12 abr. 2009

Don Quijote socialista y precursor de Rousseau


Así tituló el ilustre polígrafo Don Luis Astrana Marín uno de los artículos que integran la publicación “Cervantes y Vizcaya” (Bilbao, 1948) que se hizo en esta ciudad con ocasión de la celebración del IV Centenario del nacimiento de Cervantes en 1547, editado por “Publicaciones de la Junta de Cultura de Vizcaya”. El artículo tiene como base el discurso que da Don Quijote a los cabreros que lo acogieron, y comienza así:

“Un amigo de mi mocedad, con el que compartí mis iniciaciones literarias, sostenía que Don Quijote era un paladín del socialismo utópico y Cervantes un precursor de Rousseau.
Esa opinión tan desconcertante como sugestiva, procedía de una interpretación caprichosa de aquel discurso que Don Quijote espetó a los absortados cabreros la noche que éstos le dieron hospitalidad, después de su pelea con el vizcaíno Sancho de Azpeitia.
Recuerdo cómo me la expuso mi dilecto amigo cuando paseábamos juntos una tibia tarde otoñal por la soleada carretera de Santo Domingo, nuestro bilbaíno camino de Fiésole.
No intenté contradecirle sin haber profundizado en el atrayente tema, y aquella misma tarde me preocupé de releer el capítulo XI de la primera parte del libro inmortal, en el que se relata la aventura cabreriza y de saber lo que era el socialismo utópico.
De esto me dio idea acabada el famoso libro de Engels “Anti-Dükring”, y ya documentado sobre tan interesante extremo, me bastó releer el “Origen de la desigualdad” y algunos capítulos del “Emilio” para formar criterio sobre el otro.
Advertí enseguida que la opinión de mi amigo, aunque inconsistente, no era descabellada, y que a las conclusiones a las que él había llegado en un alarde de agilidad mental intranscendente, podían llegar otros con propósitos proselitistas”
.

Vayamos al Capítulo XI, porque yo lo veo más como su amigo que como él y nada descabellado, caprichoso, ni inconsistente:

“Don Quijote, después que hubo bien satisfecho su estómago, tomó un puño de bellotas en la mano y, mirándolas atentamente, soltó la voz a semejantes razones:
Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío. Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes: a nadie le era necesario para alcanzar su ordinario sustento tomar otro trabajo que alzar la mano y alcanzarle de las robustas encinas”
, etc. (entonces no se había inventado el derecho de propiedad).

Por este discurso de Don Quijote, el amigo del señor Astrana Marín le consideraba socialista y a Cervantes precursor de Rousseau. Ambos coincidían en que la civilización había hecho al hombre más esclavo que feliz. Lo que proponía después Rousseau era el establecimiento de instituciones democráticas derivadas del “Pacto social” para hacer posible en el mundo la libertad, la igualdad y la fraternidad humanas. (amar al prójimo como a uno mismo es el objetivo del cristianismo). Cervantes era de la generación de Antonio Pérez, el secretario de Felipe II que consideró el descubrimiento de las Indias como un castigo de Dios por todas las ambiciones que desató y lo que supuso de olvido de los principios. El oro, metro y patrón del dinero, el oro que buscaba allí Colón, El Dorado tan soñado por todos, bastan como ejemplo de aquella ambición. Y como Don Quijote se topó con una vizcaína que iba a Sevilla, para pasar a las Indias, y Don Diego Colón, primer Duque de Veragua, tuvo un hijo con una vecina de Bilbao o Guernica (Isabel Samba), cuyo hijo era heredero del remanente del quinto de sus bienes en el testamento que otorgó en Santo Domingo el 8 de septiembre de 1523, es por lo que leía yo este libro de "Cervantes y Vizcaya", pensando que a lo mejor se comentaría algo de esto y del descubrimiento de Colón, de quien fue albacea testamentario en Valladolid un Porras, Tesorero de Vizcaya. (nombró por testamentarios e cumplidores de su ánima al Sr. D. Diego Colón, su hijo, e a Bartolomé Colón, su hermano, e a Juan de Porras, Tesorero de Vizcaya, para que ellos todos tres cumplan su testamento). Y como no ha sido así, y aquel Colón Samba era hermanastro de los Colón Toledo, es por lo que voy a hacer algunos comentarios de estos capítulos. Y el primero es que el suceso de la señora vizcaína y del escudero vizcaíno Sancho de Azpeitia está en el Capítulo VIII, que se titula así:

“Del buen suceso que el valeroso Don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación”.
El título, en principio, nos recuerda a la “Sierra del Molino de Viento” que está cerca de Laredo, villa marinera que fue jurisdicción de los Velasco y provincia frontera de Vizcaya. Incluso podríamos recordar también “el Cabido de Diego de Carriazo” que está en la mencionada Sierra y que es a su vez el nombre de un personaje de "La Ilustre Fregona" junto con el de Tomás Avendaño, personajes que dieron mucho que pensar a los cervantistas al descubrirse un día en los archivos de la Universidad a dos estudiantes de sus mismos nombres allí matriculados. “porque no se le haga mal a Carriazo”, le decía Doña Constanza de Castañeda en una carta a su esposo Juan de Escobedo, que por el apellido bien podría ser pariente del mencionado Diego de Carriazo, y en cuya carta le hablaba también de Gonzalo Guerra el Viejo y Gonzalo Guerra el Mozo. El ayo de estos estudiantes Carriazo y Avendaño se llamaba Pedro Alonso, es decir, como el vecino de Don Quijote que recogió a éste y lo llevó discretamente a casa (Cap.V). En el Capítulo VII Don Quijote llama Turpín al Cura y le dice que estaba molido y quebrantado: "porque aquel bastardo de don Roldán me ha molido a palos con el tronco de una encina", y este personaje era sobrino de Carlomagno como Rodrigo de Bustamante.


El montañés Juan de Escobedo era natural de Colindres, de cuyo Barrio de Cortinas procede el apellido de su mismo nombre y que era el de la madre de Cervantes (Doña Leonor de Cortinas), a quien encontramos en documentos de la Real Hacienda solicitando ayuda para sus hijos Miguel y Rodrigo de Cervantes y en cuyos documentos firma un hijo de Juan de Escobedo, (Pedro de Escobedo), que tras su muerte le había sucedido como Secretario de Hacienda. El nombre de Constanza de la mujer de Juan de Escobedo es a su vez el nombre de otro personaje de La Ilustre Fregona, que comienza así: “En Burgos, ciudad ilustre y famosa, no ha muchos que en ella vivían dos caballeros principales y ricos: el uno se llamaba Don Diego de Carriazo, y el otro, Don Juan de Avendaño. El Don Diego tuvo un hijo, a quien llamó de su mismo nombre, y el Don Juan otro a quien puso Don Tomás de Avendaño. A estos dos caballeros mozos, como quien han de ser las principales personas de este cuento, por excusar y ahorrar letras, los llamaremos con solos los nombres de Carriazo y de Avendaño. Trece años, o poco más, tendría Carriazo cuando, llevado de una inclinación picaresca, sin forzarle a ello algún mal tratamiento que sus padres le hiciesen, sólo por su gusto y antojo”, etc.

Juan de Escobedo fue asesinado en Madrid el 31 de marzo de 1578 y por tanto cuando Cervantes estaba cautivo en Argel (1575-1580) y de su muerte fueron acusados sus amigos Antonio Pérez que, como he dicho, dijo que el descubrimiento de las Indias había supuesto la muerte de los principios, y Doña Ana de Mendoza, Princesa de Éboli, descendiente del Marqués de Santillana. Y digo esto porque una hija del Marqués de Santillana se casó con el Condestable Don Pedro Fernández de VELASCO y otra con el Duque de Alburquerque (Don Beltrán de la Cueva), fallecidos ambos en el año 1492 del descubrimiento de las Indias por Colón. Y Alburquerque está en la provincia de Badajoz (Extremadura) y en el Capítulo XI del discurso socialista de Don Quijote a los cabreros se habla de encinas, bellotas, y alcornoques, que abundaban en Extremadura:

“Toda esta larga arenga (que se pudiera excusar) dijo nuestro caballero, porque las bellotas que le dieron le trujeron a la memoria la edad dorada, y antojósele hacer aquel inútil razonamiento a los cabreros, que, sin responderle palabra, embobados y suspensos, le estuvieron escuchando. Sancho asimismo callaba y comía bellotas, y visitaba muy a menudo el segundo zaque, que, porque se enfriase el vino, le tenían colgado de un alcornoque”.


Entiendo que el discurso de Don Quijote les sonaba bien a los cabreros, y que por esto le escuchaban embobados. No sé si se dice que la arenga se podría excusar, calificándose de inútil el razonamiento, por pensarse que quienes tenían que escucharlo eran los poderosos que deciden, si se dice por lo que tiene de utópico o inalcanzable, o porque el objetivo prioritario de Cervantes es que el lector del capítulo no se distraiga del asunto del descubrimiento de las INDIAS que subyace en él y de las pistas que se dan sobre linajes.

No se olvide que muchos historiadores consideran el descubrimiento de América como uno de los capítulos más falseados de la historia, que desde el momento mismo del descubrimiento de América se habló de un descubridor fortuito previo a Colón, que la identidad de éste era entonces y es todavía un misterio, que el portugués Vasco de Gama fue Virrey de la India, que el escudo de la casa Bustamante de Helguera(Molledo/Valdiguña) lleva la cabeza de un gato, que está junto a su ferrería y una iglesia mozárabe del siglo X como la de San Román de Moroso, y que el Vizcaíno replicó a Don Quijote:


"¿Yo no caballero? Juro a Dios tan mientes como cristiano. Si lanzas arrojas y espada sacas, ¡el agua cuan presto verás que al gato llevas!. Vizcaíno por tierra, hidalgo por mar, hidalgo por el diablo, y mientes que mira si otra dices cosa".

¿Alude el Vizcaíno al linaje de Bustamante? ¿Se hacían hierros de lanzas en sus ferrerias del río Besaya como espadas en las fraguas de Toledo? ¿Quiere decirse que ese Bustamante tenía ascendencia mora? ¿Quiere decirse que también la tenía Pedro Alonso y que por eso Don Quijote le contestó "Yo sé quién soy"? (Don Quijote en ese momento asumía como vida propia la historia de Abindarráez y el alcalde de Antequera).

Buelna es el solar del linaje Quijano de Don Quijote y el Condado del Almirante Pero Niño, linaje de los propietarios de la carabela Niña y del timonel Pedro Alonso Niño que viajó con Colón en 1492. Don Quijote acomodaba su historia al viejo romance de Lanzarote cuando de Bretaña vino, es decir, con la historia de un escudero que tuvo amores con una reina y tanto los Bustamante como los Niño fueron hidalgos del mar y estuvieron emparentados con la casa francesa de Anjou. ¿Eran éstos también los linajes de Colón? ¿Estaba emparentado Colón con los Señores de Vizcaya y con el escudero vizcaíno?

"Todo lo que Don Quijote decía lo escuchaba un escudero de los que el coche acompañaban, que era vizcaíno, el cual, viendo que no quería dejar pasar el coche adelante, sino que decía que luego había de dar vuelta al TOBOSO, se fue para Don Quijote y, asiéndole de la lanza, le dijo en mala lengua castellana y peor vizcaína, desta manera", etc.

Así que habian salido de Toledo hacia Sevilla. ¿Hablaba mal el castellano y el vizcaíno o vasco por lo que tenía de francés?

De la mula del vizcaíno se dice que no estaba hecha a semejantes niñerías y poco después, en el Capítulo IX, donde se escribe que Don Sancho de Azpeitia debía ser el nombre del vizcaíno, se dice: "se pintaban sus más mínimos pensamientos y niñerías, por más escondidas que fuesen", que viene a ser el título del Capítulo LXII de la segunda parte: "Que trata de la aventura de la cabeza encantada, con otras niñerías que no pueden dejar de contarse", palabra sinónima de "cosas propias de niños":

"El vizcaíno, que así le vio venir contra él, bien entendió por su denuedo su coraje, y determinó de hacer lo mesmo que don Quijote; y así, le aguardó bien cubierto de su almohada, sin poder rodear la mula a una ni otra parte; que ya, de puro cansada y no hecha a semejantes niñerías, no podía dar un paso (...) Pero está el daño de todo esto que en este punto y término deja pendiente el autor desta historia esta batalla, disculpándose que no halló más escrito destas hazañas de don Quijote, de las que deja referidas (...) Dejemos en la primera parte desta historia al valeroso vizcaíno y al famoso don Quijote con las espadas altas y desnudas (...) y en aquel punto tan dudoso paró y quedó destroncada tan sabrosa historia, sin que nos diese noticia su autor dónde se podría hallar lo que della faltaba.

Causóme esto mucha pesadumbre (...) que a tan buen caballero le hubiese faltado algún sabio que tomara a cargo el escribir sus nunca vistas hazañas, cosa que no faltó a ninguno de los caballeros andantes (...) porque cada uno dellos tenía uno o dos sabios, como de molde, que no sólo escribían sus hechos, sino que pintaban sus más mínimos pensamientos y niñerías por más escondidas que fuesen".

Cuando apareció en Toledo el manuscrito de la Historia de don Quijote de la Mancha, escrita en caracteres arábigos por Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo y manchego, la historia del Vizcaíno estaba en el primer cartapacio:

"Estaba en el primer cartapacio pintada muy al natural la batalla de don Quijote con el vizcaíno, puestos en la mesma postura que la historia cuenta, levantadas las espadas, el uno cubierto de su rodela, el otro el otro de la almohada, y la mula del vizcaíno tan al vivo, que estaba mostrando ser de alquiler a tiro de ballesta. Tenía a los pies escrito el vizcaíno un título que decía: Don Sancho de Azpeitia, que, sin duda, debía ser su nombre, y a los pies de Rocinante estaba otro que decía: Don Quijote. Estaba Rocinante maravillosamente pintado (...) tan ético confirmado, que mostraba bien al descubierto con cuánta advertencia y propriedad se le había puesto el nombre de Rocinante".

No sé si eso de la mula de alquiler, y al vivo, quiere decir que el vizcaíno, al que se califica de cauto y cautivo, tendría que tener también un caballo como Don Quijote por compartir su linaje y continente (aire del semblante y actitud y compostura del cuerpo) ya que tiene el título de Don como él, entonces privativo de caballeros muy cualificados. Recuérdese que Don Quijote daba el título de Doña a Tolosa (que era de Toledo y se llama como una población vasca y otra francesa) y a Molinera, que era de Antequera. donde curiosamente encontré a una Velasco Rojas casada con un Narváez, linaje del alcalde del romance que Don Quijote y Lope de Vega leyeron en la Diana del portugués Jorge de Montemayor, obra a la que se remite Rey de Artieda en los versos que le dedicó a un Cardona, que es el linaje del Almirante de Aragón con el que se casó una nieta de Colón, versos intrigantes porque dicen que la solución del misterio está en Laredo. Recuérdese que cuando llega el correo con la carta del Duque, dijo Sancho:

"¿Quién es aquí mi secretario?
Y uno de los que presentes estaban respondió:
Yo, señor, porque sé leer y escribir, y soy vizcaíno.
-Con esa añadidura -dijo Sancho- podrías ser secretario del mismo Emperador".

(Juan de Escobedo era secretario del hijo del Emperador -Don Juan de Austria- tenía una casa en Illescas/Toledo en la que solía pasar algunas vacaciones y se apellidaba también García de Arce, pero so sé si estaba emparentado con el García de Arce que estaba en Fuenterrabía. Carlos V tuvo unos cuantos secretarios vascos y por esto Sancho dice eso).

Don Quijote tomaba a la señora vizcaína que iba a Sevilla por una princesa a quien llevaban hurtada algunos encantadores y se enfrenta con unos frailes que llevaban el mismo camino pero no venían con ella: "Gente endiablada y descomunal, dejad luego al punto las altas princesas que en ese coche llevan forzadas (...) Señor caballero, nosotros no somos endiablados ni descomunales, sino dos religiosos de San Benito que vamos nuestro camino, y no sabemos si en este coche vienen, o no, ningunas forzadas princesas.

Don Quijote les contestó: "para conmigo no hay palabras blandas, que ya os conozco, fementida canalla". Los dos frailes de la orden de San Benito venían caballeros sobre dos dromedarios; que no eran más pequeñas dos mulas en que venían. Traia sus anteojos de camino y sus quitasoles. Detrás dellos venía un coche, con cuatro o cinco de a caballo que le acompañaban y dos mozos de mulas a pie. Venía en el coche, como después se supo, una señora vizcaína, que iba a Sevilla, donde estaba su marido, que pasaba a las INDIAS con un muy honroso cargo".

Don Quijote manda a la vizcaína que vuelva al Toboso y entonces fue cuando se le enfrentó el escudero vizcaíno. ¿Era esa vizcaína hurtada una Mendoza como Doña Ana de Mendoza, la princesa de Éboli, y por eso la manda que vuelva al Toboso con Dulcinea? ¿Era Antonio Pérez del mismo linaje que este Don Quijote, cautivo de Dulcinea?


Esta movida de mozos de mulas, quitasoles, coche, princesas y demás recuerda al encuentro de Don Quijote con los mercaderes toledanos que iban a comprar seda a Murcia, cuyos mozos de mulas apalearon a Don Quijote y le dejaron en el estado que le encontró su vecino Pedro Alonso porque aquellos mercaderes no estaban dispuestos a reconocer a Dulcinea como Emperatriz de la Mancha, y más sin conocerla y en perjuicio de las emperatrices y reinas del Alcarria y de Extremadura (Cap. IV). Así que estos mercaderes toledanos, que se decían príncipes, advertían una colisión de intereses y esto lógicamente era lo que pasaba en el caso del falso rey Don Sebastián de Portugal (Gabriel de Espinosa), pretendiente al trono portugués, que a su vez deseaba la Princesa de Éboli -la tuerta Doña Ana de Mendoza- para una de sus hijas: "creo que estamos ya tan de su parte, que, aunque su retrato nos muestre que es tuerta de un ojo y que del otro le mana bermellón, etc." le dice el mercader, contestándole Don Quijote: "no es tuerta ni corcovada, sino más derecha que un huso de Guadarrama", origen de la disputa.

"Aora bien me pueden llamar tuerta" le decía en una carta a Gabriel de Espinosa la monja de Madrigal, que era hija de una Mendoza y nació en casa de la Princesa de Éboli, siendo criada después en casa de Doña Magdalena de Ulloa, viuda de Don Luis Quijada, hasta que la ingresó en el convento de las monjas Agustinas de Madrigal como sobrina suya cuando contaba siete años de edad, por orden de Felipe II, y que en el documento de la ceremonia de la toma del velo se dice que era hija del Serenísimo Don Juan de Austria, es decir, años después de que éste hubiese muerto. Gabriel de Espinosa fue detenido en Valladolid en octubre de 1594 cuando se dirigía a Roncesvalles, donde le esperaba un valiente extremeño apellidado Paredes, con intención de pasar a Francia y llevar unas cartas a Antonio Pérez, que se encontraba allí exiliado desde que huyó de Zaragoza en 1591. El juez Llano Valdés que entendió la causa de Gabriel de Espinosa se refiere a él al menos en dos documentos como "el francés que tiene preso en Medina el alcalde Don Rodrigo de Santillán" y ante esto me he preguntado si podría ser hijo de Gabriel de Lorges (Señor de Ducey en la Mancha francesa) y de una Niño o Bustamante. Se dijo que era de Toledo y que había sido dado a la piedra de la iglesia, o sea, que era hijo de padres desconocidos, expósito o "nacido en las malvas", que es la expresión que utiliza Sancho cuando contestó a esto que le dice el Bachiller Carrasco: "Mirad, Sancho, que los oficios mudan las costumbres, y podría ser que viéndoos gobernador no conociésedes ni a la madre que os parió.

-Eso allá se ha de entender con los que nacieron en las malvas, y no con los que tienen sobre el alma cuatro dedos de enjundia de cristianos viejos, como yo los tengo. ¡No, sino llegaos a mi condición, que sabrá usar de desagradecimiento con alguno!" (Cap. II, IV).

(Antonio Pérez, si conoció a su madre, jamás habló de ella en sus escritos. Pasó a la historia como hijo de Gonzalo Pérez, secretario del Emperador Carlos V, y por otra parte Diego de Bustamante vivió en casa de Antonio Pérez cuando era casi un chaval y le llevaba la correspondencia, y este Bustamante a su vez estaba emparentado con Juan de Escobedo. Y Gonzalo Pérez era hijo de Bartolomé Pérez, nombre del santo que saca a relucir Andrés, el criado del labrador Juan Haldudo (Cap. IV), cuando Don Quijote le rescata de los castigos de su amo, y Bartolomé y Andrés Niño también viajaron a las INDIAS, y obsérvese que Haldudo llama a Andrés hermano: "No lo niego, hermano Andrés -respondió el labrador").

Inmediatamente después de la contestación de Sancho al Bachiller es cuando éste se comporta como Jorge de Bustamante haciendo el acróstico para Dulcinea del Toboso que le encargó Don Quijote (embebiendo una letra lo mejor que pudiese, pues el nombre de Jorge de Bustamante suma 17 letras como el de Dulcinea del Toboso). "este follón de reyes", decía el Conde de Aranda de Diego de Bustamante, servidor de Antonio Pérez, paje de Don Pedro de Aragón, y testigo cualificadísimo en el proceso contra Antonio Pérez por la muerte de Juan de Escobedo, del que era pariente (era primo en segundo grado de Francisco de Bustamante y éste sobrino de Escobedo). Sancho había servido en casa del Bachiller antes de ser escudero de Don Quijote. Es imposible que un Bustamante de Valdiguña no supiese que la Infanta Doña Urraca se vino a vivir a Valdiguña (El Moroso/Bostronizo), ¿lo había aprendido Sancho en casa de Bartolomé Carrasco o sirviendo a Don Quijote?

"Si yo dijera que mi hija se arrojase de una torre abajo, o que se fuera por esos mundos, como se quiso ir la Infanta Doña Urraca, tenías razón de no venir a mi gusto; pero si en dos paletas, y en menos de abrir y cerrar los ojos, te la chanto un don y una señoría a cuestas, y te la saco de los rastrojos, y te la pongo en toldo y peana y en un estrado de más almohadas de velludo que tuvieron moros en su linaje los Almohadas de Marruecos, ¿por qué no has de consentir y querer lo que yo quiero?". La Infanta Doña Urraca fue monja abadesa del monasterio del Moroso y la monja Doña Ana de Austria terminó de Abadesa de Las Huelgas, después de ser rehabilitada por el rey Felipe III, de quien fue valido el Duque de Lerma (Rojas Sandoval). Por decir Sancho cosas como ésa, este Capítulo siguiente (II,V) se tenía por apócrifo: "porque en él habla con otro estilo del que podía prometer su corto ingenio, y dice cosas tan sutiles, que no se tiene por posible que él las supiese".

Las palabras de Sancho dejan claro que había hecho algún favor a algún desagradecido que parece que hubiese nacido en las malvas, es decir, de filiación dudosa y quizás no de cristianos viejos sino de los que tomaban las de Villadiego como los moriscos y judíos perseguidos, que se acogían a su iglesia por el privilegio que les concedió Fernando III el Santo, el conquistador de Sevilla y Córdoba, padre del rey Alfonso X el Sabio, a su vez padre del Infante Don Fernando de la Cerda y del bastardo Alfonso Niño. Y Don Diego Hurtado de Mendoza y de la Cerda fue el padre de la princesa de Éboli, Doña Ana de Mendoza, descendiente de reyes de Castilla y de Francia como dice su epitafio.

¿A qué Duque le hizo Don Quijote el favor de empadronar a alguien con distinto nombre del que le correspondía? ¿Acaso le empadronaron con el mismo apellido de Don Quijote?

Don Quijote le dice a Sancho que podría ser que antes de seis días ganase un reino, que tuviese otros a él adherentes, que viniesen de molde para coronarle rey de uno dellos. Y sin esperar a que fuese viejo como hacían los antiguos caballeros, que "algunas veces, y quizá las más, esperaban a que sus escuderos fuesen viejos, y ya después de hartos de servir y de llevar malos días y peores noches, les daban algún título de conde, o por mucho, de marqués, de algún valle o provincia de poco más o menos". Y el valle de Buelna y Santillana están en la provincia de Santander y Pero Niño fue Conde de Buelna y Don Íñigo López de Mendoza Marqués de Santillana, ambos descendientes de Garcilaso de la Vega por línea materna.

Y en el Capítulo VIII de la aventura de los Molinos de Viento que Don Quijote toma por gigantes poderosos de muchos brazos y muy largos, y el encuentro con el Vizcaíno, salen a relucir las niñerías, las almohadas, los cronistas o historiadores sabios, que entiendo que nos remiten al linaje de Niño, a los moros, y al rey Alfonso X el Sabio.


PERO NIÑO tuvo un historiador que contase sus hazañas: su alférez Gutierre Díaz de Games, testigo de ellas, y que dirá muchas veces en el libro de su historia, El Victorial, que en aquel tiempo no hubo otro caballero como él en Castilla. Dice que no se es caballero por ir a caballo pero que el caballo hace al caballero y no la mula o el asno. En el Capítulo 31 dice: "Este cavallero hera fermoso e largo de cuerpo. No muy alto, ni otrosí pequeño (...) Avía graçiosa boz. Hera muy donoso en sus dezires (...) Conosçía cavallos: buscávalos y teníalos. Fazía mucho por ellos. Non ovo en Castilla ninguno en su tiempo que tan buenos caballos oviese como él. Cavalgávalos e fazíalos a su voluntad, los que heran para guerra e los que heran para corte e para justa. Otrosí cortava mucho de una espada, e fazía piques muy señalados e fuertes. Nunca falló hombre que con él cortase de una espada, en su tienpo, ni que tales golpes fiziese (...) Bien pudo aver algunos en su tienpo que espeçialmente fiziesen bien algunas de aquellas cosas, unos unas, e otros otras. Mas un honbre que generalmente fiziese tanto en todas las cosas, e un cuerpo de un honbre en quien todas las cosas uviese, en ansí las fiziese tan acabadamente, non lo ovo en Castilla en su tienpo.

Allende desto, armava muy fuertes ballestas a çinto. Hera muy buen puntero, ansí de ballesta como de arco: muy çertero. Hera puntero maravilloso de juego de viras. Non hera maravilla si este cavallero llevava tanta bantaja a los otros honbres en todas estas cosas, porque, allende del rezio cuerpo e muy grand fuerça que Dios le quiso dar, todo su estudio e su cavdal non hera en ál sino en ofiçio de armas e arte de cavallería e de gentileza".

El capítulo 32 lo titula "Cómo avía en este cavallero muchas buenas maneras e virtudes ynteriores, de las que perteneçen al alma" y comienza así:

"En las virtudes ynteriores que Dios dio a los honbres, partió con él asaz largamente. Hera honbre muy cortés e de graçiosa palabra. Hera fuerte a los fuertes, e umilde a los flacos: hera muy aviniente a las gentes. Hera muy prudente, e en preguntar e en responder. En la justiçia hera justo, e aun perdonava de buena mente. Tomava cargo en fablar por los pobres de defender los que se le encomendavan; fazíales algo de lo suyo. Nunca honbre ni muger le demandó algo, que dél partiese manbaçío.
Hera costante e verdadero; nunca pasó la verdad a aquel con quien la pusiese. Fue sienpre leal al rey (...). Fue muy estable e firme en todos sus fechos; nunca se bolvió por dones ni prometimientos. Este cavallero usó sienpre de franqueza e non de prodigidad; nunca fue avaro, ni escaso donde devió dar. Nunca enclinó su voluntad a bivir vida folgada, ni vagó el tiempo que aver pudo para buscar su provecho honrosamente. E fue muy atenprado en su bivienda; nunca en su moçedad ni mançebía le supieron comer ni bever fuera del tiempo que da la razón".

El capítulo 26 se titula "Cómo el rey don Enrique vino otra vez sobre Gijón, e la çercó; e de lo que ende fizo este donzel Pero Niño" y comienza así:

"Dende a pocos días partió el rey de Sevilla, e vinose para Castilla. E supo cómo el conde don ALFONSO non avía guardado los tratos (...) venían dél muchas querellas. Sacó otra vez hueste, e fue sobre él, e çercólo en Gijón otra vez.
El conde, quando vio que el rey asentava real, entró en la mar en unos navíos que tenía, e fuese para BAYONA, en Gascueña. E dexó allí a la condesa su muger, e otra gran dueña que llamavan doña Leonor, muger que fue de Diego de ROJAS, e otras gentes".

Este Conde Don Alfonso era hijo de Enrique II, y por tanto tío del rey Enrique III, y su mujer, la condesa, hija bastarda del rey Fernando I de Portugal. Y Doña Leonor era hija de Don Sancho, Conde de Alburquerque (éste hermano de Enrique II y del Conde Don Tello, Señor de Vizcaya) y de Doña Beatriz de Portugal y Castro, hermanastra del mencionado Fernando I de Portugal. Dicha Doña Leonor, como se dice, era viuda de Don Diego de Rojas, a quien mataron a lanzazos en Burgos (1392) unos corsarios un sábado por la tarde cuando venía de cazar, casándose poco después con el Infante Don Fernando.

Como es sabido, cuando Don Quijote salió en busca de aventuras el largo Rocinante derrotó hacia Montiel, y allí precisamente fue donde Enrique II, Conde de Trastámara y heredero del Señor de las Asturias de Oviedo, mató a su hermanastro Pedro I, entonces rey legítimo de Castilla, entronizando la dinastía Trastamara (topónimo de Galicia).

Y en el siguiente Capítulo 27 nos cuenta la participación de Pero Niño en el cerco de Gijón:

"Un día acordaron algunos cavalleros mançebos de los más esmerados del real, en los quales yvan Juan de Astúñiga, e Ruy Díaz de Mendoça, e Pero López de Ayala, e otros, de yr lançar lanças a la puerta del palenque. E súpolo el donzel Pero Niño, e fue e demandó sus armas al rey, e armóse, e fuese con ellos de pie. (...) e allí fue ferido de muchos golpes de lanças, e hachas, e espadas. (...) En aquella çerca ovo Pero Niño muchos golpes, e feridas de lanças, e espadas, e de otras armas en que él pasó grandes travajos."

Ya un Bustamante fue ayo de Doña Urraca de Haro, hija del Señor de Vizcaya, a quien acompañó a León y sirvió allí tras su matrimonio con el rey Fernando II de León, del que fue su tercera esposa. Y Juan Sánchez de Bustamante fue después ayo del Conde Don Tello, a quien en El Victorial encontramos en compañía de Garci Sánchez de Bustamante y de los Porras, que era el linaje del Tesorero de Vizcaya que fue en Valladolid testamentario de Colón.

Don Diego Colón, primer duque de Veragua, antes de casarse con Doña María de Toledo Rojas, tuvo dos hijos. El primero con una burgalesa llamada Constanza Rosa (¿no sería Rojas?) y el segundo con la mencionada vecina de Bilbao o Guernica (Isabel Samba), que era viuda. El Rey Católico quiso que Don Diego Colón se casara con Doña María de Toledo, familiar del Duque de Alba, con cuya casa vinculó también una hija de Don Feliciano de Silva, a quien tanto le gustaba leer a Don Quijote, y cuyo nombre aparece en el primer capítulo de su historia como los linajes de Quijada, Quesada y Quijana.

Pero Niño nunca fue vencido por mar ni por tierra y Don Quijote sólo fue vencido en la playa de Barcelona por el Bachiller Sansón Carrasco trasmutado en el Caballero de la Blanca Luna, y Buelna, el Condado de Pero Niño, es lo mismo que Luna o que Belona (Belona-Beolna, Buelna). Olna-Beolna o Belona, la lumbrera de la noche, el segundo sol o astro del día, nombre de una divinidad lunar de la mitología griega a la que se le rindió gran culto en Asia Menor y que la mitología romana hace después esposa o hermana de Marte, el dios de la guerra. Y Buelna fue Señorío de la Casa de la Vega y la madre de Don Íñigo López de Mendoza Señora mayor de la misma y en esta primera página del primer capítulo del Quijote leemos:
"...los altos cielos que de vuestra divinidad divinamente con las estrellas os fortifican, y os hacen merecedora del merecimiento que merece la vuestra grandeza". El Caballero de la Blanca Luna venció a Don Quijote en la playa de Barcelona y esto obligaba a Don Quijote a dejar las armas y regresar a su lugar a hacer vida pastoril como en una Arcadia feliz, donde ellos y sus cosas tendrían nombres pastoriles. A un perro le llamarían Barcino (no Barcelona) y Barcenaciones y Bárcena de la Puente pertenecen al valle de Reocín como Quijas, o sea, al Marquesado de Santillana de los Mendoza Laso de la Vega, linaje que fue Virrey de Cataluña (el visorrey quería saber quién era el Caballero de la Blanca Luna), y si el Bachiller Sansón Carrasco era hijo de una Bustamante, por ejemplo, linaje que se tituló Señor de Quijas de Reocín, se comprende que el de la Blanca Luna diga que era del mismo lugar de Don Quijote. (Barcino y Butrón eran los nombres de los perros que había comprado el Bachiller Sansón Carrasco para cuidar el ganado en aquella vida pastoril, siguiéndole el juego a Don Quijote, y creo que en Vizcaya hay un castillo de los Butrón, además de que Guevara, Mendoza y Ayala tienen sus solares en la provincia de Álava y en las Encartaciones está el lugar de Quexana o Quejana, en el que el Señor de Ayala -Don Fernán Pérez de Ayala, casado con Doña Elvira Ceballos- construyó el monasterio de San Juan de Quijana).

El Victorial o historia de Pero Niño, Conde de Buelna, es un códice del siglo XV del que faltan páginas o tiene capítulos inconclusos como en la historia de la batalla de Don Quijote con el Vizcaíno, y, aunque su linaje no aparezca en El Quijote de forma expresa, yo diría que subyace en todo él.
El Capítulo 17 del Victorial dice así: "El rey Don Enrique fuese a Sevilla. Enseñoreávase el conde don Tello en VIZCAYA, e en toda la tierra de esa comarca; enbió el rey por él. Yvan con él los dos PORRAS, el moço e el viejo, e Garci Sánchez de BUSTAMANTE, e Pero Fernández de la Pedrosa, e Garçi López de Rebolledo. E corrió toros en Trogillo, e partiendo dende, murió en Mérida.
Don Tello antes que muriese, sacó a su hermano el conde don Sancho, que yazía preso en poder de yngleses, por raçón de ORO, non de otro metal, que ansí ge lo pidieron. Casó con una hermana del rey don Fernando de Portugal, dióle Alburquerque e las çinco villas, e otras muchas tierras. Traýa mayor casa que el rey. Matáronle en BURGOS, en una pelea que se rebolvió sobre las posadas, estando aý el rey".

Don Pedro I, conocido como el Cruel o el Justiciero, era hijo del matrimonio de Alfonso XI de Castilla con su prima Doña María de Portugal, y al margen de este matrimonio el rey Alfonso XI tuvo seis hijos y una hija con la noble sevillana Doña Leonor de Guzmán (Don Enrique, Don Fadrique, que nacieron en 1332, Don Tello, Don Sancho, Don Juan, Don Pedro, y Doña Juana), en realidad su esposa y no manceba, como dice Ruiz-Doménec, ya que vivió con ella un montón de años y tuvo con ella hasta diez hijos, tres de los cuales debieron de morir al nacer o poco después.

Con la entronización de la dinastía de Trastámara, los Velasco acrecentaron mucho su poder político y patrimonial, se titularon Condes de Haro, el linaje de los Señores de Vizcaya, y todo lo que venía de Burgos a Laredo por la parte oriental de Cantabria se podría decir que fue jurisdicción de los Velasco. Basco-Blasco-Belasco. Juan de la Cosa era de Santoña y en el viaje de 1492 le llamaban Juan Vizcaíno. Buscando una explicación a esto, se ha dicho el término vizcaíno se usaba como distintivo de marino del Cantábrico, pero, el hecho de que una Doña Elvira de Haro tuviese en Santoña fincas linderas de las suyas, me hace pensar que quizás llevase este apellido o el de Velasco por línea materna y por eso le llamaban así y no al resto de los marinos que viajaban con él, que, según dice Colón en el Diario de a bordo, "los más que viajaban con él eran de su tierra".

El rey Don Pedro fue anglófilo, prosemita y projudío y su hermanastro Don Enrique francófilo, antisemita y antijudío. Y curiosamente Juan de la Cosa pasa a la historia como propietario de la nao Santa María y resulta que un nieto de Juan Niño, propietario de la carabela Niña, declaró sobre la propiedad de las tres naves del viaje de 1492: "Una fue del dicho Juan Niño, mi abuelo, otra del dicho Cristóbal Colón, e otra de un fulano Pinçón". Y no se olvide que entonces Doña Blanca Herrera Niño, nieta del Conde de Buelna, estaba casada con el Condestable Don Bernardino Fernández de Velasco y Mendoza, nieto del Marqués de Santillana, y que en Laredo está la Sierra del Molino de Viento. (Doña María de Velasco se casó con el Almirante Don Alonso Enríquez, tío del Rey Católico, Virrey, en ausencia de los reyes, de las tierras allende los puertos, de lo que venía desde la Meseta al mar Cantábrico).

"Mejor que él no había nadie en la nación de España". Así concluía, a principios del siglo XV, Gutierre Díez de Games la biografía de Pero Niño, conde de Buelna, que había llevado una vida de caballero andante, vestido con una armadura blanca de placas articuladas y una celada con visera de cara de perro. Fue el más valiente en las justas y en los torneos, venció a los piratas del Mediterráneo y galanteó a las damas de París sin que nadie censurara sus actos porque desde joven tuvo un sueño, ser como un héroe de novela".
Con estas palabras comienza la Introducción de "España, una nueva historia" de José Enrique Ruiz-Doménec. Ya en la página 377 dice: "Pero Niño, Conde de Buelna (1378-1453), ha sido presentado como modelo de caballero andante. Por la manera ejemplar que le trató su alférez, se le consideró un héroe en la línea de Jean le Maingre, dit Boucicaut, mariscal de Francia y gobernador de GÉNOVA (...) revela la imagen que se tenía de la vida de un caballero en Castilla en el siglo XV. Nada que ver con lo que se pensó de ella en tiempos de Alfonso XI o Pedro I. La revolución Trastamara había conseguido la adopción por fin de los ideales políticos de la caballería europea, o por utilizar un término popular en la actualidad gracias a Paul Ricoeur, la fijación de su significado.

Las nuevas formas de vida caballeresca colisionaron con las costumbres ancestrales de Castilla. El caballero andante se define por una actitud crítica (no subversiva) de todas las posturas establecidas, sin que ello se traduzca necesariamente en la nostalgia de una vida más bella. No cae en la locura, como el Orlando de Ariosto, ni en el delirio, como el Alonso Quijano de Cervantes, ya que es un hombre que tiene los pies en el suelo pese a su permanente deseo de ir de un lado a otro en busca de aventuras para probar la proeza y el coraje".

A propósito de Colón y la Reina Católica, se pregunta en la página 486:
"¿Qué sabía Isabel de Colón que nosotros ignoramos? ¿Acaso conocía el lugar y fecha de nacimiento? ¿La familia de la que procedía, su pueblo, sus creencias? ¿Por qué le apoyó con tanta decisión cuando la mayor parte de los cortesanos pensaban de él que era un vulgar impostor? ¿Llegó a tener acceso al secreto de un viaje que, según los indicios reunidos por los modernos historiadores, constituye la clave de todo ese asunto?".

(Para Jorge de Montemayor, "el Lusitano", a quien conoció Don Feliciano de Silva, y para el aragonés-valenciano Mícer Andrés Rey de Artieda, la solución del misterio está en Laredo).

En la página 379 dice Ruiz-Doménec: "Cerca del joven rey Enrique III, ya a su servicio, Pero Niño reguló su conducta sobre una concepción utilitaria de la función caballeresca, cuyo efecto más espectacular fue su participación en las empresas de control de la navegación en el Mediterráneo y en el Atlántico. Arrastrado por la necesidad de mantener redes comerciales libres de la presencia de piratas y corsarios, Pero Niño, contando con el asesoramiento de los expertos marinos el sevillano Juan Bueno y el genovés Nicolaso Bonet, en 1404 se puso al frente de dos galeras. Llevó a cabo su misión de consuno con Pedro Sánchez de Laredo, que le seguía de cerca con una nao vizcaína".

En El Victorial lógicamente se habla de "las tres partes del mundo" (América y Oceanía estaban por descubrir)."Colón salió del puerto de Palos (Huelva) el 3 de agosto de 1492 media hora antes de amanecer. Nadie sabía dónde se dirigía ni si había estado alguna vez en ese lado del mar océano. Las Casas sugiere que debió de haber estado antes en América, lo que justificaría su confianza, pero nada autoriza esa suposición", escribe Ruiz-Doménec.

El dominico Fray Bartolomé de las Casas le conoció y en una Capitulación de Santa Fe de Abril de 1492, es decir, meses antes de salir de Palos de la Frontera, la Reina hablaba de las tierras que Colón había descubierto en la mar Océana. En El Quijote se dice que una caballero fue arrastrado por una tempestad desde una playa de La Montaña hasta tierras remotas y desconocidas y todo dice que era del linaje de Niño y de Bustamante. Ese desconocido marino vendría a hacer realidad lo profetizado por el cordobés Séneca. Fernando Colón dice que ese marino fue su padre y no han faltado investigadores que dijeron que Colón fue ese desconocido marino a quien el Inca Garcilaso llamó Alonso Sánchez de Huelva. ¿No sería de Huelna, que es como se escribía entonces Buelna en muchos documentos y se parece a Huelva, más familiar para el Inca Garcilaso por vivir en Andalucía (Montilla y Córdoba) y no en La Montaña?

Andrés Bernáldez también le conoció personalmente y dijo que en su juventud había comerciado con libros de estampa, y los Bustamante como Jorge de Bustamante y los Laso Vaca fueron impresores, y, viendo la famosa biblioteca de miles de libros que tuvo después su hijo Don Fernando Colón creo que es cierto. Los hijos de Colón fueron pajes del Infante Don Juan, hijo de los Reyes Católicos y hermano de Doña Juan La Loca, de quien a su vez fue paje en Tordesillas Pedro Díaz de Quijano Cieza. Fernando Colón acompañaba al emperador Carlos V en julio de 1522 cuando se dirigían al Consulado del Mar de Burgos, capital del Almirantazgo de Castilla y sede de sus almirantes (Alfonso X el Sabio creo el Almirantazgo de Sevilla y puso al frente de él a un montañés Mendoza), y quizás por eso Carlos V pecnoctó entonces en casa de los Díaz Quijano de Molledo (Valdiguña). Pedro Díaz de Quijano descendía de Tristán Díaz de Quijano, contemporáneo de Pero Niño, y Tristán Niño se llamó después su nieto, a quien su abuela, Doña Beatriz de Portugal, le dejaba en su testamento todo lo que pudiese corresponderle a ella en BUELNA. No sé si esto tendrá algo que ver con esos puntos suspensivos que se ponen tras citarse mi pueblo (Somahoz) en el documento que recogen las quejas de Juan II de Castilla y del obispo de Burgos. Enrique San Miguel Pérez escribe en Ilustraciones Cántabras:

"No conocemos con exactitud en qué momento Pero Niño se sumó a los agentes instigadores de los movimientos de contestación al vasallaje, que a partir de 1410 se hacen continuos, como prueba una misiva admonitoria enviada a las gentes de Somahoz por el obispo de Burgos, y recogida en el Cartulario del Infantado de Covarrubias:

"porque aviendo çiertos vasallos solariegos en el Valle de Vuelna (e Cieça, Collado e Lobado), que es en la merindad de Asturias de Santa Yllana, que biben en los solares del dicho abad y cabildo e eglesia de Cuevas Ruyas que son tenidos a dar e pagar e dieron e pagaron de grandes tiempos las enforçiones e otras rentas e derechos a que son atributados al dicho abad e cabildo e a los que ovieron de aver e recabdar por ellos. E que agora de poco tiempo acá que algunos de los dichos su vasallos, especialmente en Somahoz... e las biudas que biben en los dichos solares de la dicha eglesia e abad (...) maliciosamente e en gran daño e perjuyzio e agravio de la dicha eglesia que deniegan el dicho señorío e dizen que non son sus vasallos."

¿Era Tristán Niño hijo de una Quijano de Somahoz de Buelna?

No sé si el vizcaíno Don Sancho de Azpeitia tendría ascendencia Niño como Don Quijote. Lo que es irrefutable es que Rocinante derrotó hacia Montiel, es decir, hacia donde se produjo un cambio dinástico, que Don Quijote salía a conquistar un reino y empujado por un trasunto previo, que no sé con qué derechos se encontraría Gabriel de Espinosa para aspirar al trono de Portugal, que finalmente fue incorporado a la Corona de Castilla al prevalecer los derechos sucesorios de Feliep II sobre los del resto de los aspirantes tras la muerte en África del rey Don Sebastián, que Jerónimo Agüero fue representante de Cristóbal Colón y de sus hijos con poder bastante para representarlos dentro y fuera de juicio y cobrar rentas y salarios de los mismos, según consta en el documento que exhumó el historiador y académico Don Ángel Altolaguirre de los protocolos notariales de Sevilla. Y así se apellidaba el médico de Tirteafuera que no dejaba comer a Sancho y nombraba los Aforismos de Hipócrates que tradujo al castellano Benito de Bustamante de la Paz, y el corregidor de Laredo Melchor Puerta Agüero que se presentaba ante Felipe II pidiendo explicaciones y justicia por la muerte de Juan de Escobedo del que era familia. El escudo de armas de Puerta Agüero lleva una puerta como símbolo heráldico. En el Capítulo XVIII en el que se habla de escudo partido y "Miau...Rastrea mi suerte" se saca a relucir al bíblico Sansón y se dice:

"... es el nunca medroso Brandabarbarán de Boliche, señor de las tres Arabias, que viene armado de aquel cuero de serpiente, y tiene por escudo una puerta, que, según es fama, es una de las del templo que derribó Sansón, cuando con su muerte se vengó de sus enemigos". Y este es el nombre que Bartolomé Carrasco le puso a su hijo Sansón Carrasco, en cuya casa sirvió Sancho, y como el falso rey Don Sebastián (Gabriel de Espinosa) se llamó el marido de la toledana María de Bustamante, y un Juan de Espinosa fue criado de Pero Niño y testamentario de su esposa Doña Beatriz de Portugal y después otro Juan de Espinosa fue criado de Colón y testamentario suyo en Valladolid junto con Porras, el Tesorero de Vizcaya, y con Andrés y Fernando de Vargas. En este Capítulo VIII de los Molinos de Viento y del vizcaíno Don Quijote recuerda al conquistador de Sevilla Garci Pérez de Vargas que desgajó la rama de una encina cuando se le rompió la lanza en batalla: "Héte dicho esto porque de la primera encina o roble que se me depare pienso desgajar otro tronco, tal y tan bueno como aquel que me imagino", le dice a Sancho. (El pueblo de Vargas pertenece al valle de Toranzo, pero este apellido es hijo de la casa Ceballos de Buelna como el apellido Quijano, pasando después a Toledo, Extremadura, Andalucía, etc. La iglesia de Covarrubias fue fundada por los primeros condes de Castilla, y "San Juan de Ceballos" fue uno de los monasterios de BUELNA que llevó en dote la Infanta Doña Urraca, nieta del Conde Fernán González, y éste se crió en casa de Martín González "cerca de San Mateo" (de Buelna), probablemente en San Martín de Quevedo (Valdiguña), valle al que pertenece también el pueblo de Las Fraguas. En el Quijote de Avellaneda se dice que admiraba la facilidad que tenía Don Quijote para hablar como en los cándidos siglos del Conde Fernán González.

"Pero vuelve los ojos a estotra parte, y verás delante y en la frente destotro ejército al siempre vencedor y jamás vencido Timonel de Carcajona, príncipe de la Nueva Vizcaya, que viene armado con las armas partidas a cuarteles", etc.

PERO NIÑO también fue siempre vencedor y nunca vencido y Pero Alonso Niño timonel del viaje de 1492, y para los indígenas mejicanos cachopín es sinónimo de "hombre blanco a caballo", del conquistador. Y los Cachopines fundaron la villa de Laredo y en Méjico hay una Nueva Vizcaya, dos distritos Bustamante, y un Laredo. Y precisamente en la pintura del vizcaíno Don Sancho de Azpeitia se repite con cuánta propiedad se había puesto el nombre de Rocinante al rocín de Don Quijote. Y Reocín era jurisdicción de la casa de Garcilaso de la Vega de la que descendía Pero Niño por línea materna y a su vez Señorío de los Bustamante.

¿Nació Colón en la francesa Carcasona ya que Carcajona parece otra ironía del Quijote? (Está en un territorio que unas veces era de los Anjou y otras de los Aragón).

En el Capítulo XI Don Quijote le daba un discurso socialista a los cabreros y en el siguiente Capítulo XII sale la palabra niñerías porque la pronuncia el cabrero Pedro al hablarse de astronomía o astrología:

"Todos haremos lo mesmo -respondieron los cabreros-, y echaremos suertes a quién ha de quedar a guardar las cabras de todos.
- Bien dices, Pedro -dijo uno de ellos-; aunque no será menester usar de esa diligencia: que yo me quedaré por todos. Y no lo atribuyas a virtud y a poca curiosidad mía, sino a que no me deja andar el garrancho que el otro día me pasó este pie.
Con todo eso te lo agradecemos -respondió Pedro.
Y don Quijote rogó a Pedro le dijese qué muerto era aquél y qué pastora aquélla; a lo cual Pedro respondió que lo que sabía era que el muerto era un hijodalgo rico, vecino de un lugar que estaba en aquellas sierras (...) el cual había sido estudiante muchos años en Salamanca (...) que decían que sabía la ciencia de las estrellas, y de lo que pasa allá en el cielo al sol y la luna, porque puntualmente nos decía el cris del sol y de la luna.
-Eclipse se llama, amigo, que no cris, el escurecerse esos dos luminares mayores -dijo Don Quijote.
-Mas Pedro, no reparando en niñerías", etc.

¿Quién no se acuerda de Pedro Niño leyendo esto?

Pero Niño y Cristóbal Colón explicaron a sus marineros en su día en qué consistía un eclipse de sol cuando se sorprendían de la oscuridad (está recogido en las biografías de ambos), y Rocinante era de suyo también algo astrólogo y algo filósofo y había corrido mucho mundo.

En el siguiente Capítulo XIII es cuando se encuentran con el caminante Vivaldo, que dice ser de los Cachopines de Laredo, y que irá con ellos al entierro de Crisóstomo. Me cuesta menos imaginar a un traductor de Ovidio como Jorge de Bustamante que a Pero Niño dando un discurso a los cabreros como el de Don Quijote, pero su biógrafo dice que fue un hombre justo y veraz y que tomó partido por los pobres, en "fablar por los pobres", y en el anterior capítulo X Don Quijote le dice a Sancho:

"Y, ¿dónde has visto tú, o leído, jamás, que caballero andante haya sido puesto ante la justicia, por más homicidios que hubiese cometido?"

¿Dice que los caballeros andantes eran impunes? ¿Es el Oro o Don Dinero el poderoso caballero que dijo Quevedo? ¿Es este caballero el enemigo del socialismo de Don Quijote?

"Todos somos iguales ante la Ley", dice la Justicia, y Don Quijote le dice a los cabreros de la justicia de aquellos siglos dorados:
"Entonces...La justicia se estaba en sus proprios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interés, que tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen. La ley del encaje aún no se había asentado en el entendimiento del juez, porque entonces no había que juzgar, ni quien fuese juzgado".

Ésta era la opinión que tenía Cervantes de la Justicia de su tiempo. ¿Es parecida la que tiene de ella el hombre de hoy? ¿Cómo calificaríamos a este discurso, señor Astrana Marín: rusoniano, quijotesco, o veraz y actual como la vida misma?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sin duda, es una investigación de mérito que da mucho que pensar, aunque la exposición es bastante densa y a veces me cuesta seguir el hilo entre tanto dato y tanta cita.