Sevilla era más de su sangre que el propio Valdovinos, sobrino del Marqués de Mantua.

Alcalá-Ubeda-Valladolid son los nombres que se le vienen a Sanch,o a la cabeza cuando el Cura le dice que la princesa Micomicona ha venido de Guinea a buscar a su amo por la fama que tiene de buen caballero "por todo lo descubierto" y Colón, además de navegar por las costas de Guinea del África occidental, pasó a la historia por descubridor de América y no Don Quijote, lo cual que para mí significa que Colón era del linaje montañés de Don Quijote, naciese en Génova o donde naciese. Murió en Valladolid 1506 y en su testamento dice que nació en Génova pero no dice la fecha y si murió a los 70 años como dijo su amigo Andrés Bernáldez, habría nacido en 1436 y por tanto tendría unos 16 años cuando murió el Almirante Pero Niño en 1453 y podría haber comenzado ya a navegar. De haber nacido en esta fecha, todos los documentos genoveses de los Colombo se quedarían sin validez como demuestra Fermart en "El Enigma de Colón" ajustando las fechas de todos los documentos italianos. Y bien podría hablarse de su "extraño nacimiento" si pese a lo dicho en el testamento hubiese nacido en Sovilla (San Felices de Buelna) donde se levanta la torre de Pero Niño. El mencionado Fermart cree, a la vista de la documentación, que el secreto de Colón era que había estado en América antes de 1492, es decir, que sería el fortuito descubridor que llegó allí arrastrado por una tempestad, haciendo realidad lo que pronosticaba Séneca en su Medea y que Colón tenía subrayado en esta obra. Esto justificaría que en la copia de los Reyes de las Capitulaciones se hable de "lo descubierto por Colón en la Mar Océana" antes de emprender el viaje de 1492, que su hijo Fernando Colón dijese que ese marino pronosticado por el cordobés Séneca en el siglo I fue su padre, que fray Bartolomé de las Casas dijera que podría haber estado en América antes de 1492, que Don Quijote sitúe en una playa de la Montaña al fortuito descubridor de tierras desconocidas, que hablase castellano antes que italiano, que en su escudo de armas no llevase el símbolo heráldico del apellido Colombo o Colón, que su hijo diga que en lo del cambio de nombre y apellido podría haber misterio como en el resto de las cosas del Almirante, etc.

Y si El Quijote de 1605 comienza con los sonetos y versos dichos, termina con los del Epitafio que le dedica el Académico de la Argamasilla que se llama Monicongo o rey de Congo (África portuguesa) que dicen: "Que llegó del Catay hasta Gaeta (...)/ Aquel que en Rocinante errando anduvo,/ Yace debajo de esta losa fría".

Y en los que le dedica a Rocinante el Caprichoso y Discretísimo Académico de la Argamasilla saca a relucir a Belona que es tanto como decir Buelna.

Tras el resto de epitafios, la obra termina con un verso del Orlando de Ariosto (Forse altri canterà con miglior plettro), de este personaje que era sobrino de Carlomagno como Rodrigo de Bustamante, obra que tradujo del toscano al castellano el capitán Jerónimo Jiménez de Urrea, aragonés emparentado con la casa real de Aragón y linaje del Conde de Aranda, incondicional de Antonio Pérez hasta el final y hermano del Duque de Villahermosa, al que trató Diego de Bustamante ("este follón de reyes", dijo de éste Aranda o el Conde de Luna). El primer Duque de Villahermosa, Don Alfonso de Aragón, era hermanastro del Rey Católico, hijo de Leonor de Escobar y de Juan II, que nació en Medina del Campo, la patria del autor de Amadís y de Baltasar Álamos, linaje bien conocido por Sancho. Y este Duque tuvo un Maestresala Guevara con quien casó a su antigua amante, la judía Estenga Conejo, a la que dio el apellido Aragón y con la que tuvo varios hijos, que está enterrada en Zaragoza y fue conocida como la Maestresa.

En fin, como dice Don Gregorio Marañón, que se ocupó de estos personajes: "La moral de aquellos tiempos no era, ciertamente, ejemplar. Claro es que había hombres que no hubieran sido capaces de todo esto; pero los capaces de hacerlo eran primeros ministros".
A la leyenda In silentio et Spe (silencio y espera) Antonio Pérez añadió posteriormente este VSQVE AD HVC, o sea, "hasta aquí" que se ve en la imagen. ¡Conocía tantos secretos de Estado!

Fermart es uno de los muchos biógrafos de Colón que cree que éste era español y argumenta, entre otras cosas, que a diego Colón se le naturalizó español porque era preceptivo ser español para gozar de beneficios eclesiásticos en España, extrañándose de que no lo fuese también para ser Virrey, Almirante y Adelante como sus hermanos Cristóbal y Bartolomé. Y así escribe:

"Unos años antes del descubrimiento de América, los reyes tuvieron un ruidoso incidente con el Papa reinante entonces, Sixto IV. Había quedado vacante la diócesis de Cuenca, y los Reyes habían propuesto al Papa que nombrase para ello a Don Alonso de Burgos, capellán mayor de la Reina y obispo de Córdoba. Pero el Papa no hizo caso de esta propuesta y nombró para el obispado de Cuenca a un sobrino suyo, natural de Génova. A los Reyes les molestó mucho la resolución del Papa y le expresaron respetuosamente su deseo de que fuese atendida la propuesta que ellos le habían hecho. Contestó el Papa, un poco desabrido, diciendo que él no tenía que dar cuenta a nadie de las razones que tuviera para hacer nombramientos eclesiásticos en quienes él creyera conveniente. Replicaron los Reyes diciendo que no estaban dispuestos a aceptar para obispo en España a un extranjero, y la situación se puso tan tirante que los Reyes ordenaron a los súbditos españoles residentes en Roma que abandonasen la Ciudad Eterna y regresaron a España. Al poco tiempo, el Papa envió un embajador a España para tratar del asunto con los Reyes, y éstos se negaron a recibir al embajador.

En esta situación intervino, con su habitual pericia y prudencia, el Gran Cardenal de España Don Pedro González de Mendoza. Tuvo varias entrevistas con el embajador del Papa y con los Reyes, y de ellas salió un arreglo. Consistía en que el Papa anularía el nombramiento de su sobrino y que en adelante los nombramientos eclesiásticos serían en España sobre personas propuestas por los Reyes, siempre que éstas fueran de conducta honesta, y dignos de recibir tales honores. El hermano menor del Almirante, Don Diego, era eclesiástico y hombre de grandes méritos: se le señalaba para ocupar grandes cargos en el porvenir. Pero oficialmente era extranjero, y los Reyes no querían desdecirse de su anterior resolución y no querían dar dignidades españolas a súbditos extranjeros. Y por eso, extendieron el 8 de febrero de 1504 una disposición, que está registrada en el Archivo de Simancas y dirigida a Don Diego Colón, la cual dice así: "Vos facemos natural de estos nuestros reinos de Castilla e de León, para que podáis haber y hayáis cualesquier dignidades e beneficios eclesiásticos". De modo que la disposición tenía un objetivo definido: se daba la calidad de español a Don Diego, para que pudiera recibir dignidades o beneficios españoles.

Pero enseguida surge una pregunta natural. Si para ser obispo, o canónigo, o simplemente beneficiado, era condición precisa ser español o estar naturalizado en España, ¿por qué no se exigía esa condición para ser virrey o almirante o adelantado? Porque a Cristóbal Colón y a su hermano Bartolomé se les habían concedido esos honores y yo no conozco ningún documento por el que se les naturalizase en España. Creo que la única explicación a este contrasentido es admitir que los tres hermanos Colón eran españoles. (...) Cuando el 22 de julio de 1497 los Reyes honraron a Bartolomé Colón con el título de Adelantado, tampoco se pensó en la extranjería del interesado. Los Reyes saben que Don Bartolomé era tan español como su hermano. El 22 de febrero de 1498 Colón estableció oficialmente su institución mayorazga, en la que estampó la discutida afirmación "de Génova vine, y en ella nací'. Nosotros sabemos que esto era un valor convenido, pero oficialmente quedaba establecido que los Colón eran extranjeros. Y, naturalmente, cuando algunos años después se pensó en Don Diego Colón para una dignidad eclesiástica, hubo el tropiezo de que los Reyes habían aceptado en un documento oficial la extranjería de Colón, y había que salvar este escollo si no se quería volver a la situación anterior del asunto del Obispado de Cuenca, en que el Papa podía nombrar libremente a extranjeros para dignidades españolas y los Reyes, atentos a mantener sus derechos, concedieron previamente nacionalidad española a Don Diego Colón para poder disfrutar prebendas españolas, salvando así el impedimento levantado en la institución mayorazga que había hecho extranjeros a los Colón (...) Y algo más. Cuando Colón llegó a España, procedente de Portugal, traía a un niño. Diego, que luego fue Almirante. Este niño parece que debió nacer en Portugal: no sé que nadie haya levantado discusión sobre este extremo; Don Diego era extranjero por haber nacido en Portugal y por ser hijo de extranjeros. Pero el hecho es que al morir Cristóbal Colón en 1506 el mayorazgo pasó a su hijo Diego sin previa naturalización de éste. ¿Hubo olvido por parte de Don Fernando el Católico, en cuya vida se realizó la transmisión del mayorazgo?

Pudo ser olvido, o pudo ser que Don Fernando no quisiera tocar este asunto por no remover cosas secretas, pero no se olvide que Hernando Colón, hijo e historiador del Almirante, dice "Colón se tenía por natural de estos reinos, que eran patria de sus hijos".

Colón era de la generación de los nietos de Pero Niño, o, si se quiere, de la generación de los nietos de Don Fernando de Antequera, y éste fue abuelo de Don Fernando de Aragón, el Rey Católico, y por esto no me extraña que Fermart diga: "una persona que estuvo perfectamente enterada del pasado del descubridor, y esa persona fue el Rey Católico. Por la fuerza de las circunstancias, y por la clarividencia del Rey de Aragón, éste se convirtió en encubridor y cómplice del Almirante". Lo que me extraña es que, pensando así, no piense para nada en el linaje de Niño, pues la mujer de éste (doña Beatriz de Portugal) era hija de una hermanastra del rey Juan I de Castilla y por tanto tía de Don Fernando de Antequera. Juan I de Castilla se casó con Doña Loenor de Aragón y después con Doña Beatriz de Portugal y yo entiendo que la importancia que se le da al río Tajo en el prólogo es porque implica a Aragón, Castilla y Portugal.

"algo más vaca que carnero", leemos al comienzo del primer capítulo del Quijote después del Diálogo entre Babieca y Rocinante. Y en la Historia de la Imprenta de Medina del Campo leemos:

In aetibus Christophori Lasso Vacca. Expensis Didaci Pérez Bibliopolae. Anno MDCI. Methimnae a Campos. Ex oficcina Christophorum Lasso Vaca. En 1605 editó La Pícara Justina de Francisco López de Úbeda, obra que cita a Don Quijote antes de que El Quijote saliera a la luz, y que parece que fuese el mismo Francisco López que aparece en las partidas de bautismo de los hijos de Blas de Cervantes Saavedra y Catalina López, de cuyo primogénito Miguel de Cervantes es padrino Melchor de Ortega, que es a su vez como se llama el autor del Felixmarte de Hircania, y en cuyas partidas aparecen también un Bachiller Carrasco, el Contador Oviedo y su hija Catalina de Oviedo, que es como se llamó la mujer del Sultán de Turquía tras prendarse de ella y hacerla su mujer. Este Miguel de Oviedo se escribía con Martín de Quijano por razón de su cargo y ambos con el Comisario Antonio de Guevara, citado en todas las biografías de Cervantes. No sé si Francisco López de Úbeda había tomado ese apellido como el Juan de Úbeda que menciona Sancho, pero de Úbeda era Don Francisco de los Cobos Molina a quien Don Alonso Valdés encomendaba a Gonzalo Pérez, y Cobos estaba casado con Doña María de Mendoza Sarmiento (hija de los Condes de Rivadavia), y Quijas y Reocín están junto a Santillana, el Marquesado de Don Íñigo López de Mendoza de la Vega, es decir, en el Señorio de la Vega de la que descendía la madre de Pero Niño, y el hidalgo tenía un mozo de campo y plaza que así ensillaba el rocín como manejaba la podadera (un apero bueno para hacer sarmientos) y con una Mendoza Ayala se casó el Almirante Don Alonso Enríquez (Señor de Medina de Rioseco/ Valladolid), cuya Mendoza Ayala era hermana del Almirante Don Diego Hurtado, padre del Marqués de Santillana, a quienes los vecinos de Buelna tenían por su Señor y antes que él a Don Juan Téllez, hijo del Conde Don Tello, Señor de Vizcaya, por el matrimonio de ambos con Doña Leonor de la Vega. O sea, que estos señores estaban vinculados con los Almirantes Enríquez de la casa de Trastamara. Y si Cristóbal Colón era bisnieto de Doña Inés Laso, Señora de Buelna, pues se entiende que Colón aspirase a los privilegios que tuvo Don Alonso Enríquez.

Pero Niño fue hijo de Juan Niño y por esto me hizo gracia que el Senado veneciano obsequiase a Don Francisco de los Cobos con una escultura de alabastro de "San Juan niño", a la que fue a ver mucha gente a la iglesia de Úbeda por tratarse de una joya artística de gran valor. Gonzalo Pérez comenzó como escribano de Valdés, y así se apellidaba el cronista de Indias Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, que sirvió al Duque de Villahermosa, vio llegar a Colón del viaje de 1492, conoció a sus hijos, y Oviedo se apellidaba el marido de Doña Guiomar de Guevara cuya casa era lindera de una que compró o heredó Gonzalo Pérez. Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés después pasó a Italia y allí estuvo con el Gran Capitán, Don Gonzalo Fernández de Córdoba, que nació en septiembre de 1453 en Montilla (Córdoba), escenario de parte del "Coloquio de los perros", y murió en Granada en 1515 a los 62 años, es decir, que si Gonzalo Pérez fue hijo bastardo suyo, cuando nació éste en 1505 tenía 52 años y Gonzalo Pérez 10 cuando él murió. Y si fue a este Duque a quien Don Quijote le hizo el favor de empadronarle bien pudo desconocer en su infancia su verdadero nombre.

"Bibliopolae" la palabra que veíamos junto al apellido Pérez y a Cristóbal Laso Vaca era como se llamaba en Grecia a los comerciantes de libros y el hijo de Colón y Gonzalo Pérez fueron bibliófilos y el mismo extremeño Alfonso de Ulloa que se ocupaba en Venecia de la biografía de Colón o Historia del Almirante, publicada allí en 1571, escribía a Gonzalo Pérez sobre los libros griegos y escribía al Capitán aragonés Jiménez de Urrea, que, en una operación inversa, traducía del toscano al castellano el Orlando de Ariosto.

Los Académicos que escriben los versos del prólogo del Quijote se dicen de Argamasilla y la tradición de este pueblo vincula a Don Rodrigo de Pacheco con la obra de Cervantes y la primera vez que encontramos este apellido Pacheco entre los Almirantes Enríquez, cuyos privilegios tendría Colón, es en Don Diego de Pacheco, II Duque de Escalona (Toledo), que se casó en segundas nupcias con Doña Juana Enríquez de Velasco, hija del III Almirante mayor de Castilla y Señor de Medina de Rioseco Don Alonso Enríquez de Quiñones y Doña María de Velasco (ésta a su vez hija de Pedro de Velasco, I Conde de Haro y Beatriz Manrique de Castilla). Este Almirante Alonso Enríquez de Quiñones murió en Valladolid en 1485, es decir, en vida de Colón y poco antes de que tuviese en Córdoba a su hijo Fernando Colón Enríquez.

Don Fadrique Enríquez de Velasco -IV Almirante Mayor de Castilla y IV Señor de Medina de Rioseco- acompañó por mandato de los Reyes Católicos a los estados de Flandes desde la villa de Laredo, en Santander, a la Princesa Doña Juana, cuando fue a casar con Felipe el Hermoso y trajo a España a la Infanta Doña Margarita, desposada con el Infante Don Juan, primogénito de los Reyes Católicos. Asistió a la toma de Granada, se casó con Doña María de Cabrera (hermana de Isabel de Cabrera, segunda esposa de su hermano Bernardino Enríquez de Velasco, que en primeras nupcias se había casado con Doña Beatriz Mendoza de la Cerda), y murió en 1504.

Don Íñigo López de Mendoza, V Duque del Infantado, se casó con Luisa Enríquez Cabrera. Francisca Enríquez de Cabrera, hermana de ésta, se casó con Francisco de Rojas, Marqués de Poza, Juana Enríquez Cabrera con Juan Jiménez de Urrea, III Conde de Aranda, Ana Enríquez Cabrera con Pedro de Zúñiga y el primogénito de los hermanos -Don Luis Enríquez de Cabrera, VII Almirante mayor de Castilla- se casó con Doña Ana de Mendoza, hija del Conde de Saldaña.

El V Almirante mayor de Castilla Don Fernando Enríquez de Velasco, primer Duque de Medina de Rioseco por merced de Carlos V en 1520, se casó con Doña María Girón de la Vega (hija de Juan Téllez Girón, II Conde de Ureña, y de Doña Leonor de la Vega Velasco), y su hijo Fadrique Enríquez Girón, natural de Medina de Rioseco y Gentilhombre de Felipe II, se casó en 1545 con doña Juana Manrique, hija de Pedro Manrique, IV Conde de Paredes. Y parece que los Laso de la Vega, impresores en Medina del Campo, tenían más que ver con los Vaca que con los Cabrera. Y digo esto, claro, por lo de algo más vaca que carnero de la olla del hidalgo manchego, que era de los de lanza en astillero.

DON ALONSO ENRÍQUEZ-JUANA MENDOZA AYALA.

El primer Almirante Mayor de Castilla de la casa de Trastamara fue Don Alonso Enríquez, que nació en Guadalcanal (Sevilla) en 1354, se crió en Llerena (Badajoz), fue bautizado cuando tenía 20 años y legitimado por su tío el rey Enrique II de Trastamara, del que tomó su apellido Enríquez, y murió en 1429 en el monasterio de Guadalupe a la edad de 75 años. De su matrimonio con Doña Juana de Mendoza tuvo 12 hijos. Doña Blanca Enríquez de Mendoza, la novena de los hijos, se casó con Don Pedro de Herrera, Señor de Pedraza (Segovia), de la que era nieta Blanca Herrera Niño, a su vez nieta de Pero Niño, I Conde de Buelna. Los 12 hijos fueron:


1º Fadrique, que se casó con Marina de Córdoba y Toledo, Señora de Casarrubios del Monte (hija de Diego Fernández de Córdoba, Mariscal de Castilla, y Doña Inés de Ayala Ceballos) y en segundas nupcias con Doña Teresa de Quiñones Toledo, hija de Diego Fernández de Quiñones, Señor de Luna y Merino Mayor de León y de Doña María de Toledo). Del primer matrimonio de Don Fadrique con Doña Marina de Córdoba fue hija Doña Juana Enríquez, Señora de Casarrubios del Monte (Toledo), que se casó con Juan II de Aragón, viudo de Doña Blanca de Navarra, y fueron padres del Rey Católico.

2º Enrique, I Conde de Alba de Liste por merced de Enrique IV de Castilla en 1454, se casó con Doña María de Guzmán, hija del Conde de Niebla.

3º Pedro, que murió sin sucesión.

4º Beatriz, mujer de Pedro Portocarrero, Señor de Moguer.

5º Leonor, mujer de Rodrigo Alonso de Pimentel, II Conde de Benavente.

6º Aldonza, mujer de Rodrigo Álvarez Osorio, Señor de Cabrera y Ribera.

7º Isabel, mujer de Juan Ramírez de Arellano, Señor de Aguilar y de los Cameros.

8º Inés, mujer de Juan Hurtado de Mendoza, Señor de Almazán y Monteagudo.

9º Blanca, mujer de Pedro Núñez de Herrera.

10º Constanza, mujer de Juan de Tovar, Señor de Berlanga, Astudillo y Gelves. (de este matrimonio supongo que descendía la madre de Antonio Pérez, María o Juana Tovar).

11º María, mujer de Juan de Rojas, V Señor de Monzón, Cabia y Serón.

12º Mencía, mujer de Juan Fernández Manrique, II Conde de Castañeda.

(éste en segundas nupcias se casó con Catalina Enríquez Ribera, de quienes descienden los Marqueses de Aguilar, San Vicente, de Astorga, Valderrábano, Torre, La Guardia, Jódar, Mortera, Condes de Paredes, Ayala, Fuensalida, Escalante, de Salinas, Oñate, Santisteban de Gormaz, Villadompardo y otros. El I Conde de Castañeda por merced del rey Juan II de Castilla en 1421 se casó con una hermanastra del Marqués de Santillana, hija del primer matrimonio del Almirante Don Diego Hurtado de Mendoza Ayala con Doña María de Castilla. Y a estos Condes de Castañeda vendía en 1461 Doña María Niño Portugal el Condado de Buelna.

La puebla nueva de Argamasilla de Alba fue fundada por un Toledo, linaje que también vinculó con el de Pacheco del famoso Don Rodrigo de Pacheco, de quien había un retrato en la iglesia del pueblo, pues don Fernando Alvarez de Toledo, II conde de Oropesa, que sirvió a los Reyes Católicos y murió en 1504, se casó con doña María de Mendoza Borbón (hija de Lorenzo Suárez de Mendoza, I Conde de Coruña y Vizconde de Torija, y de doña Isabel de Borbón, de los Condes de Ribadeo) de cuyo matrimonio no tuvo descendencia, casándose después en segundas nupcias con doña María de Pacheco Portocarrero, Dama de Doña Isbel la Católica (hija de Juan Pacheco, I Marqués de Villena, Duque de Escalona, Maestre de Santiago, y de doña María Portocarrero, Señora de Moguer).

Y a la Condesa Trifaldi (Girón-Pacheco-Portocarrero), que se transmutaba en Dorotea y princesa Micomicona, la llamaban la Condesa Lobuna porque en su condado se criaban muchos lobos y Lobera y Lobado son poblados del Condado de Buelna de Pero Niño y Colón apareció un día en Palos y Moguer del Condado de Niebla (Huelva) donde vivían aquellos Niño con los que preparó el viaje de 1492. Y Quijas y Reocín están en la Montaña, junto a Santillana, y no en Argamasilla, ni en Aragón ni en Portugal, aunque el poderoso linaje de Mendoza tuviese casas en todos esos reinos y estuviese vinculado con sus casas reales. Sin ir más lejos, el rey Juan II de Portugal, Señor de Guinea, tuvo un hijo bastardo con una Mendoza llamado Jorge de Alencastro. Pero el nombre de Bartolomé del hermano de Colón le encuentro entre los Bustamante, los Guerra y los Niño y no entre los grandes de la realeza. El apellido Enríquez lo han llevado una reina de Navarra, una infanta de Portugal, la madre del Rey Católico y una Gran Duquesa de Toscana, cuyos descendientes fueron Duques de Florencia, Saboya, Mantua, Lorena, Parma y Módena. También reyes de Francia y de Inglaterra y un Elector de Baviera. Hay quien ha defendido que Beatriz Enríquez, la madre de Hernando Colón Enríquez, fue hija de Doña Juana Enríquez, la madre del Rey Católico, que había tenido esa hija antes de casarse con Juan II de Aragón.

Doña Isabel Vaca de Castro se casó con Pedro Enríquez Cisneros Quiñones y Juan Enríquez Cisneros Vaca, el hijo primogénito de este matrimonio, se crió en casa del primer Marqués de Santillana y se casó con una Cisneros, que era el linaje de la abuela del Marqués de Santillana y con la que éste se crió. Estos Enríquez descendían por línea bastarda del Conde Don Tello, Señor de Vizcaya, de Castañeda, de Aguilar y de Lara.

En Portugal había una rama de los Enríquez de Noroña, descendiente de Don Alonso Enríquez, I Conde de Gijón y Noroña, por merced de Enrique II de Trastamara, su padre, siendo despojado del Condado de Gijón en 1395 por desobediencias a Juan I y Enrique III de Catilla, hermano y tío, repectivamente de estos monarcas. Él estaba casado con una hija del rey Fernando I Portugal. Y de estos Enríquez de Noroña eran los Señores de Alcazobas y de la isla de Madera o Madeira. Isabel Enríquez de Noroña Moniz de Perestrello era prima carnal por línea materna de Felipa Moniz de Peretrello, la mujer con la que Cristóbal Colón se casó en Portugal, y esta Isabel Enríquez de Noroña Moniz de Perestrello fue la segunda mujer de Don Diego Hurtado de Mendoza.

Curiosamente entre estos Enríquez de Noroña nos encontramos con los apellidos de la Cámara y Guevara, es decir, con los apellidos maternos de Don Fernando Niño de Guevara y de su secretario Porras de la Cámara, que leían en la catedral de Sevilla a la que fueron a parar los huesos y los libros de Don Fernando Colón Enríquez, novelas de Cervantes años antes de editarse.

Enrique Enríquez de Noroña fue II Señor de Alcazobas y Cazador mayor del rey Don Manuel de Portugal. Juan González de la Cámara, segundo Capitán de la isla de Madera, se casó con María Enríquez de Noroña, y fueron padres de García Enríquez de Noroña, que se casó en segundas nupcias con doña Catalina de Guevara, ignorándose el nombre de su primera mujer. No sé si Don Juan Bustamante de la Cámara, profesor de Hebreo en la Universidad de Alcalá, estaba emparentado con estos portugueses de la Cámara, pero no me extrañaría, dados los vínculos de los Bustamante con los portugueses Paiva y Vasconcellos. Lógicamente, en esta rama de los portugueses Enríquez de Noroña nos encontramos con los Silva, Meneses, Sosa, Brito, Pereira, etc. Y así, por ejemplo, Juan de Silva se casó con Juana Enríquez de Noroña, de quienes descienden en Castilla los Duques de Pastrana, de Medina Sidonia y Condes de Salinas.

Y del tronco del matrimonio del Almirante Don Alonso Enríquez y Doña Juana de Mendoza Ayala descendía Enrique Enríquez de Quiñones, que se casó con Doña María de Luna y fueron padres de:

1ª Teresa Enríquez de Luna, mujer de Enrique Enríquez de Velasco,, primogénito de Enrique Enríquez de Guzmán, II Conde de Alba de Liste.
2ª Francisca Enríquez de Luna, mujer de Bernardo Sandoval Rojas, II Marqués de Denia.

3ª Elvira Enríquez de Luna, mujer de Pedro Fernández de Córdoba, I marqués de Priego.

4ª María Enríquez de Luna, mujer de Juan de Borja, II Duque de Gandía. (San Francisco de Borja, Duque de Gandía y Virrey de Cataluña, se casó con una Castro portuguesa de la corte de doña Isabel de Portugal, la madre de Felipe II).

Doña Elvira Lasso Manrique se casó con Francisco Enríquez de Quiñones, que sirvió a los Reyes Católicos, fue alcalde de Vélez-Málaga, y era tío de las mencionadas Enríquez de Luna y padre de

1ª María Enríquez de Quiñones, mujer de García Álvarez de Toledo, I Duque de Alba de Tormes.

2ª Aldonza Enríque de Quiñones, mujer de Juan Folch de Cardona, I Duque de Cardona.

3ª Inés Enríquez de Quiñones, mujer de Lope Vázquez de Acuña, II Conde de Buendía.

4ª Leonor Enríquez de Quiñones, mujer de Pedro Álvarez de Osorio, II Conde de Trastamara y I Marqués de Astorga.

Creo recordar que fue el rey Juan I de Castilla quien añadió la cabeza de un rocín al escudo de Medina, lo cual que me parece estupendo porque al fin el primer Almirante y Señor de Medina de Rioseco (Valladolid), conocida como la villa de los Almirantes, se casó con una Mendoza, tía del Marqués de Santillana, y además los Medina tienen el mismo escudo que los Bustamante, Señores de Quijas de Reocín, junto a Santillana, y de ellos era nieto el III Almirante Don Alonso Enríquez Quiñones, que se casó con Doña María de Velasco, linaje Señor de la villa marinera de Laredo y de todo lo que venía desde el Almirantazgo de Burgos hasta la costa cantábrica. Y su hijo Bernardino de Velasco se casó con una Mendoza y después con una Cabrera (Isabel Cabrera Cabrera, hija de Juan de Cabrera, II Conde de Módica y Osona y Vizconde de Cabrera y Bas, y de Juana Cabrera).

El gran marino portugués que llegó a la India bordeando la costa africana, Vasco de Gama, cuando Colón la buscaba navegando hacia occidente y por otro camino que consideraba más corto, también tenía un apellido montañés, pues con Colón viajaba el piloto Sancho Ruiz de Gama y digo esto ahora porque supongo que de él descendía Don Francisco de Gama, II Conde de Vidigueira, que encontramos entre los Enríquez de Noroña por el matrimonio de su hija Catalina con Pedro Enríquez de Noroña, que era viudo de Doña Ana de Castro, hija del Barón de Albito. Era hijo de Pedro Enríquez de Noroña, Veedor de la Real Hacienda de Juan III de Portugal (abuelo del rey Don Sebastián). Su hija Margarita Enríquez de Noroña se casó con Antonio González de la Cámara, Cazador mayor del rey Don Sebastián, y de Cecilia Enríquez de Noroña, mujer de Don Luis Meneses, Alférez mayor del rey Don Sebastián, de este joven monarca que murió en la batalla de Alcazarquivir, en la batalla llamada de los tres reyes porque en ella también murieron dos reyes de Marruecos, que le concedió a Camoens una pequeña pensión para que pudiera remediar su pobreza y necesidad. A este cantor del pueblo portugués y de su héroe Vasco de Gama. Y las pastoras con las que se encontró Don Quijote después de estar en casa de los Duques iban a representar precisamente una Égloga de Garcilaso y otra de Camoens en su misma lengua portuguesa. Y Garcilaso era el linaje materno del Marqués de Santillana y del Conde de Buelna, Pero Niño, casado con Doña Beatriz de Portugal, que, cual un nuevo Alejandro, se dijo siempre vencedor y nunca vencido y su biógrafo tituló El Victorial al libro de su historia.

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