25 ago. 2009

EL CRÓTALON

Este libro se ofrece al lector como obra de "Christóforo Gnophoso, natural de Eutrapelia, una de las ínsulas Fortunadas" y en la obra hay una relación de los funerales del Marqués del Vasto, es decir, de un bisnieto del Condestable Ruy López Dávalos, concuñado de Pero Niño, casado con Victoria Colonna Ursino, de estos linajes que Don Quijote nombra en primer lugar al Cachopín de Laredo. Así que "el tejedor de hierros de lanzas" podría apellidarse Herrera como los Bustamante Herrera y los Señores de las islas Canarias, que era el linaje del sevillano Diego de Herrera, Señor de las Canarias, y de Doña Blanca Herrera Niño, nieta del Almirante Don Alonso Enríquez y del Conde de Buelna.
El condestable Ruy López Dávalos vivió los últimos años de su vida desterrado en Valencia, donde murió, y sus restos se enterraron en Toledo, donde debió nacer. Su abuelo, López Dávalos, el viejo, era de Úbeda. Dada la historia del vasco Avendaño y su vinculación con la isla de Lanzarote, no sabría decir si Colón nació en Lanzarote, isla a la que dio nombre el descubridor genovés Lancelotto Malocello, o en la "Montaña blanca", o sea, en la de Tenerife, donde está el Valle de Guerra, Señorío de Bartolomé Juan Guerra, cuyas nietas se casaron con el capitán Juan Colombo el Viejo y el genovés Bernardino Justiniani. Lo que sé es que no se apellidaba Colón y que su verdadero linaje era tan montañés como el del alférez Campuzano, amigo del capitán Pedro Herrera, que narraba en Valladolid el "Coloquio de los perros" al Licenciado Peralta, perros que habían visto en sus vidas jugar muchas veces a los bolos.
"Entretenimiento y diversión de juegos honestos; como chanzas y discursos agudos y graciosos, para recreación y pasatiempo", dice de "Eutrapelia" el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Al autor del Crótalon, que se supone vallisoletano (se le ha atribuido a Cristóbal Villalón), no le faltó ironía para darle nombre a la isla.

Esto es lo que dice Marcel Bataillon de esta obra: "El Crótalon es todo lo contrario de una obra original. No es, desde luego, una de las mejores obras del siglo XVI. Pero sí es una de las que pican nuestra curiosidad. Su atribución a Villalón carece en absoluto de base, o, mejor dicho, descansa por completo sobre la equivalencia entre Christóphoro y Cristóbal, base realmente incapaz de aguantar el andamiaje levantado por Serrano y Sanz para resolver el misterio del Viaje a Turquía al mismo tiempo que el del Crótalon. El Crótalon guarda su misterio. Pero al menos no es imposible circunscribir en el tiempo y en el espacio el medio en que seguramente se escribió. La obra pertenece, no a los comienzos del reinado de Felipe II, sino a los años que preceden a la abdicación de Carlos V. La fecha puede fijarse con bastante precisión gracias al cuadro histórico del Canto VI. El reinado del Emperador se profetiza con toda exactitud hasta el año 1552, en que Mauricio de Sajonia emprende la ofensiva contra Carlos V y lo obliga a huir, mientras el Concilio se aplaza. Aquí la profecía cambia bruscamente de tono; termina con vagas promesas de triunfo; prevé largos años antes de que Carlos, tras de ver realizados sus sueños en la persona de su hijo Felipe, vaya a gozar de Dios en el paraíso. Ahora bien, es claro que, si el autor hubiera escrito entre 1556 y 1558, no habría pasado en silencio la paz de Augsburgo ni las abdicaciones sucesivas con que tan dramáticamente concluye el reinado de Carlos V. Hasta se puede admitir que, si hubiera escrito después de 1553, habría mencionado expresamente la muerte de Mauricio de Sajonia. Así, pues, la redacción del Crótalon puede fecharse con bastante exactitud en 1552-1553.
Por otra parte, la obra se puede localizar en Valladolid con muchísima probabilidad. Merece destacarse la alusión del Canto III:
"Después que mi amo murió viví en Valladolid, una villa tan suntuosa en Castilla, donde siempre reside la corte real. Y también concurren allí de todas diferencias de gentes, tierras y naciones por residir allí la Cancillería". Ciertamente, este pasaje no sería decisivo por sí solo: ¡el gallo ha vivido tantas otras vidas! Pero, en el Canto XX, el gallo ha sido comido. Entonces Micilo coversa con su vecino Demofón, y, hablando de la ciudad en que se encuentran, Demofón menciona a su vez la afluencia de extranjeros debida a la corte y a la Chancillería. Además, el banquete de "misa nueva" narrado en el Canto XVII parece situarse en Valladolid, a juzgar por los nombres de las iglesias cuyos curas están invitados al festín.
Por consiguiente, en esta gran ciudad -la más cosmopolita, a la sazón, de toda España- fue donde el extraño Crótalon debió de componerse hacia 1553. He ahí todo lo que sabemos de su nacimiento"
.

Íñigo Dávalos, el hijo del Condestable Ruy López Dávalos, pasó a Italia y los Dávalos Aquino vincularon con los Colonna y se titularon Marqueses de Pescara y del Vasto. "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero"...
Aquellos italianos de origen castellano también descendían de Don Pedro de Ayala y el almirante Don Diego Gutiérrez de Ceballos, señor de Escalante, linaje fundador de Laredo.
"Mas por uña de caba-llo
No se me escapó ceba-llo"
.

"Entre los libros arávigos que aquí tengo, hallé ese libro que es de los que en España llamavan de Gestas y pareçe que le compuso un secretario del Rey don Alonso el onzeno", etc, le escribía Don Diego Hurtado de Mendoza desde Granada el 1 de diciembre de 1573 al aragonés Don Jerónimo de Zurita, extrañado de que no coincidía con lo que decía la Crónica de ese rey, como bien sabe nuestra Academia de Historia. ¿Le compondría Juan Niño de la Foxada, ya que su hijo Pero Fernández Niño, abuelo del Conde de Buelna, "fizo escrevir algunas cosas que pasaron en su tienpo" y entre cuyos papeles halló Gutierre Díaz de Games la historia de Bruto y Dorotea?

Ya el rey Juan II de Castilla mandó a D. Fr. Lope de Barrientos, natural de Medina del Campo y obispo de Cuenca, que quemase la biblioteca de don Enrique de Villena y es fama que la expurgó contra su voluntad, pues no era Inquisidor, y que condenó a las llamas a parte de los libros y a otros los salvó.

Yo no sé si Pero Niño, el hijo legitimado del Conde de Buelna, se fue a África o a las Canarias, pero sé que la Condesa Lobuna se transmutaba en Dorotea y en la princesa Micomicona y que el Cura le dice a Sancho: "A la fama de que buen caballero tiene vuestro amo por todo lo descubierto, de Guinea ha venido a buscarle esta princesa" (cap. XXIX) y que Don Quijote no pasó a la historia por descubridor de nada. Parece que Colón fuese hijo de un Niño (falso Girón Guzmán) y de una Guerra Bustamante. ¿Fue una Guerra la abuela paterna de Mateo Alemán? La mujer de Mateo Alemán se llamaba Catalina de Espinosa, su amante Francisca Calderón, y un Gabriel de Espinosa se casó con María de Bustamante y una hermanastra de ésta con un Jerónimo Alemán, y Mateo Alemán se fue a Méjico con Fray García Guerra que le protegió allí hasta que murió.
Las tierras descubiertas por "Cristóbal Colón y por Cristóbal Guerra", decía el Canciller López de Ayala. Colón debió comenzar llevando y trayendo por mar mercancias de África, Canarias y las Azores antes de sus afanes descubridores. O quizás en las galeras que llevaban el dinero a Génova que dice el personaje de La Gitanilla que iba a Sevilla a embarcarse con un ginovés amigo de su primo el conde. Amén de que el Guzmán se cita junto a Lazarillo, Don Quijote y Celestina en La Pícara Justina que López de Úbeda le dedicó a Don Rodrigo Calderón, casado con la extremeña Vargas, linaje del famoso conquistador de Sevilla que Don Quijote cita bien pronto (cap. VIII), como Guzmán fue el linaje de la Señora de Medina Sidonia y madre del rey Don Enrique de Trastamara, que mató a su hermanastro Don Pedro en Montiel, lugar al que derrotó Rocinante cuando Don Quijote salió en busca de aventuras. Y en Portugal editó Alemán la segunda parte de su Guzmán.
López de Úbeda le dedicó La Pícara Justina a Don Rodrigo Calderón, casado con la extremeña doña Inés de Vargas, y su linaje es aludido en casa de Don Diego de Miranda junto con el tahalí de lobos marinos y Sancho quiso arrodillarse ante él después que contase su vida y costumbres y Don Diego de Miranda, como es obvio, compartía su apellido con el Arzobispo Carranza de Miranda, y por otra parte el extremeño Alonso de Vargas, tío del Inca Garcilaso, se casó con una Ponce de León, pariente del Marqués de Priego (Córdoba) con el que a su vez estaba emparentado el cordobés Luis de Góngora, de quien fue benefactor don Rodrigo Calderón, y una hija de Feliciano de Silva se casó con otro Vargas, tío también del Inca Garcilaso, y Don Feliciano de Silva, de quien Don Diego Hurtado de Mendoza decía que no había viajado en su vida más que de Ciudad Rodrigo y Salamanca hasta Valladolid, dijo que había cosas que parecían imposibles que sucedieron realmente y que otras no sucedieron tan realmente como nos cuentan la historia o los historiadores, quizás porque creyó en la historia del fortuito descubridor Alonso Sánchez como el Inca. Don Juan Pacheco vivió en Ciudad Rodrigo porque se casó con una Silva que era de aquella ciudad y Feliciano de Silva se casó con una hija bastarda de Don Diego Hurtado de Mendoza, que se crió en casa de los Marqueses de Cerralbo, que a su vez eran del linaje de Pacheco. Otra hija de Feliciano de Silva se casó con un Toledo de la casa de Alba, así que los Vargas Silva, nietos de Don Feliciano, eran primos de los Toledo Silva y éstos primos de Doña María de Toledo Rojas, la mujer de Diego Colón, primer duque de Veragua. Una hija de éstos se casó con un hijo de los duques de Alburquerque, linaje de la Cueva, aludido también en casa de Don Diego de Miranda junto con el de Niño. Y creo recordar que Don Feliciano de Silva fue paje de la Duquesa de Medina Sidonia y que él se apellidaba también Guzmán.
Por otra parte, Martín de Quijano era sobrino de Juan de Alarcón y éste encomendaba al Duque de Arcos, que era un Ponce de León, que amparase a la familia que dejaba al morir. Y curiosamente el linaje Mercado del hidalgo de Medina del Campo que colaboró en La Celestina de Don Feliciano de Silva, continuador de la del toledano Fernando de Rojas, era el del juez Quijano Mercado que veía la causa de Fray Luis de León cuando éste estaba preso en la cárcel de la inquisición de Valladolid, desde donde le escribía un día una carta pidiéndole que le proporcionase un cuchillo porque tenía que partir la comida con las manos, y hermanos de Fray Luis Ponce de León se apellidaban Alarcón.
Sin duda, el libro que vincula más directamente a Colón con el valle de Buelna es el Felixmarte de Hircania que el autor encontró entre los papeles y libros que dejó al morir en Sevilla en 1539 el clérigo Diego Colón por venir de Félix o feliz los nombres de San Felices de Buelna y San Felicesa de ibio, solares en los que se levantan, respectivamente, la torre del Almirante Pero Niño y la iglesia de San Félix y San Pedro que da nombre a San Felices de Ibio, solar de los Guerra. Un libro que el Cura destina al corral recordando precisamente del mismo "el extraño nacimiento y soñadas aventuras del personaje", libro que el ubetense Melchor de Ortega le dedica a Juan Vázquez Molina, casado con una Mendoza y familia del también ubetense Don Francisco de los Cobos, ambos amigos de Gonzalo Pérez, y éste quien en su día en nombre de Felipe II autorizaba la edición del libro que Don Francisco Fernández de Córdoba editó en Valladolid en 1556 y por tanto 50 años después de morir allí Cristóbal Colón. En el siglo XVI Juan Guerra de la Vega era mercader de libros en Valladolid y Espinosa un linaje de importantes libreros de Valladolid. Y un Francisco de Bracamonte Dávila, Señor de Fuente del Sol (Medina del Campo/Valladolid), se casó con una nieta de Gonzalo Pérez que se apellidaba Pérez de Córdoba y no Pérez del Tovar. Y la descendencia de Robín de Bracamonte e Inés de Mendoza Ayala vinculó con la de Ruy López Dávalos como Doña Vittoria Colonna. Mateo Alemán en 1566-1567 estudiaba Medicina en Alcalá y por entonces murió su padre y volvió a Sevilla, casándose después con Catalina de Espinosa.
Marte es el nombre de un dios de la guerra y la mitad del nombre de Felixmarte, porque el nombre de este personaje se había hecho con la mitad del nombre de la madre (Martedina) y la mitad del nombre del padre (Flosarán), por eso se le iba a bautizar como Florismarte de Hircania y se le llama también así, prefiriéndose el nombre de Félix porque pronosticaba el destino feliz, triunfante o victorioso del niño concebido junto a una fuente, símbolo de fertilidad, que criaba Besalgina. Así que Felixmarte tiene algo de Niño y algo de Guerra, apellidos suficientes para haber podido nacer en el Valle de Buelna. No sé si el autor del Crótalon quiso darse el nombre Cristóforo de Colón para aludir a éste y a su modo de entender el cristianismo por aquello de que el gallo de Micilo se había encarnado muchas veces y vivido muchas vidas y el autor conocía Valladolid, donde murió Colón y se publicó el Felixmarte de Hircania.
Por lo demás, la providencia es la ignorancia y el hombre la ciencia. La providencia ensaya poco, dice me llamo Perceval y soy galés, y ya está. A lo mejor es cierto que, habiendo indicios de la existencia de tierras al Poniente desde tiempos muy antiguos, un día del siglo XV se llegó a ellas por azar.

21 ago. 2009

LUIS de ÁVILA

Gonzalo Pérez era amigo de este Luis de Ávila, autor de uno de los libros de Don Quijote: "no se pasó adelante con el escrutinio de los demás libros que quedaban; y así, se cree que fueron al fuego, sin ser vistos ni oídos, La Carolea y León de España, con los hechos del Emperador, compuestos por don Luis de Ávila, que sin duda debían de estar entre los que quedaban, y quizá, si el Cura los viera, no pasaran por tan rigurosa sentencia" (Cap. VII).
Bien se ve que sólo median 60 años entre el testamento que hizo Colón en Valladolid en 1506 y el que hizo Gonzalo Pérez en Madrid en abril de 1566, pues nos encontramos con los mismos genoveses Spínola y Centurión:

Colón dice en el codicilo: "Relación de personas a quien yo quiero que se den de mis bienes (...) A los herederos de Luis Centurión, mercader ginovés, treinta mil reales de Portugal (...) A Baptista Spínola o a sus herederos, si es muerto, veinte ducados. Este Baptista Spínola es yerno del sobredicho Luis Centurión".

Y Gonzalo Pérez dice: "A Nicolao Spínola, ginovés, seisçientos ducados. A Adán Centurión, quinientos escudos que me prestó. A Marco Centurión, su fijo, quatroçientos ducados de resto de mil ducados que me prestó; paguéle los quinientos y díle un esclavo en cien ducados".
Gonzalo Pérez entregó su testamento cerrado y sellado al escribano Gaspar Testa, y firmaron como testigos, entre otros, Polo Labadía, el Doctor Méndez, el Doctor Madera, vezinos y estantes en esta villa de Madrid"
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Y hablando de Madera, nos encontramos esto que dice Fernández Armesto en la biografía de Colón sobre la isla de Madera o Madeira, de donde procede el apellido de ese testigo de Gonzalo Pérez:
"el periodo de sus primeros viajes atlánticos viene determinado por un documento genovés de 1479 que registra un viaje realizado por Colón a Madeira el año anterior para comprar azúcar como parte de un trato realizado por la empresa Centurione" (cap. I).
Doña Ana de Portugal, Duquesa de Pastrana, solicitaba en Madrid el día 17 de octubre de 1596 el traslado del testamento del Secretario Gonzalo Pérez. En cumplimiento del auto del Dr. Ortiz, fue requerido Diego Robles, y dio el traslado, y su testamento se encontró en la Casa de Osuna, donde estaba también el de Doña Inés Laso, la madre de Pero Niño. (El Quijote fue editado por Don Francisco de Robles e impreso por Juan de la Cuesta).
González Palencia dice en la Advertencia Preliminar de su biografía de Gonzalo Pérez: "Premiado por el Emperador con el privilegio militar y de caballero dorado, abandonó pronto esta vocación y se hizo clérigo, logrando la protección de Don Francisco de los Cobos, a quien se lo recomendara Alonso de Valdés en su testamento. Su diligente actividad en la Secretaría le permitió ponerse en contacto con las personalidades de más relieve de su tiempo, y con gran satisfacción acudieron a buscar sus buenos oficios hombres como Pedro Aretino o Pedro Bembo, cuya correspondencia con Gonzalo muestra además el papel que en aquella corte imperial desempeñaban un Don Luis de Ávila y Zúñiga, el famoso cronista de Mülhberg, o el sagaz embajador Juan de Vega, que había de llegar a la cumbre de la administración española con la presidencia del Consejo de Castilla, tras haber sido virrey de varios reinos (Navarra, Sicilia, etcétera).
No había logrado todavía una situación económica personal clara y desahogada. Tras varios beneficios eclesiásticos, inseguros, como un arcedianato de Villena, en la iglesia de Murcia, al que le pusieron pleito y para cuya solución favorable pedía Cobos la influencia del eximio escritor Juan de Valdés, y después de una frustrada abadía de Arlés en Gerona, y otro efímero arcedianato en la Sey en Cuenca, disfrutado sólo durante dos o tres años, consiguió el arcedianato de Sepúlveda en la iglesia de Segovia (...), dignidad que había vacado en 1542 por cesión simple de D. Hernando Niño, Obispo de Orense".
A Don Quijote la danza que mejor le pareció de cuantas se bailaron en las Bodas de Camacho fue la de los muchachos vestidos de blanquísimo lienzo, que identifico con la danza guerrera o Baila de Ibio, el solar más antiguo de los Guerra, y que es el linaje que a su vez da nombre al Valle de Guerra de la isla Canaria de Tenerife. Y también le gustó la de las mozas vestidas de "palmilla verde de Cuenca", que es de donde eran naturales los hermanos Valdés.
"Y como Sancho vio a la novia, dijo:
- A buena fe que no viene vestida de labradora, sino de garrida palaciega. ¡Pardiez, que según diviso, que las patenas que había de traer son ricos corales, y la palmilla verde de Cuenca es terciopelo de treinta pelos!"
(cap. II, XXI).
Juan de Valdés (Cuenca, 1509-Nápoles, 1541) en su "Diálogo de la lengua" se dice castellano, criado en el reino de Toledo y en la Mancha de Aragón, y paisano de Mosén Diego de Valera, que era de Cuenca. Su apellido es de origen asturiano y no sé si por parte de su madre compartiría algún apellido con la familia de fray Luis de León como éste lo compartía con Mosén Diego de Valera. Valdés se crió en el palacio del Duque de Escalona de los Pacheco y le dedicó parte de su obra a Don Diego López Pacheco, y Fray Luis al obispo Don Pedro Portocarrero. Valdés admiraba el lenguaje sencillo y directo, guardó por ello un discreto silencio sobre la obra de Fray Antonio de Guevara, y decía que La Celestina era la mejor obra escrita en castellano, al tiempo que criticaba el lenguaje de Amadís y de las Sergas de Espladián.
"Yo no soy casado, ni hasta agora me ha venido en pensamiento serlo", le dice Don Quijote a Basilio, el mozo que "birlaba bolos como por encantamento", cuando le habla del matrimonio y le aconseja (cap. II, XXII). Entonces es cuando Sancho dice: "este mi amo, cuando yo hablo cosas de meollo y de sustancia suele decir que podría yo tomar un púlpito en las manos y irme por ese mundo adelante predicando lindezas; y yo digo dél que cuando comienza a enhilar sentencias y a dar consejos, no sólo puede tomar un púlpito en las manos, sino dos en cada dedo". O sea, que parece que fuesen clérigos. Después hablan de humanismo e impresión de libros, Metamorfoseos de Ovidio, etc. y Sancho recordará estas Bodas al tiempo que la estancia en casa de Don Diego de Miranda, que comparte su linaje con Fr. Bartolomé de Miranda (el Arzobispo de Toledo Bartolomé Carranza Miranda), que confesó a Carlos V y le vio morir como don Luis Quijada y don Luis de Ávila que estaban también con el Emperador en esos momentos. Y en casa de Don Diego de Miranda Don Quijote dice unos versos de una égloga de Garcilaso y se ciñó un tahalí de lobos marinos. Carranza de Miranda era acusado de erasmista y luterano y Fray Marcos de Cardona declaró en la Inquisición de Barcelona haber oído a Carlos V estas palabras: "Cuando yo daba al Maestro Miranda el obispado de Canarias, no lo quiso, e ahora ha aceptado el Arzobispado de Toledo; veamos en qué parará su santidad. E por eso creo que Su Md. no estaba bien con él, e le dixo algunas palabras de que salió descontento, las quales nadie pudo oyr porque todos salieron de la Cámara, e los echaron fuera, que no quedaron dentro sino Su Md. y el Arzobispo solos. Y aunque no oyó las palabras consolatorias que le dijo para ayudarle a bien morir, sabe que Fr. Juan de Regla se alteró de ellas".
Menéndez Pelayo dice sobre esto en la Historia de los Heterodoxos Españoles: "El Santo Oficio llamó en 25 de diciembre al comendador mayor de Alcántara, D. Luis de Ávila Zúñiga, elegante historiador de la guerra de Alemania y servidor fidelísimo de Carlos V, a quien había acompañado hasta la última hora. Y él declaró que "estando ya Su Md. muy al cabo de su vida, tornó a entrar el Arzobispo en la Cámara e se puso delante de la cama, de rodillas, con un crucifixo en las manos, e mostrando al Emperador el crucifixo, dixo: "Éste es quien pagó por todos; ya no hay pecado, todo es perdonado". Lo cual a D. Luis Ávila le pareció cosa nueva, aunque no era teólogo".
El 15 de enero de 1559 se interrogó al mayordomo de Carlos V y ayo de D. Juan de Austria, Luis Quijada, como otro de los testigos de la muerte y dijo: "Una hora antes de que el Emperador muriese, envió llamar al dicho Arzobispo de Toledo, que estaba en el aposento de este testigo, que viniese porque ya Su Md. le tornaba el paroxismo, e así vino el dicho Arzobispo a do estaba Su Md., e tomó en las manos un crucifixo, e dixo: "Que mirase aquel que es el que padeció por nosotros y nos ha de salvar". E no se acuerda de más palabras que allí pasasen, porque a la verdad, este testigo estaba muy ocupado".
En el capítulo VII del Quijote con el que he comenzado este escrito se dice que de haber visto el Cura que expurgaba los libros de Don Quijote la obra de D. Luis de Ávila quizás no hubiese tenido una sentencia tan severa (tirarlo al fuego) como la Inquisición hizo con tantos libros de erasmistas, por ejemplo, como se decía que era el Catecismo de Carranza, y Sancho le dijo a Don Quijote que bien predica quien bien vive y que él no sabe teologías.
"La madeja se iba enredando cada vez más, y el Arzobispo de Sevilla Don Fernando Valdés Salas, que veía llegada la ocasión de satisfacer su encono -sigue diciendo Menéndez Pelayo- se propuso apurarlo todo, y mandó el 6 de abril de 1559 se tomasen declaraciones en la villa de Dueñas/Palencia (cerca del límite con la provincia de Valladolid) al conde de Buendía y a la gente de su casa, los cuales manifestaron que Fr. Bartolomé había persuadido a la condesa y a sus criados que no rezasen Pater noster ni Ave María a los santos, y que así lo enseñaba en su Cathecismo "libro muy alabado por toda la gente principal e cortesanos e criados de Su Md.
Interrogada la marquesa de Alcañices sobre sus relaciones espirituales con Carranza, estuvo negativa en todo, excepto en lo de haberle enviado sus libros, como confesor suyo que era.
Doña Luisa de Mendoza, mujer del secretario D. Juan Vázquez Molina, declaró en 14 de julio de 1559 haber tenido algunos coloquios con la marquesa sobre la materia de justificación, que ella había aprendido de Carranza".
Y éste era el amigo de Gonzalo Pérez a quien Melchor de Ortega le dedicó el Felixmarte de Hircania que había hallado entre los libros de Colón. Don Fernando Valdés compartía su linaje con los erasmistas Alfonso y Juan Valdés (los Pacheco eran Señores de Belmonte, la patria de Fray Luis de León) y, como veremos, a Menéndez Pelayo los consejos que Don Quijote le da a Sancho cuando se va a gobernar la ínsula de Barataria se le parecían mucho a lo que Alonso Valdés dice en el Coloquio de Mercurio y Carón: en que allende de muchas cosas graziosas y de buena doctrina, se cuenta lo que ha acaecido en la guerra desde el año de mill quinientos y veinte y uno, hasta los desafíos de los reyes de Francia et Inglaterra, hechos al Emperador en el año M.D. XXIII.
"Expone todavía con mayor prolijidad que el secretario Gonzalo Pérez en su "Relación (oficial) de lo que ha pasado sobre el desafío particular entre el emperador y el rey de Francia", o el capitán Jerónimo de Urrea en su "Diálogo de la verdadera honra militar", mostrándose tan enterado como el segundo de las leyes del duelo y dando la razón al emperador (...) Con no llegar Juan de Valdés al argénteo estilo e inimitable tersura y pureza ática de Luciano, sería el rey del género entre nosotros si Cervantes no le hubiera vencido con el "Coloquio de los perros", dice Menéndez Pelayo.
En 1527 los hermanos Valdés escribieron el "Diálogo de Lantancio y un arcediano" en son de defender al emperador sobre lo del saco de Roma, y así como Don Quijote dice que los niños, las mujeres y los religiosos están indefensos porque esta clase de personas carecen de armas ofensivas y no se pueden defender, él recuerda el horror que sufrieron entonces esta clase de personas en aquella guerra en la que murió Borbón. El doctor Torralba terminó siendo perdonado de sus locuras y años después era médico del almirante Don Fadrique Enríquez. Constantino de la Fuente recurrió a Fray Bartolomé de Bustamante, provincial entonces de los Jesuitas, manifestándole sus deseos de hacerse él también jesuita pero la Orden no le admitió por hereje, y Fray Antonio del Corro, sobrino del inquisidor de Sevilla de su mismo nombre, huyó a Londres y fue quemado en efigie en los Autos de Fe de Sevilla. El hereje Francisco de Vargas, Señor de Higuera (Badajoz), estaba casado con una hermana de Egidio, con el que Vargas había estudiado en Alcalá.
Los Valdés conocieron a Victoria Colona Ursino, y los linajes de ésta son los primeros que menciona Don Quijote al Cachopín de Laredo, que se llama Vivaldo como el que traía a Gonzalo Pérez los libros que imprimía el extremeño Alfonso de Ulloa en Venecia, que a su vez escribía al capitán Urrea y vertía al toscano la biografía de Colón en 1571. Los hermanos Valdés conocieron a Erasmo y se escribieron con él y Don Fernando Valdés incluyó la obra de Erasmo en el Índice de libros prohibidos. Don Fernando Valdés (1483-1568) fue obispo de Sigüenza y después Arzobispo de Sevilla y Don Fernando Niño de Guevara fue también obispo de Sigüenza y le sucedió como Arzobispo de Sevilla y Don Quijote dice en el primer capítulo de la segunda parte al Barbero que expurgaba sus libros con el Cura: "¡Ah, señor rapista, señor rapista, y cuán ciego es aquel que no ve por tela de cedazo! Y ¿es posible que vuesa merced no sabe que las comparacciones que se hacen de de ingenio a ingenio, de valor a valor, de hermosura a hermosura y de linaje a linaje son siempre odiosas y mal recibidas?". En este capítulo que vuelve a salir el Catay que buscaba Colón y se evoca a un fortuito descubridor de tierras deconocidas. Y Sancho, cuando viene de Guinea la princesa Micomicona, cita a Pedro de Alcalá y Fray Hernando de Talavera, el fraile jerónimo y confesor de la Reina Católica que bautizaba a los moros conversos tras la conquista de Granada, le encargó que hiciese una gramática y vocabulario árabe a un Fray Pedro de Alcalá.
"Valdés estaba inspirado por las más puras doctrinas de la democracia; que algunas de sus páginas no desdecirían en el Contrato Social, de Rousseau", escribió J. M. Guardia. Y Menéndez Pelayo escribe lo que dice el personaje del Diálogo: "No quiero ser rey para mí, sino para ti, ni quiero gobernar para mi provecho sino para bien de este pueblo que me enconmendaste". En conformidad con tantos propósitos, apartó de su corte a los viciosos, avaros, aduladores, truhanes y chocarreros; escogió consejeros de buena vida, ordenó que todos los caballeros enseñasen a sus hijos artes mecánicas y liberales, tomó estrecha residencia a jueces y ministros, desterró a los malos a una isla despoblada, consiguió facultad del papa para hacer otro tanto con tres o cuatro obispos, reforzó las leyes y cortó los pleitos, no proveyó oficios sino en gente virtuosa, sin respeto a favores, linajes ni servicios; tuvo siempre sus puertas francas y sus oídos abiertos a los pobres y ricos, disminuyó gabelas e imposiciones, dotó huérfanas, fue amparo de viudas y menesterosos, edificó hospitales y puentes, transformó su corte en un convento de frailes buenos, y, divulgándose la noticia de tamañas virtudes, acudieron de reinos extraños a morar en los suyos, y vinieron los infieles, sponte sua, a recibir el bautismo o le pidieron predicadores y misioneros. Ya próximo a la muerte, llamó a su hijo y le hizo un largo razonamiento, que es de los mejores trozos que escribió Juan de Valdés y, según yo entiendo, sirvió de modelo a los consejos que dio Don Quijote a Sancho antes de que partiera para gobernar su ínsula".
Valdés estudió Leyes, lengua latina y griega en Alcalá y supo hebreo suficiente para traducir los Salmos y la Epístolas de San Pablo. Don Feliciano de Silva, que continuó La Celestina de Fernando de Rojas que ponderó Valdés y se trata de libro divino en los versos del prólogo del Quijote, se casó con una Mendoza de origen oscuro que se crió con los Pacheco (Marqueses de Cerralbo) y era hija natural de Don Diego Hurtado de Mendoza y por lo mismo descendiente del Marqués de Santillana y en Cuenca hubo una importante rama de los Mendoza.
Rodrigo Rodríguez de Avilés (apellido asturiano como Valdés) se casó con Doña Beatriz Fernández Pacheco, hija bastarda de Juan Fernández Pacheco y se desconoce con qué mujer la tuvo. Y esta Beatriz Pacheco, hija del Señor de la villa de Belmonte y la tierra de la Mancha (Cuenca) y mujer de un Avilés, era hermanastra de Doña María Pacheco y Téllez de Meneses, mujer de Don Alonso Téllez Girón y Vázquez de Acuña.
Y entre los Girón y Pacheco veíamos el linaje de las Casas, que es Fray Bartolomé de las Casas, obispo de las Indias, que, aunque amigo y defensor de Colón, denunciaba el trato dado a los indios y el comercio de esclavos. Era dominico, de la Orden que llevaba la Inquisición, que tantos libros quemó (de los árabes sólo se salvaban los tratados de medicina y arquitectura), pero Valdés o Carranza demuestran que todos los religiosos, obispos y arzobispos, no eran iguales. ¿Traficaron los Niño y los Guerra por las costas occidentales africanas, las Canarias y las Azores como Colón antes del descubrimiento de 1492?
Gonzalo Pérez, el escribano y albacea testamentario de Alonso Valdés, no debía de estar muy alejado del pensamiento de éste cuando se lo recomendaba a Don Francisco de los Cobos Molina, "un gran hombre de Estado, pero, ojo con él, porque su mujer es muy ambiciosa", le dijo Carlos V a su hijo Felipe II. Quizás lo que perdió a Antonio Pérez fue la excesiva ambición de Doña Ana de Mendoza Silva y de la Cerda, viuda del portugués Ruy Gómez de Silva y Téllez de Meneses.
A la muerte de Fernando I de Portugal, el bastardo Maestre de Avís le ganó la partida a Juan I de Castilla, casado con Beatriz de Portugal, hija del monarca fallecido, y reinó con el nombre de Juan I de Portugal, a quien sirvió Juan Fernández Pacheco, defensor de la independencia de Portugal. Los Pacheco se remontan en su ascendencia hasta cierto Lucio Viminio Pacieco, que sirvió a Julio César en Andalucía, del que descendía Fernán Geremías, que vivió en Portugal, donde fue heredado, por ser de los primeros que pasaron a aquel reino cuando acudió a dominarlo el Conde Enrique de Borgoña, casándose este Pacheco con Leonor Benegas.
A Juan de Valdés no le importaba mucho la opinión de los napolitanos sobre su gramática y lengua castellana, le mportaba más la opinión del poeta Garcilaso y de dos humanistas de la Corte de Madrid. Quizá una de ellas fuese la de Gonzalo Pérez, pues no parece que fuese la de Don Luis de Ávila. Sí, como dice el Bachiller Sansón Carrasco, la historia es como cosa sagrada y hay que contarla como fue.
Y Carrasco era el apellido del profesor de Teología de la Universidad de Alcalá que fundara el Cardenal Cisneros. Marcel Bataillon dice así en Erasmo y España:
"Alcalá de Henares sigue siendo el núcleo principal de un humanismo empeñado en la renovación de la fe. El papel que hicieron en Valladolid los Complutenses es un aspecto significativo, pero un aspecto tan sólo, de lo que se puede llamar el movimiento de Alcalá. Los grandes debates de la época tenían allí su eco. Las adquisiciones de la biblioteca entre 1523 y 1526 nos la muestran recibiendo libros de Erasmo y de Lefèvre d`Étaples, lo mismo que ciertas obras de controversia antiluterana. Un expediente de visitas de cátedras del otoño de 1527 nos revela que el proceso que había quedado pendiente en Valladolid continuaba alimentando la enseñanza del Maestro Carrasco, catedrático de teología tomista. El religioso Fray Pedro de Alcalá, asistente a su cátedra, responde a las preguntas de los inspectores "que Santo Tomás ha días que está perdido, y que de San Lucas acá ha leído cuatro o cinco lecciones, y en éstas ha leído proposiciones de Erasmo más que a Santo Tomás. Fray Pedro, por lo demás, estaba bastante satisfecho de su maestro".
Y Diego de Bustamante fue paje de Don Pedro de Aragón, catedrático de Teología en la Universidad de Alcalá, de la que a su vez fue profesor de hebreo Don Juan Bustamante de la Cámara, como ya dije, y el Bachiller Sansón Carrasco del Quijote era hijo de Bartolomé Carrasco y resolvía un acróstico como Jorge de Bustamante, y Gonzalo Pérez era hijo de Bartolomé Pérez y Diego de Bustamante vivía en casa de su hijo Antonio Pérez cuando era estudiante. Y Juan Bustamante de la Cámara era de Alcalá y Sancho cuando nombra a Pedro de Alcalá, como ejemplo de que tomaron el apellido del lugar en que nacieron, y nombra también a Diego de Aguilar y así se llamaba el mencionado por Gabriel Zayas, criado de Gonzalo Pérez, en la carta que le escribía a éste cuando estaba en Aragón en 1552 en las Cortes de Monzón:
"no ha venido cosa nueva después que V. m. partió, salvo esas cartas; pero, pues hay en ellas una de la Condesa de Rivadavia (mujer de Don Francisco de los Cobos), no faltarán nuevas ni melindres con la de doña Menciana, que para la edad que tiene, sabe más que sería menester,etc."
Le prometía avisar de lo que ocurriere y enviar las cartas a Diego de Aguilar, a quien el Secretario le debería encargar que las guiara bien a donde éste estuviere.
En otra que le escribía desde Monzón el X de Noviembre de 1552 le dice en un párrafo: "A los Syndicos de Daroca habló ayer su Alteza, digo a los de la Çiudad, y hanse escusado que por su poca salud no van ellos, pero, escriben a la Çiudad una buena carta que envío al Conde con una del Duque, y rremito el pliego a Diego de Aguilar para que él lo encamine con este correo".

17 ago. 2009

INVICTO VENCEDOR

Yo no sé por qué Orlando le dice a Don Quijote "Invicto vencedor, jamás vencido" en el Soneto que le dedica en el Prólogo, pero lo que es irrefutable es que Pero Niño se dijo siempre vencedor y nunca vencido por mar y tierra y que Rodrigo de Bustamante era sobrino del emperador Carlomagno como este Orlando que le dedica estos versos a Don Quijote. Y ante esto, lógicamente, pensamos en los linajes de Niño y Bustamante, que era a su vez el de Jorge de Bustamante, conocido como nuestro español Ovidio, citado en el anterior soneto que el escudero de Amadís de Gaula le dedica al escudero de Don Quijote, es decir, a Sancho Panza, que anteriormente había servido en casa de Bartolomé Carrasco, y que era también el linaje de Diego de Bustamante, que conoció y trató a Don Baltasar Álamos, hidalgo de Medina del Campo como el autor del Amadís y con el que compartía su linaje de Montalvo, pues por alguna razón su hermano se llamaba Rodrigo Ruiz de Montalvo.

Álamos era un notable jurista y escritor, además de traductor de Tácito, y se casó con Ana Colóna, rebisnieta del descubridor: Cristóbal Colón Toledo (nieto del descubridor), se casó con Ana de Pravia y fueron padres de Francisca Colón Pravia, que a su vez se casó con el Licenciado Diego de Ortegón y fueron padres de de Ana Colón, mujer de Baltasar Álamos de Barrientos que antepuso, como es onvio, el linaje materno al paterno.

Orlando dice en otro de los versos del soneto:
"Por Angélica, vi remotos mares", pues Angélica era hija del Gran Kan de la India y del Catay, y Colón buscaba un camino más corto para llegar al Catay, y precisamente con un verso del Orlando de Ariosto termina la primera parte del Quijote de 1605 y el Catay se cita en el mismo Capítulo II, I que Don Quijote evoca a un fortuito descubridor de tierras remotas y desconocidas, que sitúa en una playa de la Montaña y Don Quijote tiene un linaje igualmente montañés.

Don Pedro de Medina, vecino de Sevilla, escribió "200 Diálogos entre la Verdad y el Hombre". En la dedicatoria, advierte el impresor que el autor de este libro es el mismo que compuso el Arte de navegar. El libro, que fue incluido en el Índice de libros prohibidos de 1612 lo editó por primera vez en Valladolid en 1555 Don Francisco Fernández de Córdova, es decir, el mismo que editó también en Valladolid en 1556 el Felixmarte de Hircania. Y el autor de este libro comienza diciendo que halló la historia en Sevilla entre los papeles y libros que dejó al morir un hermano de Colón en 1539. La casa de Colón de Valladolid está junto a la iglesia de a la Magdalena, que luce en su fachada precisamente las armas de los Medina, y el libro se dedicó a un amigo de Gonzalo Pérez y familiar de Don Francisco de los Cobos, cuya hija estaba casada con Don Gonzalo Fernández de Córdoba, nieto del Gran Capitán. Gonzalo Pérez fue escribano de Alonso Valdés, autor de Diálogos, y al morir dejó a Gonzalo sus papeles para que Cobos viese qué hacer con ellos.

El Cura que expurgaba los libros de Don Quijote habla de "extraño nacimiento y soñadas aventuras" de Felixmarte de Hircania y destina el libro al corral, es decir, lo mismo que los libros que trataban de Roncesvalles y las cosas de Francia, y precisamente en Roncesvalles fue derrotado Carlomagno y hacia Roncesvalles se dirigía Gabriel de Espinosa cuando fue detenido en Valladolid. Gabriel de Espinosa tenía casa y hombres de guerra en Burgos, nació en Toledo y aspiraba al trono portugués o de una colonia o isla portuguesa, y por Toledo pasa el Tajo que muere en Portugal y nace en Aragón.

En principio en el nacimiento de Gonzalo Pérez no hay nada "extraño". Era hijo de Bartolomé Pérez, un hombre de ascendencia aragonesa que se casa en Segovia con una señora apellidada del "Yerro o Hierro" y de este matrimonio nació él en 1505. Pero resulta que en un documento aparece como "familiar" de Carlos V, del César del Sacro Imperio Romano Germánico, y que además usaba el lema "In Silentio et Spe", que según Lope de Vega usaban los perseguidos ya en tiempos de los romanos. San Juan de la Cruz sabía que esa leyenda corresponde a un versículo del profeta Isaías porque lo dice en una carta (en silencio y esperanza está nuestra fortaleza) y San Juan de la Cruz estudió en Medina del Campo y allí se refugió cuando escapó de la cárcel de la Inquisición de Toledo antes de irse a Andalucía y concretamente a la provincia de Jaén, en la que murió de unas fiebres pestilentes que le entraron en Úbeda el año 1591 en que Antonio Pérez huyó a Francia desde Aragón. Y de Úbeda eran el autor del Felixmarte y algunos de los personajes que trataba Gonzalo Pérez. Colón dijo que el descubrimiento de América sucedió tal y como decía el profeta Isaías y no por ciencia ni matemática, porque Colón leyó las Sagradas Escrituras y por tanto hubiese reconocido esa leyenda latina que usó Gonzalo Pérez con el mito griego del laberinto y el minotauro, y mucho se ha hablado de la ascendencia judía de Colón. (un Medina Ceballos se presentó a robar el cadáver de San Juan de la Cruz y Bartolomé de Bustamante Herrera estuvo con San Francisco de Borja en Medina del Campo cuando se inauguró el colegio de los Jesuitas de esta villa en el que estudió San Juan de la Cruz, porque el arquitecto fray Bartolomé de Bustamante se hizo jesuita, fue secretario de San Francisco de Borja, y dirigió la construcción de varios colegios de esta Orden. Sus linajes vincularon después (una nieta de Pedro de Bustamante de Quijas se casó con un nieto de San Francisco de Borja (de Gandía/Valencia), como vincularon familiares de San Ignacio de Loyola con descedientes de la casa Imperial Inca de la que a su vez descendía el Inca Garcilaso.

Detrás del soneto de Orlando viene el soneto del Diálogo de Babieca y Rocinante, es decir, entre el caballo del Cid, conquistador de Valencia, y el de Don Quijote, que termina con estos versos:

"Si el amo y escudero o mayordomo
Son tan rocines como Rocinante".

La cosa no puede ser más lógica, pues el nombre de Rocinante nos remite a Reocín, Señorío de los Bustamante, y Don Quijote se buscó un escudero de su mismo pueblo y del labrador Pedro Alonso, su vecino, que fue quien le llevó a casa cuando se lo encontró molido a palos y hablaba de su desgracia y de los amores del hijo del Emperante con su esposa y él se tenía por el moro Abindarráez.

Quizás por la forma dialogada, este soneto me recuerda al que Gonzalo Pérez le dedicó a Doña Marina de Aragón, hija de los Duques de Villahermosa, pero al margen de esto, nos preguntamos: ¿De dónde le venía a Gonzalo Pérez su parentesco con Carlos V? ¿Pudo ser hijo de Felipe el Hermoso y de una bella judía mora de Tordesillas o Medina del Campo del linaje de Bustamante o Niño?

Sevilla era hija del rey de Marruecos y mujer de Valdovinos y en la obra de Lope de Vega Carloto, hijo de Carlomago, le dice a su primo Roldán u Orlando, que Sevilla era más de su sangre que el propio Valdovinos, sobrino del Marqués de Mantua.

Alcalá-Ubeda-Valladolid son los nombres que se le vienen a Sanch,o a la cabeza cuando el Cura le dice que la princesa Micomicona ha venido de Guinea a buscar a su amo por la fama que tiene de buen caballero "por todo lo descubierto" y Colón, además de navegar por las costas de Guinea del África occidental, pasó a la historia por descubridor de América y no Don Quijote, lo cual que para mí significa que Colón era del linaje montañés de Don Quijote, naciese en Génova o donde naciese. Murió en Valladolid 1506 y en su testamento dice que nació en Génova pero no dice la fecha y si murió a los 70 años como dijo su amigo Andrés Bernáldez, habría nacido en 1436 y por tanto tendría unos 16 años cuando murió el Almirante Pero Niño en 1453 y podría haber comenzado ya a navegar. De haber nacido en esta fecha, todos los documentos genoveses de los Colombo se quedarían sin validez como demuestra Fermart en "El Enigma de Colón" ajustando las fechas de todos los documentos italianos. Y bien podría hablarse de su "extraño nacimiento" si pese a lo dicho en el testamento hubiese nacido en Sovilla (San Felices de Buelna) donde se levanta la torre de Pero Niño. El mencionado Fermart cree, a la vista de la documentación, que el secreto de Colón era que había estado en América antes de 1492, es decir, que sería el fortuito descubridor que llegó allí arrastrado por una tempestad, haciendo realidad lo que pronosticaba Séneca en su Medea y que Colón tenía subrayado en esta obra. Esto justificaría que en la copia de los Reyes de las Capitulaciones se hable de "lo descubierto por Colón en la Mar Océana" antes de emprender el viaje de 1492, que su hijo Fernando Colón dijese que ese marino pronosticado por el cordobés Séneca en el siglo I fue su padre, que fray Bartolomé de las Casas dijera que podría haber estado en América antes de 1492, que Don Quijote sitúe en una playa de la Montaña al fortuito descubridor de tierras desconocidas, que hablase castellano antes que italiano, que en su escudo de armas no llevase el símbolo heráldico del apellido Colombo o Colón, que su hijo diga que en lo del cambio de nombre y apellido podría haber misterio como en el resto de las cosas del Almirante, etc.

Y si El Quijote de 1605 comienza con los sonetos y versos dichos, termina con los del Epitafio que le dedica el Académico de la Argamasilla que se llama Monicongo o rey de Congo (África portuguesa) que dicen: "Que llegó del Catay hasta Gaeta (...)/ Aquel que en Rocinante errando anduvo,/ Yace debajo de esta losa fría".

Y en los que le dedica a Rocinante el Caprichoso y Discretísimo Académico de la Argamasilla saca a relucir a Belona que es tanto como decir Buelna.

Tras el resto de epitafios, la obra termina con un verso del Orlando de Ariosto (Forse altri canterà con miglior plettro), de este personaje que era sobrino de Carlomagno como Rodrigo de Bustamante, obra que tradujo del toscano al castellano el capitán Jerónimo Jiménez de Urrea, aragonés emparentado con la casa real de Aragón y linaje del Conde de Aranda, incondicional de Antonio Pérez hasta el final y hermano del Duque de Villahermosa, al que trató Diego de Bustamante ("este follón de reyes", dijo de éste Aranda o el Conde de Luna). El primer Duque de Villahermosa, Don Alfonso de Aragón, era hermanastro del Rey Católico, hijo de Leonor de Escobar y de Juan II, que nació en Medina del Campo, la patria del autor de Amadís y de Baltasar Álamos, linaje bien conocido por Sancho. Y este Duque tuvo un Maestresala Guevara con quien casó a su antigua amante, la judía Estenga Conejo, a la que dio el apellido Aragón y con la que tuvo varios hijos, que está enterrada en Zaragoza y fue conocida como la Maestresa.

En fin, como dice Don Gregorio Marañón, que se ocupó de estos personajes: "La moral de aquellos tiempos no era, ciertamente, ejemplar. Claro es que había hombres que no hubieran sido capaces de todo esto; pero los capaces de hacerlo eran primeros ministros".
A la leyenda In silentio et Spe (silencio y espera) Antonio Pérez añadió posteriormente este VSQVE AD HVC, o sea, "hasta aquí" que se ve en la imagen. ¡Conocía tantos secretos de Estado!

Fermart es uno de los muchos biógrafos de Colón que cree que éste era español y argumenta, entre otras cosas, que a diego Colón se le naturalizó español porque era preceptivo ser español para gozar de beneficios eclesiásticos en España, extrañándose de que no lo fuese también para ser Virrey, Almirante y Adelante como sus hermanos Cristóbal y Bartolomé. Y así escribe:

"Unos años antes del descubrimiento de América, los reyes tuvieron un ruidoso incidente con el Papa reinante entonces, Sixto IV. Había quedado vacante la diócesis de Cuenca, y los Reyes habían propuesto al Papa que nombrase para ello a Don Alonso de Burgos, capellán mayor de la Reina y obispo de Córdoba. Pero el Papa no hizo caso de esta propuesta y nombró para el obispado de Cuenca a un sobrino suyo, natural de Génova. A los Reyes les molestó mucho la resolución del Papa y le expresaron respetuosamente su deseo de que fuese atendida la propuesta que ellos le habían hecho. Contestó el Papa, un poco desabrido, diciendo que él no tenía que dar cuenta a nadie de las razones que tuviera para hacer nombramientos eclesiásticos en quienes él creyera conveniente. Replicaron los Reyes diciendo que no estaban dispuestos a aceptar para obispo en España a un extranjero, y la situación se puso tan tirante que los Reyes ordenaron a los súbditos españoles residentes en Roma que abandonasen la Ciudad Eterna y regresaron a España. Al poco tiempo, el Papa envió un embajador a España para tratar del asunto con los Reyes, y éstos se negaron a recibir al embajador.

En esta situación intervino, con su habitual pericia y prudencia, el Gran Cardenal de España Don Pedro González de Mendoza. Tuvo varias entrevistas con el embajador del Papa y con los Reyes, y de ellas salió un arreglo. Consistía en que el Papa anularía el nombramiento de su sobrino y que en adelante los nombramientos eclesiásticos serían en España sobre personas propuestas por los Reyes, siempre que éstas fueran de conducta honesta, y dignos de recibir tales honores. El hermano menor del Almirante, Don Diego, era eclesiástico y hombre de grandes méritos: se le señalaba para ocupar grandes cargos en el porvenir. Pero oficialmente era extranjero, y los Reyes no querían desdecirse de su anterior resolución y no querían dar dignidades españolas a súbditos extranjeros. Y por eso, extendieron el 8 de febrero de 1504 una disposición, que está registrada en el Archivo de Simancas y dirigida a Don Diego Colón, la cual dice así: "Vos facemos natural de estos nuestros reinos de Castilla e de León, para que podáis haber y hayáis cualesquier dignidades e beneficios eclesiásticos". De modo que la disposición tenía un objetivo definido: se daba la calidad de español a Don Diego, para que pudiera recibir dignidades o beneficios españoles.

Pero enseguida surge una pregunta natural. Si para ser obispo, o canónigo, o simplemente beneficiado, era condición precisa ser español o estar naturalizado en España, ¿por qué no se exigía esa condición para ser virrey o almirante o adelantado? Porque a Cristóbal Colón y a su hermano Bartolomé se les habían concedido esos honores y yo no conozco ningún documento por el que se les naturalizase en España. Creo que la única explicación a este contrasentido es admitir que los tres hermanos Colón eran españoles. (...) Cuando el 22 de julio de 1497 los Reyes honraron a Bartolomé Colón con el título de Adelantado, tampoco se pensó en la extranjería del interesado. Los Reyes saben que Don Bartolomé era tan español como su hermano. El 22 de febrero de 1498 Colón estableció oficialmente su institución mayorazga, en la que estampó la discutida afirmación "de Génova vine, y en ella nací'. Nosotros sabemos que esto era un valor convenido, pero oficialmente quedaba establecido que los Colón eran extranjeros. Y, naturalmente, cuando algunos años después se pensó en Don Diego Colón para una dignidad eclesiástica, hubo el tropiezo de que los Reyes habían aceptado en un documento oficial la extranjería de Colón, y había que salvar este escollo si no se quería volver a la situación anterior del asunto del Obispado de Cuenca, en que el Papa podía nombrar libremente a extranjeros para dignidades españolas y los Reyes, atentos a mantener sus derechos, concedieron previamente nacionalidad española a Don Diego Colón para poder disfrutar prebendas españolas, salvando así el impedimento levantado en la institución mayorazga que había hecho extranjeros a los Colón (...) Y algo más. Cuando Colón llegó a España, procedente de Portugal, traía a un niño. Diego, que luego fue Almirante. Este niño parece que debió nacer en Portugal: no sé que nadie haya levantado discusión sobre este extremo; Don Diego era extranjero por haber nacido en Portugal y por ser hijo de extranjeros. Pero el hecho es que al morir Cristóbal Colón en 1506 el mayorazgo pasó a su hijo Diego sin previa naturalización de éste. ¿Hubo olvido por parte de Don Fernando el Católico, en cuya vida se realizó la transmisión del mayorazgo?

Pudo ser olvido, o pudo ser que Don Fernando no quisiera tocar este asunto por no remover cosas secretas, pero no se olvide que Hernando Colón, hijo e historiador del Almirante, dice "Colón se tenía por natural de estos reinos, que eran patria de sus hijos".

Colón era de la generación de los nietos de Pero Niño, o, si se quiere, de la generación de los nietos de Don Fernando de Antequera, y éste fue abuelo de Don Fernando de Aragón, el Rey Católico, y por esto no me extraña que Fermart diga: "una persona que estuvo perfectamente enterada del pasado del descubridor, y esa persona fue el Rey Católico. Por la fuerza de las circunstancias, y por la clarividencia del Rey de Aragón, éste se convirtió en encubridor y cómplice del Almirante". Lo que me extraña es que, pensando así, no piense para nada en el linaje de Niño, pues la mujer de éste (doña Beatriz de Portugal) era hija de una hermanastra del rey Juan I de Castilla y por tanto tía de Don Fernando de Antequera. Juan I de Castilla se casó con Doña Loenor de Aragón y después con Doña Beatriz de Portugal y yo entiendo que la importancia que se le da al río Tajo en el prólogo es porque implica a Aragón, Castilla y Portugal.

"algo más vaca que carnero", leemos al comienzo del primer capítulo del Quijote después del Diálogo entre Babieca y Rocinante. Y en la Historia de la Imprenta de Medina del Campo leemos:

In aetibus Christophori Lasso Vacca. Expensis Didaci Pérez Bibliopolae. Anno MDCI. Methimnae a Campos. Ex oficcina Christophorum Lasso Vaca. En 1605 editó La Pícara Justina de Francisco López de Úbeda, obra que cita a Don Quijote antes de que El Quijote saliera a la luz, y que parece que fuese el mismo Francisco López que aparece en las partidas de bautismo de los hijos de Blas de Cervantes Saavedra y Catalina López, de cuyo primogénito Miguel de Cervantes es padrino Melchor de Ortega, que es a su vez como se llama el autor del Felixmarte de Hircania, y en cuyas partidas aparecen también un Bachiller Carrasco, el Contador Oviedo y su hija Catalina de Oviedo, que es como se llamó la mujer del Sultán de Turquía tras prendarse de ella y hacerla su mujer. Este Miguel de Oviedo se escribía con Martín de Quijano por razón de su cargo y ambos con el Comisario Antonio de Guevara, citado en todas las biografías de Cervantes. No sé si Francisco López de Úbeda había tomado ese apellido como el Juan de Úbeda que menciona Sancho, pero de Úbeda era Don Francisco de los Cobos Molina a quien Don Alonso Valdés encomendaba a Gonzalo Pérez, y Cobos estaba casado con Doña María de Mendoza Sarmiento (hija de los Condes de Rivadavia), y Quijas y Reocín están junto a Santillana, el Marquesado de Don Íñigo López de Mendoza de la Vega, es decir, en el Señorio de la Vega de la que descendía la madre de Pero Niño, y el hidalgo tenía un mozo de campo y plaza que así ensillaba el rocín como manejaba la podadera (un apero bueno para hacer sarmientos) y con una Mendoza Ayala se casó el Almirante Don Alonso Enríquez (Señor de Medina de Rioseco/ Valladolid), cuya Mendoza Ayala era hermana del Almirante Don Diego Hurtado, padre del Marqués de Santillana, a quienes los vecinos de Buelna tenían por su Señor y antes que él a Don Juan Téllez, hijo del Conde Don Tello, Señor de Vizcaya, por el matrimonio de ambos con Doña Leonor de la Vega. O sea, que estos señores estaban vinculados con los Almirantes Enríquez de la casa de Trastamara. Y si Cristóbal Colón era bisnieto de Doña Inés Laso, Señora de Buelna, pues se entiende que Colón aspirase a los privilegios que tuvo Don Alonso Enríquez.

Pero Niño fue hijo de Juan Niño y por esto me hizo gracia que el Senado veneciano obsequiase a Don Francisco de los Cobos con una escultura de alabastro de "San Juan niño", a la que fue a ver mucha gente a la iglesia de Úbeda por tratarse de una joya artística de gran valor. Gonzalo Pérez comenzó como escribano de Valdés, y así se apellidaba el cronista de Indias Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, que sirvió al Duque de Villahermosa, vio llegar a Colón del viaje de 1492, conoció a sus hijos, y Oviedo se apellidaba el marido de Doña Guiomar de Guevara cuya casa era lindera de una que compró o heredó Gonzalo Pérez. Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés después pasó a Italia y allí estuvo con el Gran Capitán, Don Gonzalo Fernández de Córdoba, que nació en septiembre de 1453 en Montilla (Córdoba), escenario de parte del "Coloquio de los perros", y murió en Granada en 1515 a los 62 años, es decir, que si Gonzalo Pérez fue hijo bastardo suyo, cuando nació éste en 1505 tenía 52 años y Gonzalo Pérez 10 cuando él murió. Y si fue a este Duque a quien Don Quijote le hizo el favor de empadronarle bien pudo desconocer en su infancia su verdadero nombre.

"Bibliopolae" la palabra que veíamos junto al apellido Pérez y a Cristóbal Laso Vaca era como se llamaba en Grecia a los comerciantes de libros y el hijo de Colón y Gonzalo Pérez fueron bibliófilos y el mismo extremeño Alfonso de Ulloa que se ocupaba en Venecia de la biografía de Colón o Historia del Almirante, publicada allí en 1571, escribía a Gonzalo Pérez sobre los libros griegos y escribía al Capitán aragonés Jiménez de Urrea, que, en una operación inversa, traducía del toscano al castellano el Orlando de Ariosto.

Los Académicos que escriben los versos del prólogo del Quijote se dicen de Argamasilla y la tradición de este pueblo vincula a Don Rodrigo de Pacheco con la obra de Cervantes y la primera vez que encontramos este apellido Pacheco entre los Almirantes Enríquez, cuyos privilegios tendría Colón, es en Don Diego de Pacheco, II Duque de Escalona (Toledo), que se casó en segundas nupcias con Doña Juana Enríquez de Velasco, hija del III Almirante mayor de Castilla y Señor de Medina de Rioseco Don Alonso Enríquez de Quiñones y Doña María de Velasco (ésta a su vez hija de Pedro de Velasco, I Conde de Haro y Beatriz Manrique de Castilla). Este Almirante Alonso Enríquez de Quiñones murió en Valladolid en 1485, es decir, en vida de Colón y poco antes de que tuviese en Córdoba a su hijo Fernando Colón Enríquez.

Don Fadrique Enríquez de Velasco -IV Almirante Mayor de Castilla y IV Señor de Medina de Rioseco- acompañó por mandato de los Reyes Católicos a los estados de Flandes desde la villa de Laredo, en Santander, a la Princesa Doña Juana, cuando fue a casar con Felipe el Hermoso y trajo a España a la Infanta Doña Margarita, desposada con el Infante Don Juan, primogénito de los Reyes Católicos. Asistió a la toma de Granada, se casó con Doña María de Cabrera (hermana de Isabel de Cabrera, segunda esposa de su hermano Bernardino Enríquez de Velasco, que en primeras nupcias se había casado con Doña Beatriz Mendoza de la Cerda), y murió en 1504.

Don Íñigo López de Mendoza, V Duque del Infantado, se casó con Luisa Enríquez Cabrera. Francisca Enríquez de Cabrera, hermana de ésta, se casó con Francisco de Rojas, Marqués de Poza, Juana Enríquez Cabrera con Juan Jiménez de Urrea, III Conde de Aranda, Ana Enríquez Cabrera con Pedro de Zúñiga y el primogénito de los hermanos -Don Luis Enríquez de Cabrera, VII Almirante mayor de Castilla- se casó con Doña Ana de Mendoza, hija del Conde de Saldaña.

El V Almirante mayor de Castilla Don Fernando Enríquez de Velasco, primer Duque de Medina de Rioseco por merced de Carlos V en 1520, se casó con Doña María Girón de la Vega (hija de Juan Téllez Girón, II Conde de Ureña, y de Doña Leonor de la Vega Velasco), y su hijo Fadrique Enríquez Girón, natural de Medina de Rioseco y Gentilhombre de Felipe II, se casó en 1545 con doña Juana Manrique, hija de Pedro Manrique, IV Conde de Paredes. Y parece que los Laso de la Vega, impresores en Medina del Campo, tenían más que ver con los Vaca que con los Cabrera. Y digo esto, claro, por lo de algo más vaca que carnero de la olla del hidalgo manchego, que era de los de lanza en astillero.

DON ALONSO ENRÍQUEZ-JUANA MENDOZA AYALA.

El primer Almirante Mayor de Castilla de la casa de Trastamara fue Don Alonso Enríquez, que nació en Guadalcanal (Sevilla) en 1354, se crió en Llerena (Badajoz), fue bautizado cuando tenía 20 años y legitimado por su tío el rey Enrique II de Trastamara, del que tomó su apellido Enríquez, y murió en 1429 en el monasterio de Guadalupe a la edad de 75 años. De su matrimonio con Doña Juana de Mendoza tuvo 12 hijos. Doña Blanca Enríquez de Mendoza, la novena de los hijos, se casó con Don Pedro de Herrera, Señor de Pedraza (Segovia), de la que era nieta Blanca Herrera Niño, a su vez nieta de Pero Niño, I Conde de Buelna. Los 12 hijos fueron:


1º Fadrique, que se casó con Marina de Córdoba y Toledo, Señora de Casarrubios del Monte (hija de Diego Fernández de Córdoba, Mariscal de Castilla, y Doña Inés de Ayala Ceballos) y en segundas nupcias con Doña Teresa de Quiñones Toledo, hija de Diego Fernández de Quiñones, Señor de Luna y Merino Mayor de León y de Doña María de Toledo). Del primer matrimonio de Don Fadrique con Doña Marina de Córdoba fue hija Doña Juana Enríquez, Señora de Casarrubios del Monte (Toledo), que se casó con Juan II de Aragón, viudo de Doña Blanca de Navarra, y fueron padres del Rey Católico.

2º Enrique, I Conde de Alba de Liste por merced de Enrique IV de Castilla en 1454, se casó con Doña María de Guzmán, hija del Conde de Niebla.

3º Pedro, que murió sin sucesión.

4º Beatriz, mujer de Pedro Portocarrero, Señor de Moguer.

5º Leonor, mujer de Rodrigo Alonso de Pimentel, II Conde de Benavente.

6º Aldonza, mujer de Rodrigo Álvarez Osorio, Señor de Cabrera y Ribera.

7º Isabel, mujer de Juan Ramírez de Arellano, Señor de Aguilar y de los Cameros.

8º Inés, mujer de Juan Hurtado de Mendoza, Señor de Almazán y Monteagudo.

9º Blanca, mujer de Pedro Núñez de Herrera.

10º Constanza, mujer de Juan de Tovar, Señor de Berlanga, Astudillo y Gelves. (de este matrimonio supongo que descendía la madre de Antonio Pérez, María o Juana Tovar).

11º María, mujer de Juan de Rojas, V Señor de Monzón, Cabia y Serón.

12º Mencía, mujer de Juan Fernández Manrique, II Conde de Castañeda.

(éste en segundas nupcias se casó con Catalina Enríquez Ribera, de quienes descienden los Marqueses de Aguilar, San Vicente, de Astorga, Valderrábano, Torre, La Guardia, Jódar, Mortera, Condes de Paredes, Ayala, Fuensalida, Escalante, de Salinas, Oñate, Santisteban de Gormaz, Villadompardo y otros. El I Conde de Castañeda por merced del rey Juan II de Castilla en 1421 se casó con una hermanastra del Marqués de Santillana, hija del primer matrimonio del Almirante Don Diego Hurtado de Mendoza Ayala con Doña María de Castilla. Y a estos Condes de Castañeda vendía en 1461 Doña María Niño Portugal el Condado de Buelna.

La puebla nueva de Argamasilla de Alba fue fundada por un Toledo, linaje que también vinculó con el de Pacheco del famoso Don Rodrigo de Pacheco, de quien había un retrato en la iglesia del pueblo, pues don Fernando Alvarez de Toledo, II conde de Oropesa, que sirvió a los Reyes Católicos y murió en 1504, se casó con doña María de Mendoza Borbón (hija de Lorenzo Suárez de Mendoza, I Conde de Coruña y Vizconde de Torija, y de doña Isabel de Borbón, de los Condes de Ribadeo) de cuyo matrimonio no tuvo descendencia, casándose después en segundas nupcias con doña María de Pacheco Portocarrero, Dama de Doña Isbel la Católica (hija de Juan Pacheco, I Marqués de Villena, Duque de Escalona, Maestre de Santiago, y de doña María Portocarrero, Señora de Moguer).

Y a la Condesa Trifaldi (Girón-Pacheco-Portocarrero), que se transmutaba en Dorotea y princesa Micomicona, la llamaban la Condesa Lobuna porque en su condado se criaban muchos lobos y Lobera y Lobado son poblados del Condado de Buelna de Pero Niño y Colón apareció un día en Palos y Moguer del Condado de Niebla (Huelva) donde vivían aquellos Niño con los que preparó el viaje de 1492. Y Quijas y Reocín están en la Montaña, junto a Santillana, y no en Argamasilla, ni en Aragón ni en Portugal, aunque el poderoso linaje de Mendoza tuviese casas en todos esos reinos y estuviese vinculado con sus casas reales. Sin ir más lejos, el rey Juan II de Portugal, Señor de Guinea, tuvo un hijo bastardo con una Mendoza llamado Jorge de Alencastro. Pero el nombre de Bartolomé del hermano de Colón le encuentro entre los Bustamante, los Guerra y los Niño y no entre los grandes de la realeza. El apellido Enríquez lo han llevado una reina de Navarra, una infanta de Portugal, la madre del Rey Católico y una Gran Duquesa de Toscana, cuyos descendientes fueron Duques de Florencia, Saboya, Mantua, Lorena, Parma y Módena. También reyes de Francia y de Inglaterra y un Elector de Baviera. Hay quien ha defendido que Beatriz Enríquez, la madre de Hernando Colón Enríquez, fue hija de Doña Juana Enríquez, la madre del Rey Católico, que había tenido esa hija antes de casarse con Juan II de Aragón.

Doña Isabel Vaca de Castro se casó con Pedro Enríquez Cisneros Quiñones y Juan Enríquez Cisneros Vaca, el hijo primogénito de este matrimonio, se crió en casa del primer Marqués de Santillana y se casó con una Cisneros, que era el linaje de la abuela del Marqués de Santillana y con la que éste se crió. Estos Enríquez descendían por línea bastarda del Conde Don Tello, Señor de Vizcaya, de Castañeda, de Aguilar y de Lara.

En Portugal había una rama de los Enríquez de Noroña, descendiente de Don Alonso Enríquez, I Conde de Gijón y Noroña, por merced de Enrique II de Trastamara, su padre, siendo despojado del Condado de Gijón en 1395 por desobediencias a Juan I y Enrique III de Catilla, hermano y tío, repectivamente de estos monarcas. Él estaba casado con una hija del rey Fernando I Portugal. Y de estos Enríquez de Noroña eran los Señores de Alcazobas y de la isla de Madera o Madeira. Isabel Enríquez de Noroña Moniz de Perestrello era prima carnal por línea materna de Felipa Moniz de Peretrello, la mujer con la que Cristóbal Colón se casó en Portugal, y esta Isabel Enríquez de Noroña Moniz de Perestrello fue la segunda mujer de Don Diego Hurtado de Mendoza.

Curiosamente entre estos Enríquez de Noroña nos encontramos con los apellidos de la Cámara y Guevara, es decir, con los apellidos maternos de Don Fernando Niño de Guevara y de su secretario Porras de la Cámara, que leían en la catedral de Sevilla a la que fueron a parar los huesos y los libros de Don Fernando Colón Enríquez, novelas de Cervantes años antes de editarse.

Enrique Enríquez de Noroña fue II Señor de Alcazobas y Cazador mayor del rey Don Manuel de Portugal. Juan González de la Cámara, segundo Capitán de la isla de Madera, se casó con María Enríquez de Noroña, y fueron padres de García Enríquez de Noroña, que se casó en segundas nupcias con doña Catalina de Guevara, ignorándose el nombre de su primera mujer. No sé si Don Juan Bustamante de la Cámara, profesor de Hebreo en la Universidad de Alcalá, estaba emparentado con estos portugueses de la Cámara, pero no me extrañaría, dados los vínculos de los Bustamante con los portugueses Paiva y Vasconcellos. Lógicamente, en esta rama de los portugueses Enríquez de Noroña nos encontramos con los Silva, Meneses, Sosa, Brito, Pereira, etc. Y así, por ejemplo, Juan de Silva se casó con Juana Enríquez de Noroña, de quienes descienden en Castilla los Duques de Pastrana, de Medina Sidonia y Condes de Salinas.

Y del tronco del matrimonio del Almirante Don Alonso Enríquez y Doña Juana de Mendoza Ayala descendía Enrique Enríquez de Quiñones, que se casó con Doña María de Luna y fueron padres de:

1ª Teresa Enríquez de Luna, mujer de Enrique Enríquez de Velasco,, primogénito de Enrique Enríquez de Guzmán, II Conde de Alba de Liste.
2ª Francisca Enríquez de Luna, mujer de Bernardo Sandoval Rojas, II Marqués de Denia.

3ª Elvira Enríquez de Luna, mujer de Pedro Fernández de Córdoba, I marqués de Priego.

4ª María Enríquez de Luna, mujer de Juan de Borja, II Duque de Gandía. (San Francisco de Borja, Duque de Gandía y Virrey de Cataluña, se casó con una Castro portuguesa de la corte de doña Isabel de Portugal, la madre de Felipe II).

Doña Elvira Lasso Manrique se casó con Francisco Enríquez de Quiñones, que sirvió a los Reyes Católicos, fue alcalde de Vélez-Málaga, y era tío de las mencionadas Enríquez de Luna y padre de

1ª María Enríquez de Quiñones, mujer de García Álvarez de Toledo, I Duque de Alba de Tormes.

2ª Aldonza Enríque de Quiñones, mujer de Juan Folch de Cardona, I Duque de Cardona.

3ª Inés Enríquez de Quiñones, mujer de Lope Vázquez de Acuña, II Conde de Buendía.

4ª Leonor Enríquez de Quiñones, mujer de Pedro Álvarez de Osorio, II Conde de Trastamara y I Marqués de Astorga.

Creo recordar que fue el rey Juan I de Castilla quien añadió la cabeza de un rocín al escudo de Medina, lo cual que me parece estupendo porque al fin el primer Almirante y Señor de Medina de Rioseco (Valladolid), conocida como la villa de los Almirantes, se casó con una Mendoza, tía del Marqués de Santillana, y además los Medina tienen el mismo escudo que los Bustamante, Señores de Quijas de Reocín, junto a Santillana, y de ellos era nieto el III Almirante Don Alonso Enríquez Quiñones, que se casó con Doña María de Velasco, linaje Señor de la villa marinera de Laredo y de todo lo que venía desde el Almirantazgo de Burgos hasta la costa cantábrica. Y su hijo Bernardino de Velasco se casó con una Mendoza y después con una Cabrera (Isabel Cabrera Cabrera, hija de Juan de Cabrera, II Conde de Módica y Osona y Vizconde de Cabrera y Bas, y de Juana Cabrera).

El gran marino portugués que llegó a la India bordeando la costa africana, Vasco de Gama, cuando Colón la buscaba navegando hacia occidente y por otro camino que consideraba más corto, también tenía un apellido montañés, pues con Colón viajaba el piloto Sancho Ruiz de Gama y digo esto ahora porque supongo que de él descendía Don Francisco de Gama, II Conde de Vidigueira, que encontramos entre los Enríquez de Noroña por el matrimonio de su hija Catalina con Pedro Enríquez de Noroña, que era viudo de Doña Ana de Castro, hija del Barón de Albito. Era hijo de Pedro Enríquez de Noroña, Veedor de la Real Hacienda de Juan III de Portugal (abuelo del rey Don Sebastián). Su hija Margarita Enríquez de Noroña se casó con Antonio González de la Cámara, Cazador mayor del rey Don Sebastián, y de Cecilia Enríquez de Noroña, mujer de Don Luis Meneses, Alférez mayor del rey Don Sebastián, de este joven monarca que murió en la batalla de Alcazarquivir, en la batalla llamada de los tres reyes porque en ella también murieron dos reyes de Marruecos, que le concedió a Camoens una pequeña pensión para que pudiera remediar su pobreza y necesidad. A este cantor del pueblo portugués y de su héroe Vasco de Gama. Y las pastoras con las que se encontró Don Quijote después de estar en casa de los Duques iban a representar precisamente una Égloga de Garcilaso y otra de Camoens en su misma lengua portuguesa. Y Garcilaso era el linaje materno del Marqués de Santillana y del Conde de Buelna, Pero Niño, casado con Doña Beatriz de Portugal, que, cual un nuevo Alejandro, se dijo siempre vencedor y nunca vencido y su biógrafo tituló El Victorial al libro de su historia.

13 ago. 2009

TEJEDOR

Todos los biógrafos rigurosos de Colón nos demuestran que era hijo de un tejedor genovés, como se dice en el prólogo de la biografía de Colón de Fernández Armesto, cosa que Colón no dijo nunca, porque lo que dijo es que había comenzado a navegar a muy corta edad, que no era el primer almirante de su familia, y que en su juventud había comerciado con libros de estampa. Y curiosamente en el capítulo II, XLIX, en el que está tan latente el linaje de Bustamante, un linaje de grandes marinos y de impresores de libros como Jorge de Bustamante, es donde se utiliza irónicamente la palabra tejedor:

"¿Qué oficio tienes?
-Tejedor.
- Y ¿qué tejes?
- Hierros de lanzas, con licencia buena de vuesa merced".

Y esto podría haberlo dicho perfectamente Diego de Bustamante por haber tenido que responder a tantas preguntas ante los tribunales de justicia tras el asesinato de su pariente Juan de Escobedo, ya que el muchacho huía para evitar eso, tener que responder a tantas preguntas de la justicia. Era hijo de Pedro de Bustamante, Señor del solar de Quijas de Reocín, nombre señero de este linaje junto con el de Juan, y en el que no faltan los de Bartolomé y Diego, que son precisamente los nombres de los hermanos de Cristóbal Colón, a quien por cierto Marineo Sículo llama Pedro. Y Pero Niño navegó por los mares de Levante y Poniente y los Bustamante navegaron por Inglaterra antes que él y que su hermano Bartolomé Colón fuese allí a entrevistarse con el rey.
Pero Niño hablaba del libro de su historia como Don Quijote hablaría después del suyo, que daría lugar a mucho comentario. Un libro que Pero Niño mandaba que se guardase en el arca del tesoro de su iglesia de Cigales como el Cura que expurgaba los libros de Don Quijote creía digno de guardarse el Palmerín de Inglaterra, atribuído al rey Juan II de Portugal, en "otra caja como la que halló Alejandro en los despojos de Darío, que la diputó para guardar las obras del poeta Homero" (cap. VI). Cualquiera que haya leído El Victorial o historia de Pero Niño sabe quién fue Alejandro, ya que es un referente para su biógrafo, como cualquiera que haya leído algo de Gonzalo Pérez sabe que fue un excelente traductor de Homero. Y Pero Niño se casó con una nieta del rey de Portugal.

No sólo no dijo que fuese tejedor, sino que dijo aquello de "llámenme como quieran" (¿es que no había que llamarle Colón?) e insinuó una posible ascendencia real como Don Quijote, y tenía muchas exigencias, exigía demasiadas recompensas por sus servicios si la empresa tenía éxito para ser un pobre extranjero. El hidalgo manchego se puso el nombre de Don Quijote y finalmente dejó de ser Don Quijote y se llamó Alonso Quijano el Bueno, o sea, que se cambió de nombre y Colón también cambió el suyo. El hidalgo se puso por delante el título de Don, entonces privativo de reyes, nobles y personajes muy cualificados, y Colón agradeció mucho a los reyes que le diesen el título de Don y le pusieran en tan alto estado. El Duque de Medinaceli le decía en una carta a Don Pedro González de Mendoza que cuando vino de Portugal le acogió en su casa durante dos años. Y los Bustamante no sólo tenían ferrerías sino que estaban muy vinculados con el apellido Herrera, que era el de Diego de Herrera, Señor de Canarias, y que entiendo que es aludido cuando se menciona la Fuente de la Priora, al tiempo que la Fuente de Leganitos, el Caño de Vecinguerra, la Giralda de Sevilla, los Metamorfoseos de Ovidio, etc., porque en la Fuente de la Priora estaba la finca del arquitecto montañés Juan de Herrera por la que pleiteó Felipe II. Además, claro, de que la casa de los Bustamante Herrera de Helguera/Valdiguña está en la Fuente de la Legaña, que con esta casa Bustamante vinculó una Melchora de Ortega (que comparte su nombre con autor del Felixmarte de Hircania y con el padrino de Miguel Cervantes, Melchor de Ortega, de Alcázar de San Juan) y que la casa tiene un escudo partido con la cabeza de un gato y en el capítulo XVIII se habla de "escudos partidos y enteros" y "Miau...Rastrea mi suerte".

"A fe -dijo Sancho- que pasáramos nosotros, ahora un año, hartos desafortunios para ganar el reino de Micomicón, y nos quedamos hechos micos"
, dice el Capítulo I del Quijote de Avellaneda. O sea, que fueron a por el reino de los monicongos de Guinea que decía Colón.
El señor Beltrán Llavador dice en la contraportada de su edición del Victorial: "Un relato entre la historia y la novela, compuesto por soberbios cuadros de la vida en la época del gótico florido que anticipan los "diarios de a bordo colombinos".

Fernández Armesto va más allá y dice en el primer capítulo:
"El mundo de la aventura marítima en el que se integró Colón está evocado, tal vez, mejor que por ninguna otra por la figura del conde Pero Niño".
Y yo llego a la osadía de creer que nació en el Valle de Buelna como el conde Pero Niño porque entiendo que así lo dice el sevillano Vélez de Guevara, que compartía su linaje con la primera mujer de Pero Niño, que, según su biógrafo, fue el mejor caballero que hubo en Castilla en su tiempo. Y porque creo que el Cura se refería a su linaje cuando le dice a Sancho:
"a la fama que de buen caballero tiene vuestro amo por todo lo descubierto, de Guinea ha venido a buscarle esta princesa".

"Cuando llegué milagrosamente a Portugal", escribió Colón. Lá máxima irónía de Micomicona es para mí que diga que ya habremos notado que su vida es todo "misterio y milagro", después de contar cómo sobrevivió a un naufragio y recaló con su escudero negro en la costa de Málaga agarrada a un tablón. Colón llegó a la de Portugal nadando y agarrado a un remo.
En provisión dada por los Reyes Católicos en Valladolid el 19 de agosto de 1475 afirman "que los Reyes de España hicieron siempre la conquista de África y Guinea y por lo mismo estaban resueltos a remediar por todas vías los daños que habían padecido sus vasallos y sus rentas reales". Los marinos de Cantabria hacían aquellos recorridos, escribe D. Manuel Pereda de la Reguera, que recuerda que en 1444 Vicente Lago fue enviado con una carabela a la isla de Porto Santo y a Canarias, desde donde se dirigió a Cabo Blanco y río de Gambia, encontrándose allí con Antonio de Noli que estaba descubriendo por orden del infante portugués don Enrique el Navegante. Entonces todavía vivía Pero Niño y precisamente un Lago era alcalde de Buelna:
"preguntado si sabe, o que vio o oyó dezir quién o quiénes fueron señores de dicho valle de Buelna, dixo que los señores que fueron del dicho valle e los quel oyera dezir e conosçiera fueron los de la casa de la Vega, e los que viera que fueron: don Juan, fijo del conde don Tello, e después don Diego Hurtado de Mendoça, e después doña Ynés Lasa. E agora gelo tenía e poseya don Pero Niño.
Preguntado por la terçera pregunta, por el juramento que avía fecho, sy tovyeron e poseyeron los dichos señores o algunos dellos o otros por su mandado jurisdiçión del dicho valle çevil e criminal, e sy vió que tenían ende alcalde o merino dixo que viera en el dicho valle por alcalde por el dicho don Juan a García de Riba, e merino a Pedro Gutiérrez Vallejo. E vio después por alcalde a García Lago".
(A. H. N. Sec. Nobleza. Frías. Caja 445, doc. 21).

Fernández Armesto dice de Antonio da Noli: "El gobernador genovés de las islas portuguesas de Cabo Verde, Antonio de Noli, desertó para pasarse al bando castellano. Los barcos portugueses realizaban numerosos ataques contra colonos castellanos en la isla de Lanzarote. Tanto la importancia de las islas del archipiélago aún sin conquistar -las más ricas, Gran Canaria, La Palma y Tenerife, que seguían en poder de sus habitantes aborígenes- como la debilidad de la presencia castellana en otros territorios se hicieron patentes con toda claridad (...) Colón era capaz de amenazar con transferir sus servicios; y el ejemplo de su compatriota genovés Antonio da Noli, que había cambiado su adhesión de Castilla a Portugal durante la guerra de 1474-1479, era causa de que sus compatriotas tuvieran una mala reputación en cuanto a su lealtad. Sin embargo, es difícil imaginar qué podría haber ganado Colón de una defección en esa coyuntura, a menos que toda su confianza en sus descubrimientos fuera falsa, sin duda una hipótesis poco probable, incluso en alguien con el talento de Colón para el engaño".
Y del rey Juan II de Portugal dice: "Intentó, así, prestigiar en el interior la empresa africana y adoptó el título de "senhor de Guinea". Hizo hincapié en las pretensiones de Portugal a la soberanía en África -sin duda observando con recelo la envidia castellana- y el deber de evangelización que se pensaba que la legitimaba. Presidió un extraordinario número de bautismos y rebautismos de jefes negros, construyó el impresionante establecimiento comercial de Sao Jorge da Mina cerca de la desembocadura del Volta para desarrollar el comercio del oro y centralizó el comercio africano en Lisboa, en la Casa da Mina, bajo el palacio real, donde tenían que registrarse todas las travesías y almacenarse todos los cargamentos".

Cuando yo leía los escritos de Colón, lo primero que me llamó la atención fue su obsesión por el oro. Y también que cuando oyó a un indígena la palabra o voz "sobo" creyó que se trataba de una corrupción de Saba, o sea, de la Arabia Feliz y la minas del rey Salomón, hijo del rey David:

"si nombráis algún gigante en vuestro libro, hacedle que sea el gigante Golías, y con sólo esto, que os costará casi nada, tenéis una gran anotación, pues podéis poner: "El gigante Golías o Goliat. Fue un filisteo a quien el pastor David mató de una gran pedrada en el valle de Teberinto, según se cuenta en el libro de los Reyes (...) para mostraros erudito en letras humanas y cosmógrafo, haced de modo como en vuestra historia se nombre el río Tajo, y os veréis luego con otra famosa anotación, poniendo: "El río Tajo fue así dicho por un rey de las Españas; tiene nacimiento en tal lugar y muere en el mar Océano, besando los muros de la famosa ciudad de Lisboa, y es opinión que tiene las arenas de oro, etc.", se dice en el prólogo del Quijote. Y el Tajo nace en el reino de Aragón, pasa por Toledo, donde apareció el manuscrito arábigo de la historia de Don Quijote, y muere en el Atlántico por Portugal, y Colón fue cosmógrafo y escritor, además de bibliófilo, Dulcinea era de la provincia de Toledo y Don Quijote le preguntó a Sancho si no había notado en Dulcinea un perfume o aroma "sabeo", es decir, de Saba, y Colón se remontó precisamente al rey David al hablar de su linaje:
"Yo no soy el primer Almirante de mi familia. Que me llamen como quieran, porque, a fin de cuentas, David rey sapientísimo había sido pastor y se convirtió en rey de Jerusalén" (Historia del Almirante, cap. II).
Doña Blanca Herrera Niño Enríquez Portugal, casada con Don Alonso Téllez Girón Pacheco, también descendía del almirante Alonso Enríquez, y para la gente de su tiempo éste era hijo del Almirante Don Fadrique y Doña Blanca de Borbón, mujer del rey Pedro I de Castilla, hermanastro de Don Fadrique. El primer historiador que recoge esta versión fue Garibay, quien dice que algunas canciones de aquel tiempo dan a entender haber el Rey aborrecido a Doña Blanca porque se hizo embarazada de del Maestre de Santiago. El cronista sevillano Diego Ortiz de Zúñiga se hace eco de esta misma leyenda en el Discurso genealógico de los Ortices, y en los Anales de Sevilla, al hablar de su antepasado Alonso Ortiz, Comendador de la Orden de Santiago (merced que le hizo el Maestre de quien fue Mayordomo), dice que éste fue el que llevó a Llerena (Badajoz) al hijo de Don Fadrique y Doña Blanca.
Este Almirante Don Alonso Enríquez, cuyos privilegios reclamaba para sí Colón, tuvo una hija bastarda, Teresa Enríquez, que fue la mujer de Don Gutierre de Cárdenas, que era el linaje de Cardenio, el amigo de Don Fernando Téllez Girón. "Otro personaje influyente que suele ser citado como partidario de Colón, es Gutierre de Cárdenas, casado con doña Teresa Enríquez, hija fuera del matrimonio del mismo D. Alonso Enríquez, una de las damas predilectas de la Reina", escribe D.Guillermo García Valdecasas.
Doña Juana de Cárdenas Castilla, hija de don Francisco de Rojas y doña Juana de Castilla, se casó con Lorenzo de Mendoza, de la casa de los Condes de Arcos. Y de esta línea de los Rojas era Juan Niño de Rojas, Gentilhombre de Felipe II. María de Cardenas Velasco, segunda duquesa de Maqueda, se casó con don Francisco Hurtado de Mendoza Fajardo, primer Marqués de Almazán por merced de Felipe II en 1575, y en casa de éste es donde se presentó Gabriel de Espinosa como cocinero.

El Quijote nos dice que esa leyenda de Don Alonso Enríquez y Doña Blanca de Borbón fue cierta, pues los hombres del Maestre Don Fadrique fueron los que mataron a lanzazos un sábado en Burgos a Don Diego de Rojas, y de ahí que los "los duelos y quebrantos los sábados" esté en las primeras líneas del Quijote. Don Alonso Enríquez era bisabuelo del Rey Católico, y Don Fernando de Antequera abuelo, y éste se casó con la viuda de Don Diego de Rojas, a la que encontró Pero Niño en Gijón.
En fin, el Cardenal Don Pedro González de Mendoza conoció a Colón y después de examinarlo y de informarse bien de su persona y proyectos, lo llevó delante de los Reyes.
Por lo demás, astillero viene de donde se ponen las astas o lanzas, como paragüero viene de donde se ponen los paraguas, pero astillero significa también lugar donde se construyen y reparan buques, y cargo o empleo de rango o importancia, acepción antigua caída en desuso, y el primer capítulo del Quijote trata de "la condición y ejercicio del hidalgo" y se nos dice que el hidalgo manchego era de "los de lanza en astillero". Es decir, que con esto de caballero de lanza en astillero podríamos pensar en el mar y en el oficio de Almirante, incluso en Gabriel de Espinosa que partió una lanza apretándola con una sola mano cuando estaba con la armada en El Ferrol y que lo sabemos porque se lo contó al cura/jesuita que le confesó poco antes de subir al cadalso, al tiempo que le dijo también que él no era "hombre baxo", como sabemos por la confesión de la monja Doña Ana de Austria que un día le dijo al portugués fray Miguel de los Santos que Gabriel de Espinosa tenía el rostro diferente del rey Don Sebastián de Portugal, su primo, y que fray Miguel le contestó que era de tanto cruzar la mar que transformaba a los hombres en diferentísimos. El rey Don Sebastián de Portugal salió hacia África desde Cádiz en el mes de julio de 1578 y murió en Marruecos en la batalla de Alcazarquivir a principios de agosto. De Portugal había salido a finales de junio e hizo esa escala en Cádiz donde fue agasajado por el Duque de Medina Sidonia, a quien escribió después Don Antonio de Portugal, Prior de Crato, pidiéndole que le enviase dinero para pagar el rescate, pues acompañó a Don Sebastián a Africa y estaba allí cautivo. Y Don Quijote salió también en julio:
"Y así, sin dar parte a persona alguna de su intención y sin que nadie le viese, una mañana, antes del día, que era uno de los calurosos del mes de julio, se armó de todas sus armas, subió sobre Rocinante, puesta su mal compuesta celada, embrazó su adarga, tomó la lanza, y por la puerta trasera de un corral salió al campo, con grandísimo contento y alborozo de ver con cuánta facilidad había dado principio a su buen deseo (...) y al anochecer, su rocín y él se hallaron cansados y muertos de hambre; y que, mirando a todas partes por ver si descubriría algún castillo o alguna majada de pastores donde recogerse y adonde pudiese remediar su mucha necesidad, vio, no lejos, una venta, que fue como si viera una estrella que, no a los portales, sino a alcázares de su redención le encaminaban (...) A dicha, resultó ser viernes aquel día, y no había en toda la venta sino unas raciones de un pescado que en Castilla llaman abadejo, y en Andalucía bacallao ", etc. (cap. II).
Es decir, que entiendo que era día de vigilia y por tanto había que comer pescado y no carne, así que salió en julio y ahora parece que era la cuaresma o Semana Santa, y precisamente un lunes de Pascua, 31 de marzo de 1578, mataron al montañés Juan de Escobedo que había salido de Flandes en el mes de julio de 1577 y, tras pasar unos días en Santander con familiares y amigos, se encaminó a la Corte en Madrid.
"Otro libro tengo, que le llamo Suplemento a Virgilio Polidoro, que trata de la invención de las cosas, que es de grande erudición y estudio, a causa que las cosas que dejó de decir Polidoro de gran sustancia las averiguo yo, y las declaro por gentil estilo", le dice el primo a Don Quijote, que "era mozo que sabía hacer libros para imprimir, y para dirigirlos a príncipes" (cap. II, XXII).
Y en la Imprenta de Medina de Pérez Pastor leo: "En 1599 Cristóbal Lasso Vaca imprimió en Medina del Campo "Los ocho libros de Polidoro Vergilio, ciudadano de Urbino, de los inventos de las cosas. Nuevamente traducido por Vicente de Millis Godínez, de Latín en Romance".
Y Jorge de Bustamante le dedicó alguno de sus libros al condestable Don Pedro Fernández de Velasco, y como he dicho, Vaca se apellidaron los hijos de Garci Rodríguez de Montalvo, que era contemporáneo de Colón, natural de Medina del Campo y autor del Amadís de Gaula. Cristóbal Lasso Vaca dejó de imprimir en Medina el año 1605, es decir, el año que se publicó El Quijote. Don Fernando Colón compró gran cantidad de libros en Medina del Campo los años 1514, 1518 y 1524. La primera obra literaria se imprimió en Valencia en el siglo XV.

Año 1569: "En la villa de Medina del Campo a cuatro días del mes de agosto de mil e quinientos y sesenta y nueve años, el Il. Sr. Rui Díaz de Mendoza, caballero de la Orden de Santiago, e los Sres. Lic. Barrientos, Antonio de la Peña, Alonso Nieto Vaca e Cristóbal de Quijano, regidores de la dicha villa, comisarios para dar la orden e forma que ha de haber entre los corredores de los vinos de esta villa", etc. En otra de las ordenanzas tratan del precio de los calzado, que, junto con la denominación de origen y precio de los vinos, regulaba también Sancho en las magníficas Constituciones que hizo cuando fue gobernador.

El amigo interlocutor del prólogo del Quijote utiliza las palabras latinico, tantico, sermoncico, que parecen propias de un eclesiástico y, por otra parte, la terminación "ico" es propia del reino de Aragón y sus áreas de influencia y don Fernando Colón se hizo clérigo y Gonzalo Pérez lo fue también y pasó a la historia por aragonés. Cervantes dice en La Galatea: "Quisiera rematar mi dulce canto/en tal sazón, pastores, con loaros/un ingenio que al mundo pone espanto/ (...) Fray Luis de León es el que digo,/ a quien yo reverencio, adoro y sigo".

El 17 de diciembre de 1571 en la ciudad de Salamanca compareció ante el comisario del Santo Oficio el dominico y profesor de Teología de la Universidad de Salamanca Fray Bartolomé de Medina, que recibió juramento de forma debida en derecho y declaró que sabe que anda en lengua vulgar el libro de los "Cánticos de Salomón", compuesto por el muy Rvdo. padre maestro fray Luis de León, porque lo ha leído este declarante.

"Item declaró que en esta Universidad algunos maestros, señaladamente Grajal y Martínez, y fray Luis de León, en sus paresceres y disputas quitan alguna autoridad a la edición de la Vulgata, diciendo que se puede hacer otra mejor y que tiene hartas falsedades". La Vulgata, la edición latina de la Biblia, fue el primer libro que imprimió el invento de Gutenberg.

Al abrir al azar ahora mismo el libro de los Viajes y Testamento de Colón (Austral, edición 1958), leo:

"A Salomón llevaron de un camino seiscientos y sesenta y seis quintales de oro, allende lo que llevaron los mercaderes marineros, y allendo lo que se pagó en Arabia. De este oro fizo doscientas lanzas y trescientos escudos y fizo el tablado que había de estar arriba de ellas de oro y adornado de piedras preciosas, y fizo otras muchas cosas de oro y vasos muchos y muy grandes y ricos de piedras preciosas. Josefo en su crónica de Antiquitatibus, lo escribe. En el Paralipomenon y en el Libro de los Reyes se cuenta de esto."

Con estas y otras citas el autor del prólogo del Quijote diría que Colón era un erudito. A poco que se piense, el sufrimiento que tuvo que soportar para llevar a cabo su empresa tuvo que ser terrible, y los peligros a los que se enfrentó indescriptibles. Mártir Anglería comparó la situación que vivió en 1504 con la de Aqueménides entre los cíclopes. Comprendo que llorase y dijese "que llore por mí quien tenga algo de piedad, de razón, y de justicia".

El autor del Victorial también demostró conocer las Sagradas Escrituras, además de la historia de Alejandro. El Inca Garcilaso nació en las Indias, en el Perú, y honró a su patria dándose el sobre nombre del Inca como Amadís y Don Quijote honraron a las suyas dándose los de Gaula y la Mancha, pero su linaje era montañés como el de Don Quijote, porque una cosa es la patria y otra el linaje. Y creo que eso es lo que le pasaba a Colón, que su linaje era montañés porque era nieto de Pero Niño.

8 ago. 2009

EL ORO...

"el oro es tesoro", escribió Cirstóbal Colón en su testamento el jueves 22 de febrero de 1498.
"repertorio áureo y muy útil", dijo Montalvo de "la Pelegrina", editada en Sevilla aquel año de 1498, obra del ilustre jurisconsulto Don Gonzalo de Bustamante, obispo de Segovia, que, con Don Vicente Arias de Balboa, obispo de Plasencia, opinaron sobre la sucesión de la corona de Aragón, vacante en 1412 por la muerte del rey don Martín el Humano.
Cristóbal Colón dice, temiendo la falta de herederos legítimos varones de su linaje:
"y si esto acaeciere (que Dios no lo quiera), que en tal caso lo haya la mujer más llegada en duedo y en sangre legítima a la persona que así había logrado el dicho mayorazgo".

Dada la muerte de los hijos varones de Pero Niño en vida de éste, la mayorazga del Conde de Buelna fue su hija Doña María Niño Portugal, casada con el Mariscal de Castilla Garci González de Herrera Enríquez, Señor de Pedraza (Segovia), nieto por línea materna del Almirante Don Alonso Enríquez, Señor de Medina de Rioseco (Valladolid), y de doña Juana de Mendoza Ayala, la Ricahembra, y por la de Herrera del mariscal de su nombre que fue criado por Don Sancho, el conde de Alburquerque y suegro de Don Fernando de Antequera. Dice Pérez de Guzmán que Herrera el Viejo era hombre melancólico y triste y que el conde Don Sancho, que lo crió y amó mucho, decía de él: "el nublado de Garci González siempre está igual". Y a propósito de que era mujeriego y que amó a muchas mujeres dice: "E es bien de maravillar que franqueza y amores, dos propiedades que requieren alegría e plazer, que las oviese onbre tan triste e tan enojoso".
Don Pero González de Mendoza, el padre de la Ricahembra, murió en la batalla de Aljubarrota y le hicieron un romance que comienza diciendo: "Si el caballo vos han muerto". Sobre este asunto Vélez de Guevara escribió su comedia "Si el caballo vos han muerto", que se imprimió también a nombre de Lope de Vega.

"por esta primera de pollinos", escribía Don Quijote desde Sierra Morena (cap. XXV) y del antiguo y noble linaje de POLLINO de Medina del Campo era Garci Rodriguez de Montalvo, que en 1495 adaptaba el Amadís de Gaula y parece que todavía vivía cuando se editó la obra en Zaragoza en 1508. La isla de California de las Sergas de Esplandián, obra de Montalvo que tenían Don Fernando Colón Enríquez y Don Quijote, dio nombre a parte de la costa de Estados Unidos y Méjico.
Cuatro capítulos después, Sancho le responde al Cura: "No hay duda en eso; que yo he visto a muchos tomar el apellido y alcurnia del lugar donde nacieron, llamándose Pedro de Alcalá, Juan de Úbeda y Diego de Valladolid, y esto mismo se debe usar allá en Guinea: tomar las reinas los nombres de sus reinos."

¿Leería Cristóbal Colón la Pelegrina de Don Gonzalo de Bustamante en 1498?
Bustamante la escribió en nuestra lengua romance y Bonifacio Pérez de Lisboa la trudujo al latín: "Bonifacius filius quondam Petri Garsiae alixibonensis civitatis in regno Portugallie et serenissime domine Joanne regine Castelle et Legionis auditor".

"E plugo a Nuestro Señor Todopoderoso que en el año de noventa y dos descubriese la tierra firme de las indias y muchas islas, entre las cuales es la Española, que los indios de ella llaman Ayte (Ahití) y los monicongos de Cipango", dice en su testamento el jueves 22 de febrero de 1498. Monicongos, o sea, los reyes o señores de los reinos africanos de Guinea o Congo.

La familia de Garci Montalvo aparecía en 1469 vinculada a los Reyes Católicos y relacionada con Gutierre de Cárdenas, maestresala de Isabel y medianero en la boda de ésta con Don Fernando de Aragón, y el linaje de Cárdenas da nombre a Cardenio, el Roto, que promete a Dorotea no desampararla hasta verla en poder de Don Fernando (cap. XXIX). El nombre de Dorotea era muy familiar para el Conde de Buelna, pues en El Victorial o libro de su historia se incluye la de Bruto y Dorotea.

Michele de Cuneo, que navegó con Colón y le consideró el hombre más esforzado y conocedor del arte de navegar, dijo de él: "con ver una nube o una estrella de noche ya puede predecir el tiempo", y esto es lo que Crisóstomo compartía con él. Esto lo sabemos porque se lo dice a Don Quijote un cabrero llamado Pedro que no reparaba en "niñerías" y este Crisóstomo mandaba en su testamento que le enterrasen en el campo como si fuera moro, cosa que dejó al pueblo sorprendido. Quería que le enterrasen en la Fuente del Alcornoque, donde conoció un día a su amada Marcela, que está en la comarca de Almodóvar del Campo de la provincia de Ciudad Real, es decir, en un paso obligado para ir de Castilla a Andalucía y camino real de la plata más corto entre Toledo y Córdoba, las dos ciudades claves de la historia medieval de España.
Y en Córdoba nació Fernando Colón en 1488 y en Córdoba vivió y murió después el Inca Garcilaso y allí crió éste personalmente un caballo que ganó la exposición de Montilla, y Don Quijote dice al moro Don Álvaro Tarfe: "Rocinante, señor, el mejor caballo es, que se ha criado en Córdoba".Incluso se dice que Rocinante era de naturaleza algo astrólogo. ¿Tenía Rocinante sangre árabe e hispana?¿Era mestizo como el Inca Garcilaso?

El linaje de Garcilaso era el materno de Pero Niño y de Don Íñigo López de Mendoza, el primer marqués de Santillana, y del linaje de los Tarfe era el moro Aliatarfe que dice: "Pienso, Cegrino, fuerte, no dejallos hasta llegar a do los lleva el miedo, a Córdoba me animan sus caballos, y sus bellas mujeres a Toledo". Dejando ahora a un lado que Antonio Pérez alabó la belleza de las mujeres toledanas y que sus hijos se apellidaron Córdoba, sabemos por Pero Niño y después por Cristóbal Colón que el miedo los llevaba a Santa María de Guadalupe:
"la gente fazían oraçiones e votos a Dios e a los santos que los librase, e hecharon romería para Santa María de Guadalupe", dice El Victorial (cap. 40). Y el lunes 14 de febrero de 1493 Colón "ordenó que se echase un romero que fuese a Santa María de Guadalupe y llevase un cirio de cinco libras de cera" , porque temían que no iban a sobrevivir a aquella tempestad, y le tocó a él, "y desde luego se tuvo por romero y deudor de ir a cumplir el voto".
El rey Juan I de Castilla reclamaba el trono portugués a la muerte del rey Fernando I de Portugal por ser hija de éste su esposa Doña Beatriz de Portugal, que fue cuando Don Pedro González de Mendoza murió en la batalla de Aljubarrota, y el rey Alfonso V de Portugal reclamaba el trono de Castilla para su mujer y sobrina Doña Juana la Beltraneja, hija del rey Enrique IV de Castilla, y fue derrotado en Toro por las tropas de Don Fernando de Aragón.
Alfonso V de Portugal "el Africano" era el padre del rey Juan II de Portugal que escribía a Colón como Señor de Guinea.
Juan II de Castilla, padre de la Reina Católica, murió en 1454, es decir, poco después que Pero Niño, y Pérez de Guzmán dice de él: "nunca tuvo color nin sabor de rey sino siempre regido e governado; ca, aun después de muerto su condestable don Álvaro de Luna, sobre el cual bivió poco más de un año, le rigió e governó Lope de Barrientos, obispo de Cuenca, e fray Gonçalo de Illescas, prior de Guadalupa". Y Barrientos era el apellido materno de Baltasar Álamos y Garci Montalvo era del linaje de Pollino y Gutierre de Cárdenas gestionaba el matrimonio de Isabel la Católica, y la carta a Dulcinea y la libranza de los pollinos Don Quijote pensaba escribirla en el librillo de Cardenio porque no tenía otro papel en qué hacerlo:
"Mas me ha venido a la memoria dónde será bien escribilla; que es en el libro de memoria que fue de Cardenio (...) Pues ¿qué se ha de hacer con la firma- dijo Sancho.
- Nunca las cartas de Amadís se firmaron -respondió Don Quijote.
- Está bien -respondió Sancho-, pero la libranza forzosamente se ha de firmar, y ésa si se traslada, dirán que la firma es falsa, y quedaréme sin pollinos.
- La libranza irá en el mismo librillo firmada; que en viéndola mi sobrina, no pondrá dificultad en cumplilla" (cap. XXV).

Cardenio era amigo de Don Fernando Girón, hijo del duque de Osuna, y de este linaje fue Don Pedro Girón, Señor de Ureña (del partido judicial de Daimiel/Ciudad Real) por concesión del rey Enrique IV de Castilla, padre de la Beltraneja, del que fue paje y más tarde su Camarero Mayor, por cédula otorgada en Medina del Campo el 25 de junio de 1445. Era hermano de Don Juan Pacheco, marqués de Villena, que se crió en el palacio con el rey Enrique IV, monarca que legitimó por Real cédula del 30 de abril de 1459 a Don Alonso Téllez Girón, que recibió el cuantioso mayorazgo de su padre, Señor de Osuna, Gelves, Morón de la Frontera, Archidona, y un montón de villas más, y se casó con Doña Blanca Herrera Niño, nieta del Conde de Buelna. Murió muy joven y Blanca Herrera Niño se casó en segundas nupcias con Don Bernardino Fernández de Velasco, primer Duque de Frías. Y en la casa de Girón nos encontramos con una María de Tovar casada con un Ximénez de Cisneros que tiene que ser la madre de Antonio Pérez pues ello explica que su hijo Gonzalo pleitease con el hijo del conde de Altamira.

Doña María Girón y Guzmán pretendió suceder a su padre en el mayorazgo, pese a la estricta masculinidad que prescribía su fundación, y fue derrotada por su tío Don Juan Téllez Girón.
Se casó con Juan Sancho de Tovar y Velasco, que era hijo de Doña María deTovar, señora de Berlanga, y de Íñigo Fernández de Velasco Mendoza.

Doña María Girón Guzmán era hija Don Pedro Girón Velasco, III Conde de Ureña, y de Doña Mencía de Guzmán Velasco, hija de Don Juan Alonso de Guzmán Velasco, III Duque de Medina Sidonia, y de Doña Isabel de Velasco Mendoza, hija de Don Pedro Fernández de Velasco, II Conde de Haro y VI Condestable de Castilla, y Doña Mencía de Mendoza Suárez de Figueroa, hija del I Marqués de Santillana.
Por esa vinculación que tienen en sus orígenes los Girón y con los Cisneros y Ceballos es por lo que la Enciclopedia García Carraffa incluye información de los Cisneros (linaje de la abuela materna del Marqués de Santillana) y de los Ceballos en el linaje Girón. Dice que los Ceballos de Murcia y de Guadalupe eran originarios del Corral Mayor de Cieza (no de la murciana Cieza sino de Cieza cántabra o del Collado de Cieza que circunda el Valle de Buelna y que fue señorío de la casa de la Vega y de Pero Niño, por hijo de Inés Laso de la Vega).
En la rama del Cardenal Cisneros dice que García de Villarroel Ximénez de Cisneros, Adelantado de Cazorla y Gobernador de Orán, se casó tres veces, siendo sus esposas:
1ª Juana Ximénez de Cisneros, su sobrina.
2ª Beatriz de Luján, de quien no se sabe si tuvo sucesión.
3ª Mencía de Quiñones (hija de Alonso Pérez de Vivero, II Vizconde de Altamira, y de Doña Elvira de Bazán, su segunda mujer).
Y como esta tercera esposa se llamaba la que menciona Sancho en casa de los Duques:
"Convidó un hidalgo de mi pueblo, muy rico y principal, porque venía de los Álamos de Medina del Campo, que se casó con Doña Mencía de Quiñones, hija de don Alonso Marañón, éste de ascendencia morisca" (cap.II, XXXI).
Y en esta rama de Cisneros que aparece el título de Vizconde de Altamira -casa y título que disputó privilegios con el hijo de Antonio Pérez- nos encontramos con una María Tovar, que es como dijo el Regente Torralba que se llamaba la madre de Antonio Pérez:
"García Ximénez de Cisneros Bayona sucedió a sus padres y algunos autores dicen que se casó con doña María de Tovar y fueron padres de María Ximénez de Cisneros Tovar, mujer de Alonso Moscoso.
La madre de Antonio Pérez no sería esta María Tovar, pero sí del mismo tronco, pues dice que Luis Bravo de Lagunas Cisneros heredó las casas de sus padres, que murió en Cisneros el 13 de octubre de 1581 estando casado con Doña Isabel de Acuña, hija de Pedro de Acuña y Felipa Niño de Castro, pues este Luis sería rebisnieto de dicha María Tovar.

El almirante francés Robín de Bracamonte y su esposa Doña Inés Mendoza Ayala fueron padres de Luis, Juan, Juana y Aldonza Bracamonte Mendoza. De los hijos varonces no hay descendencia en España, sólamente la que dejó Juana, la mayor de sus hijas. Y esta Juana de Bracamonte Mendoza se casó en Ávila con Álvaro Dávila, Señor de Peñaranda y Fuente el Sol (Medina del campo), Camarero Mayor del rey Fernando I de Aragón y su mariscal, anteponiendo los ocho hijos del matrimonio el apellido materno.
Doña Leonor Bracamonte Dávila, la sexta de los hijos, se casó con Don Fernán Sánchez de Alvarado, Señor de la casa de su apellido en la Montaña. Y Juana de Bracamonte Dávila, la octava y menor de los hermanos, se casó con Don Fernando de Castro, Señor de Castroverde (Lugo) y Tierra de Loaces, padres de Isabel de Castro Bracamonte, mujer de Pero Niño Rivera, sobrino nieto del Conde de Buelna.
Los Niño de Castro de Valladolid, que vendieron el Señorío de Castroverde, eran bisnietos de Rodrigo Niño Laso de la Vega, hermano menor de Pero Niño, pero se desconoce con quién se casó. y no sabemos si fue de Buelna la madre de su hijo Alonso Niño, que sirvió a Juan II y Enrique IV, cuyos monarcas le concedieron el título de Merino Mayor de Valladolid.

El linaje de Girón surge en el reinado de Alfonso VI durante la conquista de Toledo, recibe heredamientos en la provincia de Toledo y riberas del Tajo, y el título más conocido de este linaje es el de Duque de Osuna, es decir, que fue poderoso en Sevilla como el de Guzmán de los duques de Medina Sidonia con el que vinculó. Los Girón vincularon con los portugueses Pacheco y por esto algunos Girón nacieron en Portugal.
Dn Alonso Téllez Girón, Ricohombre de Castilla, señor de Frechoso y de la casa de los Girones, se casó con Doña María Pacheco, II Señora de Belmonte, hija única de Juan Fernández Pacheco, Ricohombre de Portugal, senhor de Ferreira de Aves, Olivença, etc., Alcalde mayor de Santarem y Guarda mayor del rey Juan I de Portugal, y de Doña Inés Teles de Meneses, sobrina de la mujer del rey Fernando I de Portugal (Leonor Téllez de Meneses) y ésta hija de Gonçalo Teles de Meneses y María de Alburquerque, hija de los VI senhores de Alburquerque en Portugal.
Rodrigo Téllez-Girón en principio defendía la causa de Doña Juana la Beltraneja pero después se sometió a los Reyes Católicos. Inés Girón fue dama de Doña Isabel la Católica y con ésta pretendió casarse Don Pedro Girón. El símbolo heráldico de los Girón es una capa hecha jirones y, como los Cárdenas vincularon con los Girón, no sé yo si es ironía hacer el Roto precisamente a Cardenio. Ni sé tampoco si por lo del color cárdeno se le vincula con cardenales como a los Rojas (Don Sancho de Rojas, arzobispo de Toledo, intervino en la boda del rey Juan II con Doña María de Aragón como después Don Álvaro de Luna en su segundo matrimonio con Doña Isabel de Portugal. Gutierre Cárdenas, maestresala de la Reina Católica, intervino en el de ésta con Don Fernando de Aragón. Lógicamente, Francia disputaba con Aragón su influencia en Italia, no con Portugal, porque la geografía manda y determina la historia de los pueblos y por situación geográfica Portugal estaba llamada a las exploraciones atlánticas. A los toledanos se les conoce como berenjeneros y Sancho dice que a los moros les gustaban las berenjenas, que son moradas o cárdenas, y llama Cide Hamete Berenjena al historiador de Don Quijote Cide Hamete Benengeli, no sé si por querer hacerle toledano o por vincularle con el linaje de Toledo como lo estaba el de la mujer de Don Diego Colón, Doña María de Toledo Rojas, ésta emparentada con el Rey Católico, que fue quien propició este matrimonio para el hijo de Colón (el Duque de Alba era primo de Don Fernando de Aragón).

Fray Luis Ponce de León era natural de Belmonte, en la Mancha conquense, y en el proceso inquisitorial contra él sale a relucir El Toboso toledano porque tenía familiares allí. Los Ceballos fueron conquistadores de Alarcón (Cuenca) y por esto se titularon Señores de Alarcón y tomaron este apellido, que es el que usaron hermanos de Fray Luis. Y los Ponce de León se titularon Duques de Arcos de la Frontera (Cádiz) y a éste pedía el Proveedor Don Juan de Alarcón que velase por la familia que dejaba al morir (Martín de Quijano era entonces Proveedor General de las Galeras de España y del Estado de Génova en el Puerto de Santa María y sobrino de dicho Don Juan de Alarcón que dejaba nueve hijos huérfanos y a la mujer esperando el décimo). Fray Luis de León murió en Madrigal en 1591, es decir, el año que Antonio Pérez huyó de Aragón a Francia, y fue amigo de Fray Miguel de los Santos condenado a muerte por su implicación en el caso del falso rey Don Sebastián de Portugal. El Arzobispo de Toledo era Don Gaspar Quiroga, que sucedió en el cargo a Don Diego de Espinosa, y fue muy partidario de Antonio Pérez.

"El ventero, que vio a don Quijote atravesado en el asno, preguntó a Sancho que qué mal traía. Sancho le respondió que no era nada (...) y como al bizmalle viese la ventera tan acardenalado a partes a don Quijote, dijo que aquello más parecían golpes que caída.
- No fueron golpes -dijo Sancho- sino que la peña tenía muchos picos y tropezones, y que cada uno había hecho su cardenal" (cap. XVI). Aquello había pasado en "el val de las estacas", que está en la provincia de Sevilla y de las Estacas se llama también el puerto (Las Estacas de Trueba) que da paso de la Montaña a la provincia de Burgos, que es en la que está Rojas y de donde es originario el apellido de los Rojas Sandoval arzobispos de Toledo y de Sevilla.

El médico Pedro Recio Agüero dice que es natural de Tirteafuera, lugar que está entre Caracuel y Almodóvar del Campo (Ciudad Real) y que es graduado por la Universidad de Osuna (Sevilla) y ya dije que Juan de Escobedo tenía familiares apellidados Agüero también de segundo y que precisamente un Jerónimo Agüero era representante de Colón y de sus hijos según consta en un documento que exhumó Don Ángel Altolagirre de los protocolos notariales de Sevilla. Tal como entiendo este capítulo II, XLVII diría que Escobedo fue a un juzgado a denunciar la conducta de Felipe II y Antonio Pérez, que le llamaban "el Verdinegro" por su carácter temperamental, pero que al Papa parece que le había caído bien. Y algo debía de temer el monarca cuando dijo aquello de "este hombre nos mata". Pero dejando a un lado el posible temor real de perder poder en Italia y en los Países Bajos, lo que me interesa ahora es esa relación que veo entre Gonzalo Pérez con el linaje de Pero Niño, pues su biógrafo comienza citando a Don Fernando Niño, obispo de Orense, al que sucedió en el arcedinato de Sepúlveda (Segovia), título que ya no dejaría en toda su vida. Y entre los Castro con los que vinculó Pero Niño nos encontramos con el título de Conde de Altamira con el que su nieto Gonzalo Pérez se disputó privilegios que finalmente recayeron en el hijo del conde, aunque el Papa, según Antonio Pérez, prefería que hubiesen sido para su hijo:
Juana de Castro, señora de Viañes, se casó con Rodrigo de Moscoso, Señor de Altamira y Folgos, de cuyo matrimonio descendieron los Condes de Altamira en Galicia, de apellido Moscoso. El hijo del conde de Altamira con el que el hijo de Antonio Pérez disputaba el arcedianato de Alarcón, de Cuenca, se llamaba Andrés de Córdoba, auditor de la Rota, es decir, que compartía el apellido Córdoba con él. El secretario Prada pedía que se le diera cualquier otra prebenda y que se devolviese la de Alarcón a Don Gonzalo. Tal vez Antonio Pérez soñaba que un día este hijo vietiese el rojo capelo cardenalicio que no alcanzó su padre, dice Gregorio Marañón, añadiendo que debió de llegarse a un acuerdo, "pues consta en un decreto de 1612 que Gonzalo había recibido del conde de Altamira, padre de don Andrés de Córdoba, 1.225 reales de la pensión que tenía sobre el arcedianato.
Así acabó, en una penumbra triste, la familia de Antonio Pérez. Fueron, como se ha visto, los hijos muy inferiores a sus padres. Sólo doña Gregoria pasa rodeada de un halo de gran mujer frustrada. A los demás, lo que hoy los hace interesantes es su dolor y su noble respeto a un padre que, aparentemente, no lo había merecido".

Baltasar Álamos había pretendido a Doña Gregoria pero a Antonio Pérez le parecía"desigual para ella" y se opuso a las relaciones. Su hijo Antonio Rafael se casó con Magdalena Pianta o Pianeta, posible hija de Juan Paolo Pianta, uno de los agentes que Antonio Pérez había tenido en Nápoles. Entre los años 1646-1649, este hijo ya había muerto, y su viuda cobraba la pensión que Felipe III le concedió a Doña Juana Coello, la viuda de Antonio Pérez. Su hija Doña Leonor murió en 1653, testando a favor de su sobrino Gonzalo Pérez de Córdoba. Su hija Doña Luisa se casó en abril de 1612 con don Francisco de Bracamonte, que era sobrino del conde de Barajas, capitán de Corazas, señor de las villas de Fuente el Sol y Cepedosa, comendador de Villarrubia y alcaide del sacro Convento de Calatrava (tipónimo de Ciudad Real). Al sur de la Sierra de Alcudia y Sierra Madrona está Sierra Morena y la provincia de Jaén. Crisóstomo y Marcela, como es sabido, se conocieron en la Fuente del Alcornoque, cerca de donde era Pedro Recio Agüero y en este capítulo II, XLVII aparece un labrador de Miguelturra que tenía un hijo con la cara quemada y le lloraba un ojo, que es lo que le pasó en la vida real a Cosme de Bustamante, fraile jerónimo exiliado en Londres y los Países Bajos, hereje como Fray Antonio del Corro Barreda, y precisamente en la última página del documento de la información que se pidió sobre este Bustamante aparecen entre otros nombres los de Ruy Gómez de Silva y Gonzalo Pérez. Este Bustamante era natural de Tordehumos (Valladolid), hijo de Mancio Hernández de Bustamante, pero en la provincia de Ciudad Real me encontré con algunos Bustamante poseedores de viñedos. Lo que más me llamó la atención de este documento es que uno de los entrevistados dice que un día que hablaba con Bustamante y le dijo a éste que cómo iba a volver a España, como quien dice que si lo hacía podría costarle la vida, que Bustamante le constestó que él podría volver a España cuando quisiera sin problema.

Don Ángel González Palencia dice en su biografía de Gonzalo Pérez:
"De las relaciones con D. Francisco de los Cobos, y con otros personajes de la Corte, da idea clara la carta que Gonzalo escribía desde Valladolid a 5 de Marzo de 1544 al secretario Juan Vázquez de Molina (y en su ausencia a Eraso). Tenían gran preocupación por la salud de Vázquez; daba noticia de que toda la familia de Cobos estaba bien, tanto el Marqués de Camarasa como los Duques de Sesa.
La noticia más interesante de esta carta, para la biografía de Gonzalo Pérez, es la de su intervención personal en las Cortes de valladolid, 1544, de las cuales escribió la proposición.
La primera reunión de las cortes tuvo lugar el sábado 1º de Marzo de 1544, en una sala alta del palacio del Ilustrísimo Sr. D. Francisco de los Cobos, Comendador mayor de León, "dado al presente para el Serenísimo Príncipe Nuestro Señor". Presentes estaban el Cardenal D. Juan Tavera, Arzobispo de Toledo; D. Hernando Valdés, Presidente del Consejo de S. M.; el mismo Cobos; Diego Girón, del Consejo; Gaspar Ramírez de Vargas y Luis Sánchze Delgado, escribanos de las Cortes. Entró el Príncipe, se hizo la fórmula respecto a la disputa por la precedencia entre Burgos y Toledo.
El Príncipe ordenó luego a Gonzalo Pérez, su secretario, leyese la proposición de las cortes. La leyó en alta e inteligible voz.
El documento, uno de los primeros escritos oficiales de nuestro Secretario, es un excelente resumen de la situación de la política internacional y de la repersusión en la nacional desde 1542 en que se habían hecho celebrado las cortes anteriores hasta marzo de 1544, al empezar éstas. Reproducimos en Apéndice este escrito de Gonzalo Pérez, que lo muestra bien enterado en todos los asuntos que importaban al imperio español.
Pedro de los Cobos esperaba ser gratificado por su trabajo y confiaba en obtener una Abadía en Sicilia, que había pedido para él D. Fernando Gonzaga, y rogaba a Vázquez que le favoreciese en ella, "pues hace en cosa suya".

Diego de los Cobos, I Marqués de Camarasa (18 de febrero de 1543), hijo de Don Francisco, se casó con doña Francisca de Luna Mendoza. La hija, doña María Sarmiento, se casó con el Duque de Sesa, Don Gonzalo Fernández de Córdoba, nieto del Gran Capitán.

Curiosamente en el índice de trabajos publicados de Don Ángel González Palencia en 1945, bajo el epígrafe "Moros y cristianos en la España medieval. Estudios histórico-literarios", pone:
"Mosén Diego de Valera en Cuenca.
Don Pedro Niño y el Condado de Buelna".
La madre de fray Luis de León se apellidaba Valera y alguno de sus hermanos utilizó este apellido en primer lugar y Fray Luis le dedicó sus obras a Don Pedro de Portocarrero, linaje muy vinculado al de Girón y Pacheco, y éste, como he dicho era un linaje de origen portugués y en Castilla los Pacheco fueron señores de Belmonte, Duques de Escalona (Toledo), en cuyo palacio se crió el conquense don Juan Valdés, hermano de Don Alonso Valdés, del que fue escribano Gonzalo Pérez y ponía a éste en manos de Don Francisco de los Cobos Molina, que era natural de Úbeda (Jaén) como Melchor de Ortega que dedicaba el Felixmarte de Hircania al mencionado Vázquez Molina. (no sé si el apellido Molina viene de Molina de Aragón, que por proximidad con la provincia de Guadalajara pasó luego a ser castellana). El Marqués de Villena (Pacheco) fue Maestre de la Orden de Santiago y los Girón de la Orden de Calatrava. Cuenta Azorín que cuando hizo la ruta de Don Quijote había una tradición en Aragamasilla de Alba que relacionaba o vinculaba con El Quijote a Don Rodrigo Pacheco, del que había un retrato en la iglesia del pueblo. Y en este pueblo hay vestigios del apellido Córdoba.

En el texto que he transcrito aparece el linaje de Gonzaga, que creo que fué el de la familia del Marqués de Mantua y que es el título que Don Quijote le daba a su vecino Pedro Alonso cuando éste le encontró molido a palos y asumía como vida propia la historia de moro Abindarráez y el alcalde de Antequera, tal como le había leído en la Diana del portugués Montemayor, contestándole a Pedro Alonso: "yo sé quién soy" cuando éste le llama señor Quijana.

La historia del Abindarráez incluida en la Diana la cuenta Felismena a petición de la sabia Felicia
" Y acabando de cenar, la sabia Felicia rogó a Felismena que contasse alguna cosa, ora fuesse historia o algún acescimiento que en la provincia de Vandalia (Andalucí) huviesse sucedido, lo cual Felismena hizo y con muy gentil gracia començó a contar lo presente:

En tiempo del valeroso infante don Fernando, que después fue rey de Aragón, huvo un cavallero en España llamado Rodrigo de Narváez", etc, es decir que los hechos sucedían en vida de Pero Niño, en el año 1410 en que el Infante Don Fernando conquistó a los moros Antequera con Juan Velasco y Sancho de Rojas. El paje Fabio servía en Andalucía a un señor llamado Felis, y Fabio dice ser de los Cachopines de Laredo como el caminante Vivaldo que va con Don Quijote y los cabreros al entierro de Crisóstomo. El nombre de Felixmarte de Hircania procedía de unir el comienzo nombre de su padre (Florasan) y de su madre (Martedina), el padre era oriental, del reino de Misia en el Asia antigua, y la madre occidental, hija del emperador de Alemania. "Don Quijote creyó, sin duda, que aquel era el marqués de Mantua, su tío, y así no le respondió otra cosa sino fue proseguir su romance, donde le daba cuenta de su desgracia y de los amores de su esposa con el hijo del Emperante" (cap.V).
¿Amores de Felipe II y la esposa de Ruy Gómez de Silva, Doña Ana de Mendoza?
Como los mercaderes/príncipes hablan de "princesa- Alcarria-tuerta" habría que pensar en ellos y que fruto de esos amores fue la niña que nació en su casa y crió doña Magdalena de Ulloa, la viuda de Quijada, hasta que la ingresó en el convento de las monjas de Madrigal cuando cumplía siete años por orden de Felipe II, y que ingresó como sobrina suya, de Doña Magdalena, y que años después de la muerte de Don Juan de Austria aparece en el documento de la toma del velo como hija de Don Juan de Austria. La misteriosa carta que escribió Don Juan de Austria a Doña Magdalena de Ulloa desde Guadix diciéndole que los nueve meses que llevaba ausente por las guerras de Granada le excusaban (sin explicar de qué, pero que son los meses que dura la gestación huumana) creo que lo explica todo y que si se la dió el apellido Austria es porque lo era, porque era hija del hijo del Emperador.
"Amenazaban a Su Majestad con la historia como si ya estuviese hecha", declaró Diego de Bustamante de Antonio Pérez y Baltasar Álamos. "Si viviese Ruy Gómez de Silva podría contar muchas cosas", decía Guillermo de Orange en su famosa Apología. Quizás ésta fuese una de ellas. Gonzalo Pérez murió tres o cuatro años del nacimiento de Doña Ana de Austria. Pero, ¿quién era el Duque a quien Don Quijote le hizo el favor de empadronar a alguien? El apellido Córdoba de los hijos de Antonio Pérez nos hace pensar que tuvo que ser al Duque de Sesa, a un Códoba como el yerno de Don Francisco de los Cobos, que vincularon con los Enríquez (caso de los abuelos del Rey Católico, los Bracamonta Dávila del yerno de Antonio Pérez.

Don Alonso Fernández de Córdoba, hermano del Gran Capitán, se casó con Doña Catalina Pacheco, hija de primer Marqués de Villena, y fueron padres de Francisco Pacheco de Córdoba, que se casó con doña María Fernández de Córdoba, hija del Conde de Cabra, abuelos de Diego Fernández de Córdoba, esposo de María Laso de Castilla.

El Gran Capitán Don Gonzalo Fernández de Córdoba se casó con su prima Isabel de Sotomayor y de este matrimonio no tuvo descendencia, y en segundas nupcias con doña María Manrique, naciendo de este matrimonio tres hijas:
1ª María, que murió niña
2ª Beatriz de Córdoba, que estuvo propuesta para casar con Vespasiano Colonna y con Juan de Aragón, nieto del Rey Católico, pero no llegó a casarse con niguno de los dos.
3ª Elvira, que fue segunda Duquesa de Sessa y se casó con Luis Fernández de Córdoba IV Conde de Cabra.
De este matrimonio fue hijo el mencionado don Gonzalo Fernández de Córdoba, nieto del Gran Capitán, que se casó con María Sarmiento Mendoza.
Don Diego Fernández de Córdoba Carrillo, primer Señor de Baena, se caso con doña Sancha de Rojas, Señora de Pozas, y en segundas nupcias con Inés Ayala de Toledo y de este segundo matrimonio fue hija Doña Marina de Ayala, abuela materna del Rey Católico.

El Gran Capitán era hijo de una Herrera, es decir, que era pariente de Garci de Herrera, Señor de Pedraza, el padre de Blanca Herrera Niño, que estaba desposada con Alonso Téllez Girón cuando éste murió en "El Espinar" (Segovia) a consecuencia de una herida que se hizo jugando un partido de pelota cuando tenía poco más de 15 años. Pero, ¿quién fue la madre de este Girón que fue legitimado por el rey Enrique IV y por Bula pontificia en 1456?

Herrera como el Gran Capitán se apellidaba también Don Bartolomé de Bustamante Herrera, secretario del mencionado Juan Tavera, Arzobispo de Toledo, que fue cuando hizo el famoso hospital y famoso cementerio de esa ciudad.
En Córdoba obsequieron a Pero Niño con una preciosa cota de malla que había sido de Don Egas, Señor de Baena, y Juan Alonso de Baena dice en uno de sus decires: "Yo leí la Pelegrina", es decir, con la obra de Gonzalo de Bustamante, uno de los asesosores de Don Pedro Tenorio, Arzobispo de Toledo: "Traía grant compañía de letrados çerca de sí, de cuya ciençia él se aprovechava mucho en los grandes fechos: entre otros era don Gonçalo, obispo de Segovia, que fiso la Pelegrina", etc., dice Pérez de Guzmán Ayala, el bisabuelo del poeta Garcilaso.

Sancho le dice al Bachiller Sansón Carrasco lo del "desagredecimiento de alguno" y dado el parentesco de Juan de Escobedo con los Bustamante y los Herrera y el comportamiento del Bachiller como Jorge de Bustamante, pudo ser un Bustamante quien le hizo al duque el favor de su empadronamiento. A Colón el Banco de San Jorge de Génova le parecía lugar seguro para su dinero: "Y así que ayunte y haga su caudal de su tesoro en los lugares de San Jorge en Génova, y allí multiplique hasta que tenga tanta cantidad que le parezca y sepa que podrá hacer alguna buena obra en esto de Jerusalén", dice en su testamento.
Entre los tejedores Colombo genoveses no había ni un marino y nos pacere ironía que un muchacho diga en El Quijote que es tejedor y que cuando se le preguntan qué teje que conteste: "hierros de lanzas", propio de ferrerías como las que tenían los Bustamante en los ríos Besaya y Saja, en Valdiguña y Reocín, respectivamente.
En la ascendencia de Don Alonso Téllez Girón, el desposado con Blanca Herrera Niño, leo:
Pedro Girón nació en Belmonte en 1423 y murió en Villarrubia de los Ojos, provincia de Ciudad Real. (nat. en Inés de las Casas, hija de Goméz de las Casas, Señor de Gómez- Cardena, Vienticuatro y Fiel ejecutor Isev, y de Leonor Fernández Hurtado),
que parece que fuera tía de Alonso I Conde de Ureña, y de Rodrigo Téllez Girón, Maestre de la Orden de Calatrava a los 8 años por Bula apostólica (marzo de 1466), defendió la causa de la Beltraneja, pero más tarde se sometió a los Reyes Católicos. Murió el 23 de julio de 1482 de dos saetazos recibidos durante el primer cerco de Loja (Granada) a los 24 años.

R. Majó Framis escribe este diálogo entre Colón y Alonso de Ojeda, que se conocieron en la casa de Sevilla del Duque de Medinaceli:
" Decídme, Almirante de los hombres.
- No tienen hierro, ni acero, ni armas, ni son para ello. Andan como Dios quiso, todos desnudos. Son temerosos. Desde que nos veían llegar, huian a no aguardar padre a hijo.
- ¿ Y qué decían de vos y de vuestros marineros?
- " Venid a ver la gente del cielo, decían ellos. Y siempre estuvieron de propósito que yo venía del cielo.
- Mas ¿se harán cristianos?
- Allende de esto, se harán cristianos. No conocen secta ni idolatría, salvo que todos creen que la fuerza y el bien es en el cielo. No he podido entender si tienen bienes propios, que me pareció ver que de aquello que uno tenía todos hacían parte, en especial de las cosas comederas.
- Edad de Oro se llama ésa. Yo la oí contar en romances".

Me ha parecido muy curioso por lo que recuerda el discurso de Don Quijote a los cabreros, propio, como he dicho, de erasmistas como los Valdés conquenses, Gonzalo Pérez o Jorge de Bustamante. Alonso de Ojeda nació en Cuenca hacía 1466. Era mozo hidalgo de casa solariega llamada "la Hojeda" en la villa de Oña, de la merindad de la Bureba, y era pariente de fray Bartolomé de las Casas.
"Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro...", decía Don Quijote, que dos capítulos después se encuentra con Vivaldo, el Cachopín de Laredo, quizás lugar de la playa de la Montaña desde donde un caballero fue arrastrado por una tempestad hasta tierras remotas y desconocidas, donde le sucedieron, según Don Quijote, cosas dignas de escribirse en bronces. Según Don Fernando Colón ese caballero fue su padre.