27 sept. 2009

Podría ser

“son mis cabellos de manera que si me toco de almirante, temo barajas de postre; no tanto por el chinchón –que como ha tanto que soy condesa de Cabra, no temo golpes de frente-, cuanto porque, como mis cabellos son amovibles y borneadizos, temo que al primer tope vuelva barras al almirante y descubra el calvatrueno de mi casquete”.
Podría ser que López de Úbeda no aluda irónicamente en este párrafo de La Pícara Justina al almirante Luis Enríquez Cabrera, ni al Conde de Barajas (Zapata, tío de Bracamonte Dávila y éste marido de una hija de Antonio Pérez), ni al Conde de Chinchón (Don Diego Fernandez Cabrera Bobadilla). Podría ser también que Cefalios o Ceballos no sea el plural de Céfalo, ni que Bustamante venga del persa Bustam, ni que Quijote y Rocinante vengan de Quijas y Reocín, ni que Buelna sea lo mismo que Belona, pero es que no me lo creo.
Lo más misterioso de ese párrafo de La Pícara Justina es que poco antes la Reina Católica le ha hablado a su esposo de las malvas, siendo Don Fernando de Aragón hijo de una Enríquez y Fernández de Córdoba, y éste el linaje del conde de Cabra, ya que la condesa de Cabra fue quien autorizó el enterramiento de Colón en la capilla familiar de la iglesia de Valladolid.
¿Decía la verdad Don Pedro González de Mendoza, mayordomo de la Princesa de Éboli, cuando dijo que Antonio Pérez era hijo del portugués Ruy Gómez de Silva y Gonzalo Pérez sólo su educador y padre putativo? ¿Es por esto que la Duquesa de Pastrana se interesaba por el testamento de Gonzalo Pérez? ¿Se insinúa que Juan II de Aragón, natural de Medina del Campo, era más padre del Duque de Villahermosa que suyo? ¿Fue un Fernando de Rojas, arcipreste de Casarrubios del Monte (Toledo), su verdadero padre?
La exégesis es complicadísima, pero no se puede obviar que Don Quijote se compara con Lanzarote y que éste tuvo amores con la mujer de su rey. ¿Pudo tenerlos un Escalante con Doña Leonor Urraca, la mujer de Don Fernando de Antequera y ser hijo suyo Juan II de Aragón, el padre del Rey Católico? En este caso, hasta el Príncipe de Viana sería del linaje montañés. Don Quijote estuvo muy misterioso con el Cachopín de Laredo, y Escalante, como es sabido, es un linaje fundador de Laredo y entroncado con el de Cachopín.
El Conde de Chinchón estaba casado con Inés Pacheco y una hermana de ésta, Luisa Pacheco, con Juan de Aragón (Conde de Ribagorza, hermano del duque de Villahermosa), que tuvo amores adúlteros con el toledano Don Pedro de Silva y la mató el marido por ello.
"Libro, en mi opinión divi-(no),
Si encubriera más lo huma-(no)", dicen los versos preliminares dedicados a Sancho Panza a propósito de La Celestina del toledano Fernando de Rojas. Y esta era la opinión que tenía de esta obra el escritor Juan Valdés, que vivió en casa de los Pacheco, obra que continuó Feliciano de Silva. Podría ser que se cite a éste en las primeras líneas del Quijote por casualidad, pero tampoco me lo creo.
"En este coche fue Paquirri a La Maestranza el día que Curro Romero le dio la alternativa", me decía una señora muy amable en su casa de Antequera el día 26 de septiembre de 1984. Era un Mercedes descapotable muy antiguo de color gris (tiene los platinos de platino, me decía). Yo estaba allí porque un amigo andaluz, que trabajó unos años en La Montaña, quería que antes de volver a casa viera algunas casonas andaluzas y comprobara la diferencia con las casonas montañesas y le pidió a esos señores, que creo que se apellidaban Blázquez, si no tendrían inconveniente en enseñarme la suya. Al final de la tarde, e inmediatamente antes de enseñarme el coche, me habían enseñado una pequeña bodega en la que tenían varios toneles con autógrafos de toreros conocidos escritos con tiza y entre ellos el de Paquirri, que al parecer se vestía allí cuando toreaba en Antequera. Tras ver el coche, nos despedimos y, cuál no sería nuestra sorpresa cuando, al poner la radio del coche en el que volvíamos al parador en que nos alojábamos, lo primero que oímos fue que Paquirri había muerto. Al entrar en la habitación estaba sonando el teléfono y era la señora que me decía muy impresionada: "Rosa, nada más marcharos, nos llamaron para decirnos que a Paquirri le había matado un toro, así que no esperéis mañana para merendar porque nos vamos a Sevilla". Paquirri se moría cuando estábamos hablando de él y le creíamos vivo, y a mí esto me parecía una casualidad verdaderamente curiosa porque yo no había hablado de Paquirri con nadie en toda mi vida, ni siquiera había pronunciado su nombre, y era la primera vez que alguien me hablaba de él. Por esta casualidad, no se me olvidará nunca el día que murió Paquirri. Por otra casualidad comencé a investigar El Quijote y está en la portada de mi libro sobre Colón la foto que me hizo José Pozueta Escalante cuando me tomaba un café en la terraza de la Cafetería Lido de Los Corrales de Buelna. Poco sabíamos entonces que su apellido materno me iba a preocupar tanto como Don Fernando de Antequera. Si hoy viviera, y con el sentido del humor que tenía, se reiría mucho de ver que una foto suya terminaría siendo portada de algo. Es que una vez reveló en tres tamaños distintos una fotografía magnífica de la que estaba muy satisfecho y pintó sobre ellas con unas témperas los anagramas de La Gaceta Ilustrada, Ama y ¡Hola!, de forma que parecían las portadas de esas tres revistas. La fotografía me la había hecho en Puertochico con un montón de barcos a mi espalda. Así que yo no pierdo la esperanza de que por azar también pueda darse con la verdad del descubridor de América. Como diría el filósofo: "todo tiene que ver con todo y no podemos dimitir de nada". ¡Qué poco decidimos libremente en nuestras vidas!
Es cierto que en la memoria virgen de la infancia se graban las cosas como en bronces. Recuerdo como si fuera hoy el día que jugaba con unas niñas vecinas de mi edad junto a la ermita de San Miguel y que de pronto salió de casa un matrimonio que vivía allí cerca gritando a unos que pasaban por la carretera:"¡un toro ha matado a Manolete! ¡un toro ha matado a Manolete!"(era agosto de 1947 y pasaba entonces unos días con el matrimonio una parienta que había venido de Méjico y admiraba mucho al torero). Seguro que el 26 de septiembre de 1984 y después oí muchas veces el nombre del toro que mató a Paquirri pero, pese a ello, ahora mismo sería incapaz de recordarlo y sin embargo recuerdo que el toro que mató a Manolete se llamaba Islero.
Don Quijote se buscó un escudero vecino de su pueblo como el labrador Pedro Alonso. No sé si el vecino de Buelna llamado Juan de Escalante que firma los derechos de Pero Niño en Buelna era de los "labradores o de los escuderos" mencionados en un documento de la casa de Velasco. Ni si tenía parentesco con el doncel de Don Fernando de Antequera (Pedro Alonso de Escalante, autor del famoso Apeo de 1404) o de esos Escalante de Medina del Campo o de Calatayud. La viuda Doña Rodíguez decía en Aragón de su marido, escudero allí de una importante dama, que era "hidalgo como el Rey porque era montañés" (cap.II, XLVIII). El mencionado documento del 29 de diciembre de 1431 dice así:
“Sepan quantos este público instrumento vieren commo nos los sobredichos en el contrato contenidos, vezinos e moradores que somos de Somahoz, e Sant Andrés, Lobado, e Los Palacios, e San Mathe, e Los Corrales, e Lobera, e Barros, con el valle de Allende el agua, lugares que son en val de Vulna, asy escuderos commo labradores, estando ayuntados a nuestra ayunta en Barros, segund que lo avemos de uso e de costumbre de nos ayuntar. Otorgamos e cognosçemos que por quanto nos todos los sobredichos nos tornamos vasallos solariegos de Pedro Ninno, nuestro sennor, e nuestra sennora donna Beatriz e don Juan (Niño Portugal) e de los descendientes de vos (...) Desto son testigos que estavan presentes, rogados e llamados espeçialmente: Juan de Escalante, e Martín de Tortoles, e Juan de Sant Juan, e Pedro de Mata, Pedro Gómez de Ribego (Rivero), "etc.
Como decía, no sé si este Juan de Escalante pertenecía a la categoría de escuderos como Sancho Panza o Lanzarote o a la de labradores como Pedro Alonso. Lo que es obvio es que los hijos del Conde de Buelna tienen un apellido castellano y otro portugués, así que no nos extrañaría que hablasen castellano y lo salpicasen de palabras portuguesas como después Colón. Diego de Vargas dice en La Pícara Justina: "lavandera mía, de este linaje fue vuestro marido y mi padre; hidalgo era, que fue cosa injusta hacerle pechero y el rey nos debe todos los pechos mal llevados desde doscientos años acá", y si tenemos en cuenta que la obra se publicó en 1604, retrocediendo doscientos años en el tiempo, nos encontramos en el reinado de Enrique III de Castilla y la regencia de Don Fernando de Antequera y cuando Escalante hacía el Apeo en el que constaban las posesiones de Don Fernando en las Asturias de Santillana. ¿Encabezó algún Vargas el movimiento contra el vasallaje que se producía entonces en Buelna?
Curiosamente, Carlos V le concedía después en Valladolid a un Gonzalo Díaz Vargas de Buelna, que pasó a las Indias, un emblema para su escudo de armas consistente en un pelícano rasgándose pecho, y según la documentación que aportó el duque de Alba a la Academia de Historia al tratar del Prior de Crato, Don Antonio de Portugal, la madre de éste llevaba en su cofia bordados unos pelícanos y el infante Don Luis de Portugal lució en su honor en justas y juegos caballerescos el emblema del pelícano en sus estandartes. Y esto me hace pensar que la hebrea Violante Gómez, conocida como la Pelícana, podría apellidarse Vargas y descender del conquistador de Sevilla, famoso por su cofia, pues estaba completamente calvo y sin ella, al parecer, estaba horroroso.
Un Diego de Vargas era Secretario del Consejo de Italia cuando Antonio Pérez era Secretario del Consejo de Castilla y yo no sé si el Inca Garcilaso, hijo del extremeño Sebastián Vargas, descendiente del conquistador de Sevilla, fue partidario de Don Antonio de Portugal, pero le dedicó su obra a Doña Catalina de Portugal y en Portugal la editó. (Alonso y Juan Vargas, tíos del Inca, se casaron, respectivamente, con una Ponce de León y una hija de Feliciano de Silva). López de Úbeda, como dije ya, dedicó La Pícara Justina al flamenco Don Rodrigo de Calderón (de la rama Calderón de Valladolid) y curiosamente la descendencia de éste y de la extremeña Inés de Vargas Carvajal, su mujer, se titularon señores de Villahermosa, que es un topónimo valenciano y de donde se tituló Duque Don Alonso o Alfonso de Aragón Escobar, hijo natural de Don Juan II de Aragón y nieto de Don Fernando de Antequera. O, si se quiere, hermanastro del Príncipe de Viana y del Rey Católico.
"antes dejaré quemar un hijo que dejar quemar ninguno desotros" (libros), dijo el ventero del libro de Bernardo de Vargas (Don Cirongilio de Tracia) y del Felixmarte de Hircania (cap. XXXII) de un desconocido ubetense llamado Melchor de Ortega, que nos saca a relucir los libros de Diego Colón y nos dice que su hermano Don Cristóbal Colón descubrió la isla Española. El profesor Don Francisco de Vargas elogió mucho en la Universidad al erasmista Don Alonso Enríquez, abad de Valladolid, sobrino del Almirante de Castilla, que estudió Teología en Alcalá. Murió a principios de enero de 1577 y creo que en 1565 fue víctima de persecuciones inquisitoriales. ¿Por aconsejar a los contrayentes/novios que birlaban bolos y bailaban como en Ibio o por dar discursos a los cabreros en la Fuente del Alcornoque?
Terminar con la corrupción, la especulación y el poder del dinero eso sí que es imposible y que no necesita documentos para demostrarse. No hay torero que pueda con ese toro, por muchas cornás que dé el hambre.
¿Habremos dado con la verdad de Colón?
Podría ser.
¿Se imaginan que yo viniese de Génova al Valle de Buelna, donde mi padre había fundado un Mayorazgo diciendo en su testamento: "pues al fin de allí salí y alli nascí" y que llegada a Buelna no encontrase a un vecino, un amigo, un primo, un tío, un abuelo, a nadie, que me diese razón de él y de su familia?
Bien, pues algo tan increíble e insólito como esto es lo que le pasó a Don Fernando Colón Enríquez, hijo de Cristóbal Colón, cuando fue a Génova a buscar a la familia de su padre, a conocer sus raíces familiares.
Fernando Colón nació en Córdoba en 1488, fruto de las relaciones que tuvo allí Colón con Beatriz Enríquez Arana y ya han visto que al autor del Quijote no se le olvida "el Caño de Vecinguerra", de Córdoba, que debe su nombre al conquistador Vicente Guerra, y que se nombra en los capítulos de las Bodas de Camacho el Rico (rama Jérez/Cádiz de este linaje) y que Jerez podría presumir de Vargas como Toledo de Garcilaso: "un Garci Pérez de Vargas Jerez, un Garcilaso Toledo", etc., le dice el Canónigo a Don Quijote (cap. XLIX). El valenciano Gil Polo continuó la Diana del portugués Montemayor, y Juan Gil (Egidio), Constantino de la Fuente, y Vargas, que estudiaron Teología en Alcalá, donde se conocieron, fueron después calificados como el "Triunvirato espiritual y doctísimo" de los canónigos de Sevilla y creo recordar que Don Francisco de Vargas, Señor de Higuera ( entiendo que de Higuera de Vargas/Extremadura), se casó con una hermana de Egidio. Éste comenzó a ser perseguido en 1549, viviendo todavía Don Antonio del Corro, y parece que aquel Vargas para entonces ya había muerto. Como dijo no sé quien: "perdonamos a los grandes del mundo porque han muerto, pero en vida son imperdonables". Tampoco se olvida Cervantes entonces de los Metamorfoseos de Ovidio. Tendría que haber reproducirdo aquí el acróstico de Jorge de Bustamante que recuerda -como el biógrafo de Pero Niño y Don Quijote- que grandes linajes cayeron y se levantaron otros que no eran tamaños y que hubo pastores que llegaron a reyes como recuerda también Colón cuando se remonta hasta el rey David al hablar de su linaje. En ese acróstico, Jorge de Bustamante dice en el verso que comienza con la letra "B" de su linaje: "Benigno lector, pues eres prudente".
Según Colón, los de Bristol iban hasta Islandia y más allá. Después los de Bristol, según el canciller Don Pedro López de Ayala, pretendían ir a descubrir otras ínsulas y Tierra Firme que las que habían descubierto Cristóbal Colón y Cristóbal Guerra.
No sé por qué razón Cristóbal Colón no se casó con Beatriz Enríquez Arana, que, como es obvio, compartía su linaje con los almirantes de Castilla y el abad de Valladolid elogiado por Vargas.
"Digo y mando a D. Diego, mi hijo, o a quien heredare, que pague todas las deudas que dejo aquí en un memorial, por la forma que allí se dice, e más las otras que juntamente parecerá que yo deba. E le mando que haya encomendada a Beatriz Enríquez, madre de D. Fernando, mi hijo, que la provea que pueda vivir honestamente, como persona a quien yo soy en tanto cargo. Y esto se haga por mi descargo de la conciencia, porque esto pesa mucho para mi ánima. la razón de ello non es lícito de la escribir aquí", dice con fecha de 25 de agosto de 1505 en su testamento, que ratifica en Valladolid en mayo de 1506, poco antes de morir, siendo criados suyos Andrés y Fernando de Vargas. Así que su no matrimonio con Beatriz Enríquez es otro de los misterios de la vida de Colón.
A propósito del nombre puesto en el padrón, se le dice al Duque que se ha hecho sin "daño de barras", es decir, sin daño a terceros, pero de qué Duque se trata y qué quiere decirse con "temo que al primer tope vuelva barras al almirante" del párrafo transcrito de La Pícara Justina? ¿Se trataba de un Aragón-Borja como los posteriores Duques de Villahermosa? ¿Por qué era protonotario de Aragón el padre de Don Rodrigo de Calderón, casado con la extremeña Inés de Vargas , y sus descendientes Señores de Villahermosa? ¿Es casual que viniesen a parar a Gonzalo Pérez, de progenie aragonesa, libros que habían sido de los reyes de Aragón y los papas Borgia? ¿Tenían Gonzalo Pérez y Colón ascendientes comunes?
El Duque agradeció mucho a Don Quijote el favor del padrón y Don Quijote tenía un linaje montañés y ni Aragón ni Enríquez no lo son. ¿Es que algún Aragón y Enríquez como el Rey Católico, por ejemplo, tendría que llevar un apellido montañés?
"De Aragón, que no debiera", contesta de su sangre Doña Marina de Aragón, hija de los Duques de Villahermosa, en el verso de un soneto que le dedicó Gonzalo Pérez, pues le pregunta por su sangre, no por su linaje, que podría ser sólo nominal como parece que lo era el Colombo o Colón del descubridor. ¿Tuvo amores poco santos la esposa del Almirante Enríquez y Señora de Casarrubios del Monte/Toledo -Doña Marina de Córdoba Ayala- abuela del Rey Católico?
La exégesis, como decia, es complicada y cualquiera de las hipótesis podría ser. Lo curioso de Fernando Colón Enríquez es que no nombre a ningún Niño en la Historia del Almirante ni en su Cosmografía a ningún pueblo de Buelna, (nombrando pueblos montañeses como Santibáñez, Bielva, etc., que escribe Buelva y en alguna ocasión Huelva), habiendo atravesado el Valle de Buelna en julio de 1522 con Carlos V cuando se dirigían al Consulado del Mar de Burgos y pernoctaron en Molledo (Valdiguña) y Reinosa. Del Valle de Iguña dice: "Las Fraguas es lugar de venticinco vecinos, está entre unas sierras riberas de un río dicho Brega (Besaya), e es aldea de Aguilar de Campóo; e fasta Aguilar de Campóo hay seis leguas, e van por Pie de Concha una legua; e fasta Renosa (Reinosa) hay seis leguas, e van por el Pie de Concha una legua, e por Aguilar de Campóo tres leguas".
A Medina de Rioseco (Valladolid), la villa de los Almirantes Enríquez, la cita al tiempo que a San Vicente de la Barquera: "San Vicente de la Barquera, e fasta Medina del Rey Seco (Medina de Rioseco) hay treinta y ocho leguas, e van por Landorilla (Gandarilla) una legua, e por Buelva (Bielva) una legua, e por Rábago media legua", etc.
A Escalante lo nombra así: "a Escalante hay una legua y vase por el barco de Tretón (Treto); y hasta Cantillana (Santillana) hay ocho leguas y vase por barco de Treto, y a Bordeneros, y a la Puente Agüero".
Entonces las dos torres de Quijas de Reocín eran la de Bustamante y la de Calderón. Y tanto el Puerto Calderón de la costa como la casa Calderón de Viveda (la de la Barca para cruzar los ya unidos ríos Saja y Besaya) eran jurisdicción de Santillana.
Volvamos a los almirantes Enríquez:
El mencionado Luis Enríquez Cabrera, VII Almirante Mayor de Castilla, se casó con Doña Ana de Mendoza, hija del Conde de Saldaña.
Luisa Enríquez Cabrera se casó con Íñigo López de Mendoza, V Duque del Infantado.
Francisca Enríquez Cabrera se casó con Francisco de Rojas Sarmiento, Marqués de Poza.
Juana Enríquez Cabrera se casó con Juan Jiménez de Urrea, III Conde de Aranda.
Ana Enríquez Cabrera se casó con Pedro de Zúñiga.
Así que sin salirnos de estos señores, un mediano observador advierte que entre estos Enríquez de Cabrera nos encontramos con una Dulcinea (Ana de Mendoza), con un Mendoza descendiente del Marqués de Santillana, con el Marqués de Poza (Rojas Sarmiento) a quien el sevillano Mateo Alemán le dedicó el Guzmán de Alfarache (la segunda parte se la dedico a un Mendoza), al Conde de Aranda (Jiménez de Urrea), linaje del Capitán aludido en el escrutinio de los libros de Don Quijote a quien escribía el extremeño Alfonso de Ulloa, el traductor oficial de la biografía de Colón en Venecia al toscano, y a quienes autorizaron que Cristóbal Colón se enterrase en la capilla de la iglesia de San Francisco de Valladolid.
Antes de seguir, tengo una pregunta para ustedes: ¿Creen que Don Alonso Enríquez, el abad de Valladolid y sobrino del Almirante de Castilla, podría ser el autor del misterioso Crótalon, que dice llamarse Cristóbal o portador de Cristo como el descubridor?
¡Quién iba a decirme a mí que el primer libro sobre Colón que iba a vender iba a ser metida en el mar de Suances el día 1 de octubre a una señora natural de Isla (Cantabria), que mañana se va a Alicante, donde vive desde hace más de cuarenta años y a la que conocí de forma tan casual y playera! Pero así ha sido. Verdaderamente la realidad supera a la imaginación. Cuando me dijo que era de Isla, me vinieron a la mente los dias en los que comenzaba la investigación, pues no entendía yo al ver unas escrituras por qué la Condesa de Isla tenía fincas en Somahoz, hasta que vi que era por el matrimonio de una Fernández de Isla con un Ceballos de Buelna. Curiosamente, la escritura de 1855, tiene en la contraportada las firmas de un Pedro Díaz de Vargas y de un Manuel Calderón y las siglas C.S.J. junto al nombre del primero, que entiendo que quiere decir que era Caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén. Y cuando me dijo que vivía en Alicante, me acordé de aquel Vivaldo de Alicante que compartía su nombre con el Cachopín de Laredo y traía los libros de Venecia a Gonzalo Pérez y supongo que también al Capitán Jerónimo Jiménez de Urrea, traductor del toscano al castellano del Orlando de Ariosto. Ahora mismo me estoy acordando de lo que decía Diego de Bustamante del Conde de Aranda, incondicional de Antonio Pérez, y de lo curioso que me pareció encontrar en la documentación de Medina del Campo a unos Visconti días después de pensar, viendo una película de Visconti (Muerte en Venecia), que siendo una Enríquez Gran Duquesa de Toscana y descendiendo de ella tantos títulos italianos, que a lo mejor podría descender de ella también la familia de Visconti, pues esos documentos me resultaban como la ratificación de aquel pensamiento. Me he preguntado muchas veces si el genovés Vivaldo que pleiteó por deudas con el matrimonio Cervantes Salazar, o sea, del autor del Quijote, serían deudas de libros, pues los Visconti de la documentación de Medina del Campo, donde existe la llamada "casa del Almirante", aparecen citados con relación al comercio de los libros. El niño de la película de Visconti creo recordar que iba vestido con un traje de marinero y que además levantaba el brazo señalando hacia un punto indeterminado como la famosa estatua de Colón. Como he dicho, la mente es una fastuosa manigua con muchas magdalenas de Proust.
Nadie ignora el gran poder que tenía el Cardenal Don Pedro González de Mendoza en el reinado de los Reyes Católicos y que podía ayudar a Colón y a cualquiera. Buelna no es la cuna del linaje de Mendoza ni del linaje Enríquez, y ante esto nos preguntamos: ¿Por qué entonces recurrir a Buelna? Dado que se habla de las niñerías de Don Quijote, creemos que es porque se está implicando al linaje del Conde de Buelna. Y si un Niño tuvo amores con una Mendoza casada con un Enríquez, por ejemplo, pues ese Enríquez sería biológicamente del linaje de Niño, incluso tener ascendente Bustamante, Calderón, Escalante, Rojas, etc., puesto que se desconoce el linaje de la madre y de la abuela de Juan Niño, padre del Conde de Buelna, si es que no era una Zapata como las que después vincularon con los Niño. Lope de Vega implica a un Beltrán de Velasco en su Hamete (El Hamete de Toledo) y Fernando Colón Enríquez habla de un Pedro de Velasco gallego como conocido de su padre. ¿Le vendió este Velasco a Colón la nao Santa María del viaje de 1492 que antes se llamaba "la Gallega"? Procedía de los astilleros del Cantábrico, nadie en Andalucía sabía nada de ella, un nieto de Juan Niño dijo que era de Colón y pasa a la historia como de Juan de la Cosa, que era de Santoña y le llamaban Juan Vizcaíno, quizás porque su madre era una Velasco o Haro, linaje de los Señores de Vizcaya. Y lo cierto es que Colón y no Juan de la Cosa decidió hacer astillas en las Indias a la nao que le cambiaron el nombre por el de "Santa María". A Santoña antes se le llamaba Santa María del Puerto, o"Puerto" a secas como al gaditano Puerto de Santa María, y en la iglesia de "Santa María del Puerto" de Laredo estaban los retratos de Don Bernardino de Escalante y enterrados sus ascendientes Cachopines. Los Velasco estaban ya vinculados con los almirantes Enríquez y con los Duques de Medina Sidonia, a cuyo condado de Niebla pertenecieron Moguer y Palos. Colón llegó un día al convento franciscano de La Rábida de Palos y más tarde habló allí con un Pedro de Velasco que había navegado al servicio del Infante portugués Don Enrique el Navegante, el fundador de la escuela naútica de Sagres. Estudiaran o no allí los hermanos Colón, lo cierto es que Bartolomé, el hermano del descubridor, vivía ya en Portugal antes de que Colón llegase allí. Y un Velasco fue el marido de Doña Leonor de Guzmán y el marido de Constanza Vélez de Guevara Ayala Ponce de León Ceballos, que, viuda de Don Diego de Velasco, se casó con Pero Niño y fue la primera mujer de éste. De su primer matrimonio con Don Diego de Velasco, Constanza de Guevara tuvo una hija, María de Velasco Guevara, que se casó con un Don Pedro de Ayala. Es decir, que los documentos nos hacen creer al sevillano Vélez de Guevara cuando vincula a Colón con el linaje de Niño, y que con tal apellido pudo nacer en Buelna, vivir en Francia un tiempo como Pero Niño, trabajar entonces para Renato de Anjou y consultar con los reyes de Portugal como podría haberlo hecho Don Juan Niño Portugal, hijo del Conde de Buelna y nieto de Doña Inés Laso de la Vega. Entiendo que si un moro de la realeza tuvo en sus brazos a una Ana de Mendoza, por ejemplo, que pudiera llamarla su Jarifa como hace Don Quijote y que viniesen de África a pedirle ayuda princesas de Guinea. ¿O era una linda mora la que caía en brazos de un toledano?
"Sepa vuestra merced señor don Rodrigo de Narváez, que esta hermosa Jarifa que he dicho es ahora la linda Dulcinea del Toboso", le dice Don Quijote a su vecino Pedro Alonso (cap.V). Hubo algún Velasco y algún Rojas con el infante Don Fernando en la conquista de Antequera y de aquel entonces viene el romance del "Conde Niño". ¿Quién tenía limpieza de sangre después de ocho siglos de convivencia y dándose con cierta frecuencia ambos supuestos? El extremeño Sebastián Vargas tuvo a su hijo Garcilaso en el Perú con una india a los cuatro días de haber llegado allí.
Antonio Pérez se sintió tan solo en el exilio tras perder la gracia de Felipe II como Ovidio tras perder la de César Augusto, por esto me viene a la memoria cuando leo los versos latinos del Prólogo: "Donec eris felix, multos numerabis amicos,
tempora si fuerin nubila, solus eris", que son de Ovidio, atribuidos equivocadamente a Catón, error en el que no creo que hubiese caído su traductor Jorge de Bustamante. Lo que amí me recuerda mucho a Ovidio es esto del capítulo XXV, que parece calcado de su estilo:
¡Oh vosotros, quienquiera que seáis, rústicos dioses que en este inhabitable lugar tenéis vuestra morada", etc., que dice en la espesura de Sierra Morena tras mencionar a Orlando y Amadís, firmando después de la carta para Dulcinea la letra de los tres pollinos:
"Mandará vuestra merced, por esta primera de pollinos, señora sobrina, dar a Sancho Panza, mi escudero, tres de los cinco que dejé en casa y están a cargo de vuestra merced (...) Fecha en las entrañas de Sierra Morena, a veinte y dos de agosto deste presente año".
La Letra de Cambio, como es sabido, es de origen italiano y cristalizó casi en su forma actual en Medina del Campo, y Pollinos un linaje fundador o muy antiguo en esta villa en la que nació el autor de Amadís -Garci Rodriguez de Montalvo- que pertenecía al linaje de los Pollino y con él compartía el apellido Montalvo después el abad de Medina del Campo, hermano de Baltasar Álamos de Barrientos. Don Quijote llama a su sobrina Antonia Quijana y Sancho dice en casa de los Duques que un hidalgo de su pueblo era de los Álamos de Medina del Campo: "Convidó un hidalgo de mi pueblo, muy rico y principal, porque venía de los Álamos de Medina del Campo", etc. (cap.II, XXXI). Así que parece que Don Quijote y Sancho eran de Medina del Campo como Garci Montalvo y Álamos de Barrientos y resulta que un Cristóbal Quijano y un Barrientos eran alcaldes de esta villa en el siglo XVI y que para sacar a Don Quijote de Sierra Morena se inventan toda la historia de la princesa Micomicona/Dorotea y el Cura le dice a Sancho la fama que tiene su amo por todo lo descubierto, como si se tratase de un Colón, descubridor de un Nuevo Mundo. El portugués fray Antonio Sosa, defensor de que Gabriel de Espinosa pudiese ser el rey Don Sebastián, fue albacea testamentario del banquero de Medina del Campo Simón Ruiz, supongo que por parientesco con él. (un Ceballos estaba casado en Medina del Campo con una hija del doctor Antonio de Sosa). El banquero tenía un hermano clérigo llamado Diego de Miranda, como el hidalgo de la casa en la que estuvieron Don Quijote y Sancho, y descendía de secretarios de los Condestables Velasco en Burgos. El banquero alegó para probar su limpieza de sangre su parentesco con los Miranda y con el Conde de Oñate, es decir, con un Guevara, y la familia paterna de Guzmán de Alfarache era de cambistas y prestamistas de dinero, Don Quijote cuando habla de letras de cambio parece también un financiero, Colón se escribía con banqueros genoveses y tenía el mismo color de ojos, piel, y pelo rubio, y en copete, que el padre de Guzmán. Cuando estaban en casa o castillo de Don Diego de Miranda se dice que Don Quijote: "se lavó la cabeza y rostro, y todavía se quedó el agua de color de suero, merced a la golosina de Sancho y a la compra de sus negros requesones, que tan blanco pusieron a su amo" (cap. II, XVIII). Y esto pese a lavarse en cinco o seis calderos, "que en la cantidad de calderos hay alguna diferencia" (cinco calderos es el símbolo heráldico de los Calderón). Antes se había ceñido una "buena espada que pendía de un tahalí de lobos marinos" y el autor del Quixote de la Cantabria, que tan bien conocía el linaje de Velasco de los Duques de Frías a los que le dedicó la obra, tras mencionar a Don Carlos de Aragón, dice:
"Pudiera decir de mí;
Vi a Don Pelayo Infanzón
con mucha carne y nobleza,
banderas y calderón,
que a la primera fundición
salieron en una pieza."
¿Pretende aludir al linaje de Don Rodrigo de Calderón, que terminó en la horca como Gabriel de Espinosa? Curiosamente, este Don Quijote dice que su tío (apellidado Miranda) era un vivo retrato del rey Felipe el Hermoso, y por otra parte el autor de la obra dice que no se sabía si Don Quijote había venido entonces de Flandes, o había nacido en Aragón porque en este reino también había Caballeros Infanzones, pero que se inclinaban a creer que había nacido en algún rincón de Cantabria, y resulta que en la obra de Cervantes el simbolo heráldicode su linaje sale a relucir precisamente cuando Don Quijote está en casa de Don Diego de Miranda.
El 10 de septiembre de 1607, el secretario Andrés de Prada le decía en una carta al Duque de Lerma, el valido de Felipe III (Don Francisco de Rojas Sandoval):
"Don Rodrigo Calderón me escribió que vuestra excelencia mandaba que yo oyese a don Baltasar de Zúñiga acerca de cierto negocio que tenía que comunicar y que, enterado de él, avisase a vuestra excelencia de lo que fuese, Don Baltasar me ha dicho que, como vuestra excelencia sabe, Antonio Pérez trató de escribir a Su Majestad (...) que se podría dar orden como volviéndose a ver su causa se quitase el impedimento que su condenación ha causado a su hijo para gozar de las prebendas que tenía en la Iglesia de Cuenca; haciendo Su Majestad merced en otra cosa a su hijo del Señor Duque de Altamira se volviese a integrar en ellas", etc.
Cuando Don Rodrigo Calderón fue ahorcado ya se había publicado el Quijote, pero cuando el Duque de Calabria, Don Fernando de Aragón, Virrey de Valencia, escribía a Gonzalo Pérez en 1546 todavía no se había escrito, y en la carta que le escribió desde Valencia el 6 de Enero de 1546 prometía mandarle la información que había pedido Su Alteza sobre un tal Calderón. Así que Don Rodrigo Calderón debía tener ascendencia en el reino de Aragón puesto que a él se pedía información sobre el dicho Calderón, que podría ser su padre, ya que fue protonotario de Aragón y el Duque le decía en esta carta a continuación que no había podido nombrar para Justicia de Trecens Sous al notario Juan Lorenzo Perpiñán por haber recibido tarde la recomendación. Esto me hace pensar que quizás la madre de Diego de Bustamante fuese una Calderón, pues, además de vivir en casa de Antonio Pérez y ser paje de Don Pedro de Aragón, declaró que había ido a Zaragoza desde Valencia. Ana Herrera, hija del Marqués de Auñón se casó con Íñigo Fernández de Velasco, hijo del Condestable y ya he dicho que Don Bernardino de Velasco, I Duque de Frías se casó con Blanca Herrera Niño, nieta del conde de Buelna, y en segundas nupcias con una Aragón Roig, hija bastarde del Rey Católico). Las declaraciones del aragonés Antonio Enríquez en 1589 sobre la muerte de Escobedo no tienen desperdicio. Con el paso del tiempo ya no recordaba a todos los invitados que comían en casa de Antonio Pérez uno de los días que intentaron envenenarle, sólo recordaba al Conde de Chinchón, a Melchor Herrera (Marqués de Auñón) y a Navas de la Puebla, y dice que lo que había oído por todas partes es que le habían matado por cosas de la Prinçesa de Éboli. Y lo que quería ésta es que una hija suya fuese reina de Portugal y Diego de Bustamante, naciese en Madrid, en Valencia o donde fuese, era hijo de Pedro de Bustamante, Señor de Quijas de Reocín.

18 sept. 2009

LA CRÍTICA

Este libro es un desastre y todo lo contrario de lo que debe ser un libro, por asistemático, reiterativo. etc., pero tiene una cosa buena: que me obliga a escribir otro como Dios manda: sin dispersiones ni digresiones, olvidándome de Gonzalo Pérez, Gabriel de Espinosa y demás asuntos que subyacen en El Quijote, ciñéndome exclusivamente al tema de Colón y comenzando con una descripción, aunque sea breve, del Valle de Buelna: situación geográfica, vinculación de los primeros condes de Castilla con él, y de éstos con los señores de Vizcaya, dejando muy claro desde el principio que lo que nos interesa del Valle de Buelna para el tema de Colón es que los nombres de Lobado y Lobera o Lombera de sus poblados vienen de lobo y que la Condesa Lobuna es un personaje del Quijote que es llamado así porque en su condado se criaban muchos lobos (cap.II, XXXVIII) y precisamente este personaje se transmuta en otros como Dorotea o la princesa Micomicona que entiendo que nos remiten a Colón. así como el apellido Quijano de Don Quijote nos remite a este Valle de Buelna por ser el solar más conocido de este linaje, que es a su vez el Condado de Pero Niño. Un gran marino como lo fueron después los Niño que acompañaron a Colón en el viaje de 1492 y que comenzaba su carrera por aquellos años que unos corsarios mataron a lanzazos a Diego de Rojas un sábado por la tarde en Burgos, sede del Almirantazgo de Castilla, cuando venía de cazar. Y como al comienzo del Quijote se habla de "duelos y quebrantos los sábados", nos preguntamos si con ello se nos está retrotrayendo a aquellos tiempos y sucesos y a los linajes de Pero Niño y de Rojas, que era el materno de Doña María de Toledo Rojas, la mujer de Don Diego Colón, hijo del descubridor, que murió en La Puebla de Montalbán (Toledo), la patria de Don Fernando de Rojas, el autor de La Celestina, y provincia en la que aparecía el manuscrito arábigo de la historia de Don Quijote.
"¿Nació Colón en el Valle de Buelna?" se merece un libro mejor y tengo que hacerlo, y sin necesidad de que tenga más de 100 páginas, pero aprovechadas de otra manera, porque la verdad es que no me senté nunca a escribir un libro titulado así y la investagación lo merece.
Cuando veo las figuras yacentes de Gutierre Díaz de Zevallos y su esposa María Ochoa de Ceballos (hija de Lope García de Obregón y Teresa López de Velasco y nieta por línea materna de una Ceballos de la que tomó su nombre) que hizo el maestro Portillo en 1474 en la iglesia de San Felices de Buelna, aunque ellos murieron algo después de esa fecha, y veo en la heráldica de este pueblo a los Campuzano-Ceballos Guerra-Quijano, no puedo dejar de recordar al narrador del "Coloquio de los perros" (el alférez Campuzano) y que el nombre de este pueblo de San Felices viene de Félix como el del Felixmarte de Hircania que salió entre los libros y papeles del hermano de Colón, y me digo: "si nació en Buelna, tuvo que ser aquí". Decía Quevedo, el ilustre escritor Don Francisco de Quevedo Villegas, que la casa Ceballos de San Felices de Buelna era de las más antiguas y nobles de este linaje, pero, aunque no lo hubiese dicho, las famosas Estelas gigantes de Buelna lo certifican, pues son prerromanas y conocidas como "Rueda de los Ceballos" y el monasterio de Buelna de "San Juan de Ceballos" era ya viejo cuando los condes de Castilla fundaron la iglesia de Covarrubias (Burgos) en el siglo X. Y como hasta los libros malos tienen alguna cosa buena, lo bueno de este desastroso libro mío es que hace una pregunta que no se había hecho nunca y que se hace con cierta justificación a la vista de lo que leemos en la literatura del llamado Siglo de Oro.

9 sept. 2009

LA PORTADA


Creía, lector, que me dirías como Tertuliano: "Certus est quia impossibile" (puede que sea cierto por imposible), que viene a ser paráfrasis de "Credo quia absurdum": lo creo porque es absurdo.

LA CONTRAPORTADA